Este domingo he estado pajareando en solitario por parajes de Despeñaperros, interesantísima zona de la Sierra Morena de Jaén con sus agrestes laderas de pinos, alcornoques, encinas y enebros, que guardan una fabulosa avifauna.
Antes de llegar a la serranía propiamente dicha, me encontré con un bello ejemplar de elanio azul (Elanus caeruleus), esa pequeña rapaz de origen africano que está en franca expansión desde que comenzó a colonizar la península de forma natural. Recuerdo cómo hace dos años empecé a ver su presencia en blogs cántabros, y lo extendido que está en lugares como Extremadura, pero en Jaén no parece ser frecuente y sólo he visto hasta ahora dos (que pueden ser el mismo ejemplar).
Por ello me ha alegrado muchísimo haber localizado uno a la altura del pueblo de Carboneros, cuando lo vi cerniéndose para cazar en los olivares. Viendo que la torreta está manchada de excrementos, parece que este individuo usa mucho el posadero e indica que suele andar por allí.
Con la cercanía de la primavera ya se escuchan los tamborileos de los picos picapinos y los arrullos de las palomas, además de los cantos de los fringílidos. Las rapaces que criarán dentro de poco ya andan inquietas, como por ejemplo los "accipiter". Vi un par de azores (Accipiter gentilis) volando uno detrás de otro, llegando a pensar que sería una pareja, pero ahora en las fotos veo que uno es un ejemplar joven.
Los azores aún no me han brindado la oportunidad de fotografiarlos bien en vuelo, siempre de lejos o con contraluz, pero tengo esperanzas este año (ojalá).
También se dejó ver su primo más pequeño, el gavilán (Accipiter nisus), cicleando sobre una vaguada... ¿posible territorio? Puede ser, porque era el tipo de terreno que les encanta para anidar, y además mostraba mucho sus infracoberteras caudales (no es el caso en la foto).
De vez en cuando pasaba algún buitre leonado, y tuve una grata sorpresa cuando apareció de frente este macho de águila imperial (Aquila adalberti).
La segunda águila más grande de España está recuperándose, aunque no está libre de peligro, y en Sierra Morena se puede encontrar una agradable densidad de parejas reproductoras; esperemos que este emblema viviente nuestro salga adelante.
Los trepadores azules (Sitta europaea) también andan un poco revolucionados, reclamando muchísimo y volando de un pino a otro. En esta foto aparece uno en su clásica postura cabeza abajo (ya sabéis es que nuestra única ave trepadora capaz de ello), pero llegó a estar posado en una rama cantando como un pajarillo cualquiera.
Hice una breve visita a la pareja de águilas perdiceras (Hieraaetus fasciatus), con la desagrable visión de que los buitres aún están usurpando su nido.
Llegué a ver al macho muy de cerca y tuve una buenísima visión de su dorso, pero para cuando pude reaccionar con la cámara (estas aves son endemoniadamente veloces) sólo pude ver al águila de espaldas todo el rato, aunque por un momento giró la cabeza para mirarme (incomoda un poco que te mire directamente un animal conocido por su mala uva).
Voy a acabar esta entrada con una imagen similar a la del inicio con los bellos horizontes de Sierra Morena, y un extra en forma de pollo de águila imperial que vi la semana pasada en Cardeña.
Ver pollos del año es algo que siempre da esperanzas.


