domingo, 21 de octubre de 2012

Los calamones de Marmolejo y una buena vuelta serrana





 Este domingo ha sido un poco distinto, porque he visto algo nuevo aparte de mi típica salida serrana con buitres y cérvidos (que la tuve por la mañana).
Por la tarde he vuelto a Cardeña pasando por Marmolejo para hacer una paradita en el embalse que aquí tiene el Guadalquivir, por si viera por un casual a los calamones (Porphyrio porphyrio) que he leído que hay... et voilà, ¡así ha sido! Fue gracias a seguir el vuelo de una garza real para fijarme en dónde se posaba, y entonces es cuando vi un ave parecida a una gran gallineta con las patas rojas...








Esto es, como decía, toda una novedad para mí, y encima llegó un segundo ejemplar a escena. Pude observar cómo se alimentan de esa manera suya tan particular, agarrando los tallos con una pata mientras cortan la parte tierna con su gran pico rojo.
He disfrutado muchísimo esta especie a pesar de la distancia y de la falta de luz, y me ha llamado la atención lo desapercibida que pasa esta ave cuando la ves de lejos, quién diría que sería tan discreto un bicho de ese color y tamaño...








Para que veáis el tamaño, aquí lo tenemos al lado de su pariente cercana: la gallineta.




Además de azulones, cormoranes, zorzales, lavanderas blancas y un ratonero, destacaron las observaciones de dos martines pescadores y un gavilán (del que no pondré foto porque a esas horas ya no se veía casi nada).
De quienes sí voy a dejar un par de fotos es de esta garza real (Ardea cinerea) y de una de las muchas lavanderas cascadeñas (Motacilla cinerea), que por algo comparten "apellido".





Y os enseño el puente renacentista de Marmolejo y su curioso balneario.





Por la mañana estuve con mi mejor amigo por la Sierra de Andújar, yendo desde Baños de la Encina hasta la zona del Encinarejo.
Disfrutamos de un buitre negro (Aegypius monachus) y un águila imperial (Aquila adalberti) volando en la misma térmica que un puñado de buitres leonados (Gyps fulvus).






 Más tarde vimos más buitres por el camino, y una segunda águila imperial en El Encinarejo.




Con tanto predador no me extraña que este conejo (Oryctolagus cuniculus) asomara por su madriguera con tanta prudencia.




De aves menores, enseñaré una bonita abubilla (Upupa epops), un triguero (Miliaria calandra), una hembra de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) y una de las grajillas (Corvus monedula) que comían junto al ganado.






No sé quién de los dos se sorprende más de ver mi cámara, si la grajilla o la vaca.





De ungulados, esta vez escojo un par de jovenzuelos: de ciervo (Cervus elaphus) y gamo (Dama dama). Y también un pequeño cervatillo.







Una pequeña curiosidad fue ver unos pocos vencejos reales (Apus melba) aún por estas fechas, como demuestra esta cutre-foto que al menos sirve como prueba.






 Y nos despide el Río Jándula en esta zona que tanto atrae a los observadores ávidos de ver al lince ibérico. Yo por mi parte he tenido la enorme suerte de ir a ver calamones por primera vez y encontrarlos.







jueves, 18 de octubre de 2012

Azores y demás en la Vegueta del Fresno




Esta tarde la he pasado en el que me parece el mejor lugar que he visto en el Parque Natural de Cardeña-Montoro: la ruta de la Vegueta del Fresno. Para acceder a ella hay que solicitar permiso a la Delegación de Medio Ambiente, en vista que es la zona donde se encuentra el lince ibérico y cuidan mucho esa reserva biológica.

Empecé partiendo de la típica dehesa como en la foto de más arriba, encontrándome ya con mi primer gavilán (que salió de una encina y se escondió en otro árbol de mayor porte) y un zorzal charlo (Turdus viscivorus).




La zona es realmente bonita como iréis viendo en algunas fotos que puse más abajo, con puro monte mediterráneo y la frescura de la vegetación de ribera, y las afloraciones de granito como colofón para el hábitat perfecto del lince.
Los buitres leonados (Gyps fulvus) y negros (Aegypius monachus) se veían de cuando en cuando, explorando en círculos o pasando en línea recta. Como las fotos han salido lejanas y reguleras, dejo mejor las fotos de un adulto y un juvenil (el de cabeza más oscura) que vi el martes.







Los buitres siempre en busca de delicias como las que encontré en dos ocasiones.



Para compensar esa foto tan marrana, os enseño un ciervo (Cervus elaphus) más vivo, al que me encontré varias veces seguidas.





Y ahora viene el ave que da título a la entrada. Ya al llegar al sitio vi un azor (Accipiter gentilis) adulto que se precipitó tras una loma sin dejarme conseguir una foto decente; pero más tarde vi un ejemplar joven que estuvo planeando en círculos mucho tiempo, como si quisiera compensarme.






Mientras me puse a fotografiar paisajes, vi en la lejanía dos puntitos volando que tomé por buitres, y a punto que estuve de ignorarlos hasta que me di cuenta de que describían unos círculos más cerrados y rápidos que los de los buitres. Bastó hacerles unas cutre-fotos para comprobar que efectivamente se trataba de una pareja de águilas imperiales (Aquila adalberti).
Fijaos en que una tiene una muesca en el ala, que me servirá para reconocerla mientras no mude el plumaje.







Habiendo llegado ya al Río Yeguas, encontré en sus orillas unos cuantos galápagos leprosos (Mauremys leprosa) haciendo el gandul. Si me he confundido con la especie, indicádmelo, please.









Se seguían viendo buitres, entre los que iban algunos negros, pero con una luz ya escasa y nubarrones, por lo que el camino de vuelta parecía que sería más soso en avistamientos. Para colmo, no pude mirar bien un gran grupo de ciervos porque escuché cerca los gruñidos de los jabalíes, y no quise pararme porque ya tuve suficiente con aquella jabalina que me persiguió en Cazorla.
Pero me equivoqué cuando empecé a ver más bichos, empezando por este gavilán (Accipiter nisus) que me pasó por encima, mientras que se oía cantar a los sapos parteros. Me recordó a los milanos al verle girar con la cola.
Lo siento por la oscuridad en las próximas imágenes.




Ahí no acaba la cosa... porque, nada más acabar de fotografiarlo, vi ni más ni menos que otro azor.




Y esperad, esperad, ¡¡que más adelante había otro!! Creía que sería el mismo de antes, pero ya en mi casa estoy viendo que el de arriba tiene el tono marrón de los pollos, y este otro es una hembra adulta... lo que sí es posible es que este ejemplar sea el que vi al llegar a la ruta.
Una hembra especialmente grande, por cierto. Dejo debajo de ella una foto del gavilán de antes, para comparar las siluetas y proporciones de estos dos parientes próximos.





Antes de acabar la entrada voy a poner unas pocas imágenes del martes y el miércoles: una hembra de colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) como representante de los pajarillos migradores que aún se ven, la mejor abubilla (Upupa epops) que he sacado hasta ahora, y un escribano soteño (Emberiza cirlus) cantando en lo alto de una encina al atardecer.








La entrada la despedirán tres fotos curiosas. Las dos primeras no son desde luego de las mejores que tengo de buitres negros y leonados, pero estos dos tienen de especial haber sido fotografiados desde mi balcón.
Y la última foto es un ciervo cotilla que espía sigilosamente en el monte...