miércoles, 13 de febrero de 2013

Un domingo cualquiera en Sierra Morena


 


Este domingo he estado pajareando en solitario por parajes de Despeñaperros,  interesantísima zona de la Sierra Morena de Jaén con sus agrestes laderas de pinos, alcornoques, encinas y enebros, que guardan una fabulosa avifauna.

Antes de llegar a la serranía propiamente dicha, me encontré con un bello ejemplar de elanio azul (Elanus caeruleus), esa pequeña rapaz de origen africano que está en franca expansión desde que comenzó a colonizar la península de forma natural. Recuerdo cómo hace dos años empecé a ver su presencia en blogs cántabros, y lo extendido que está en lugares como Extremadura, pero en Jaén no parece ser frecuente y sólo he visto hasta ahora dos (que pueden ser el mismo ejemplar).
Por ello me ha alegrado muchísimo haber localizado uno a la altura del pueblo de Carboneros, cuando lo vi cerniéndose para cazar en los olivares. Viendo que la torreta está manchada de excrementos, parece que este individuo usa mucho el posadero e indica que suele andar por allí.






Con la cercanía de la primavera ya se escuchan los tamborileos de los picos picapinos y los arrullos de las palomas, además de los cantos de los fringílidos. Las rapaces que criarán dentro de poco ya andan inquietas, como por ejemplo los "accipiter". Vi un par de azores (Accipiter gentilis) volando uno detrás de otro, llegando a pensar que sería una pareja, pero ahora en las fotos veo que uno es un ejemplar joven.
Los azores aún no me han brindado la oportunidad de fotografiarlos bien en vuelo, siempre de lejos o con contraluz, pero tengo esperanzas este año (ojalá).





 También se dejó ver su primo más pequeño, el gavilán (Accipiter nisus), cicleando sobre una vaguada... ¿posible territorio? Puede ser, porque era el tipo de terreno que les encanta para anidar, y además mostraba mucho sus infracoberteras caudales (no es el caso en la foto).




De vez en cuando pasaba algún buitre leonado, y tuve una grata sorpresa cuando apareció de frente este macho de águila imperial (Aquila adalberti).
La segunda águila más grande de España está recuperándose, aunque no está libre de peligro, y en Sierra Morena se puede encontrar una agradable densidad de parejas reproductoras; esperemos que este emblema viviente nuestro salga adelante.





Los trepadores azules (Sitta europaea) también andan un poco revolucionados, reclamando muchísimo y volando de un pino a otro. En esta foto aparece uno en su clásica postura cabeza abajo (ya sabéis es que nuestra única ave trepadora capaz de ello), pero llegó a estar posado en una rama cantando como un pajarillo cualquiera.





Hice una breve visita a la pareja de águilas perdiceras (Hieraaetus fasciatus), con la desagrable visión de que los buitres aún están usurpando su nido.
Llegué a ver al macho muy de cerca y tuve una buenísima visión de su dorso, pero para cuando pude reaccionar con la cámara (estas aves son endemoniadamente veloces) sólo pude ver al águila de espaldas todo el rato, aunque por un momento giró la cabeza para mirarme (incomoda un poco que te mire directamente un animal conocido por su mala uva).




Voy a acabar esta entrada con una imagen similar a la del inicio con los bellos horizontes de Sierra Morena, y un extra en forma de pollo de águila imperial que vi la semana pasada en Cardeña.
Ver pollos del año es algo que siempre da esperanzas.


 


sábado, 9 de febrero de 2013

Un poco de pajareo por Bailén




Aunque aún tengo un poco de material de Córdoba por subir al blog, voy a dedicar primero una entrada a mi pueblo de origen, Bailén, para dar un poco de variedad. Algunas fotos son de diciembre o enero, pero la mayoría las he hecho hoy mismo.
Ahora mismo es un momento interesante, pudiéndose ver los primeros bandos de aves estivales como golondrinas y aviones comunes mientras que todavía se ven invernantes como el zorzal común y los bisbitas, y es agradable el verdor que tienen ahora los campos de las afueras en contraste al color terroso y seco que tienen casi todo el año.
Empiezo por las aves campestres típicas que suelen salirme al paso, como las lavanderas blancas (Motacilla alba) y los trigueros (Miliaria calandra), estando ahora estos últimos cantando como Pavarotti.









Cada vez son más frecuentes las garcillas bueyeras (Bubulcus ibis). Estas fotos fueron tomadas cutremente y en posición incómoda desde la ventanilla trasera del coche, pero me parece curioso enseñar este momento de las garcillas con el anfibio.





Hoy no he visto ni una sola avefría (Vanellus vanellus), pero hace sólo dos semanas sí que me encontraba con bandos bastante numerosos. A los que no he visto este año ha sido a los chorlitos dorados, que el invierno pasado llegaron con una ola de frío.







En las charcas siempre hay azulones, pero hoy he tenido como novedad unos porrones europeos (Aythya ferina).




Uno que sí he visto más veces es el andarríos grande (Tringa ochropus), pero hasta ahora sin fotos más o menos decentes. Creo que no me he equivocado identificando (esto de las limícolas se me hace algo difícil, no estoy acostumbrado), porque al llegar volando tenía las alas oscuras por debajo.







Con respecto al tema rapaces, el día 27 de enero me encontré con un par de gavilanes (Accipiter nisus) en pleno olivar, y no es la primera vez. También andan por la zona unos cuantos esmerejones, pero con esa especie no he tenido suerte.






En un par de lugares cercanos a Bailén es posible encontrar búhos reales (Bubo bubo), a los que intenté ver sin suerte en sus cantos de celo en diciembre... bueno, sí vi uno, pero con esa "maravilla" de foto cuando ya estaba oscuro. Hoy la suerte ha querido que vea uno volando con luz, pero no estuve rápido y lo saqué cuando el animal ya estaba de lado... 






Voy a dejar para el final una completa novedad, por ser la primera vez que veo un ave (aparte de haberle hecho fotos). Un amigo me dijo que en un campo al lado de la carretera vio sisones y hemos ido a intentar verlos, y no estaban pero en su lugar hemos topado con otra ave esteparia igual de interesante. Ni más ni menos que alcaravanes (Burhinus oedicnemus), y además en gran cantidad. Hubieran pasado desapercibidos si no hubiéramos ido con la idea de buscar aves, porque se camuflan de maravilla.






Además de esos ejemplares, había todavía muchos más, como este bando que llegó volando a buscar dónde posarse.







Y lo mejor de todo, este ejemplar que dio unas cuantas vueltas en solitario y me dio oportunidad a fotografiarlo en vuelo mejor que a sus compañeros, y así verle mejor esa curiosa mirada con sus grandes ojos amarillos de ave de costumbres nocturnas.





Dejemos que nos despida una imagen de la plácida tarde que se respiraba, casi primaveral diría.




lunes, 4 de febrero de 2013

Esencias del monte mediterráneo en Sierra Morena





Para el título de esta entrada iba a poner "esencia", en singular, pero de pronto decidí usar mejor el plural al tener en cuenta que son muchas las especies emblématicas de este ecosistema tan nuestro y que tanto adoro.
Ahora mismo se va acercando una época que me encanta, cuando el final del invierno se solapará con el inicio de la primavera, y se notará una vida latente que parece despertar e irrumpir con aún más fuerza si cabe.
Pero aún estamos en invierno, y estos cielos despejados y azules que ahora tenemos pueden nublarse en cualquier momento, hecho que aprovechan los buitres para patrullar en busca de las carroñas que limpian tan eficazmente de nuestros campos. Unas concentraciones tremendamente grandes de estos necrófagos me ha hecho encontrarme con más ejemplares de buitre negro (Aegypius monachus) que nunca, aunque yo os dejo como muestra sólo cuatro individuos distintos; el último apareció de pronto volando muy bajo sobre las copas de las encinas y reaccioné como pude antes de que los árboles me lo taparan de nuevo.









Si había muchos buitres negros, imaginad entonces la inmensa cantidad de buitres leonados (Gyps fulvus) que debía haber, realmente numerosísimos. El buitre negro es para mí una de las dos rapaces que rezuman el espíritu vivo de nuestros montes de encinar, alcornoque y matorral bajo, pero el buitre leonado es un ave que también disfruto muchísimo cuando veo sus enormes bandos en círculos y algunos de ellos pasan volando bajo toda su imponencia.









Justamente entre estos gigantes del aire, la semana pasada se encontraba otra silueta aún más majestuosa y hermosa, ni más ni menos que la de un macho de águila imperial (Aquila adalberti), la otra rapaz que para mí representa el espíritu de estos bosques meridionales.








 Las pasadas lluvias, además de dar un increíble verdor a las dehesas, han dejado las charcas y arroyos con un repleto aspecto que atrae a interesantes comensales, como por ejemplo la primera cigüeña negra de la temporada, que se me cruzó por la carretera volando bajísima... aunque sin fotos, y siendo una especie pendiente que aún tengo clavada como una astilla.






Otros que disfrutan del fresco verdor de la dehesa son los ciervos (Cervus elaphus), a los que se puede ver muy bien yendo a los lugares adecuados, como por ejemplo con estos numerosos grupos de hembras y jóvenes machos que pastan al atardecer.








Más apartados y apareciendo cuando el crepúsculo está más cercano, están los grandes venados luciendo un aspecto así de regio.









Los almendros ya empiezan en muchas zonas a vestirse de blanco y rosado, atrayendo a abejas y otros insectos que parecen ir surgiendo del invierno dormido.





 Del mismo modo que las parejas de grandes rapaces están enceladas y haciendo vuelos de cortejo, sus pollos del año pasado aún vagabundean juntos por territorios que están explorando antes de asentarse en uno propio. De este modo es como el viernes vi ni más ni menos que tres pollos de águila imperial (dos machos y una hembra) junto a un juvenil de águila real (Aquila chrysaetos) que parecía un macho y un subadulto de su misma especie. Estaban bastante lejos como veis, pero fue un espectáculo impresionante ver cinco águilas al mismo tiempo, trazando elegantes círculos y jugando a trabarse con las garras, incluso hubo un momento de bronca cuando apareció un gavilán directamente hacia ellas y les estuvo tirando pasadas, como un auténtico valiente.












Y, ya que estamos con águilas, aprovecho para mostrar otro ejemplar de otra ocasión distinta, una bonita águila real adulta de sobrecogedora estampa. También dejo un azor (Accipiter gentilis) que volaba tremendamente alto, incluso más que los buitres, creo que un juvenil... pronto empezarán los adultos con los vuelos del celo y espero pillar mejor que el año pasado a esos piratas de la espesura que no resultan muy fáciles de ver.






La verdad es que me encantaría saber qué se siente sobrevolando con su vista parajes como estos de abajo.







Si el buitre negro y el águila imperial son las grandes rapaces del monte mediterráneo, el rabilargo (Cyanopica cyanus) es el córvido por excelencia de este medio. Normalmente no se deja pillar bien con la cámara, son condenadamente inteligentes y hábiles escabulléndose, pero ahora con la presencia de domingueros se están volviendo bastante atrevidos en busca de migajas (listos que son los malditos) y he aprovechado como he podido.








Una macro-entrada de Sierra Morena no puede acabar sin mi clásica foto de la luna o el anochecer, así que hoy voy a dejar hasta tres. Espero que sirva aunque sea sólo un poco para acercaros lo que más me gusta de mi tierra.