jueves, 21 de junio de 2012
Lo de siempre y un poco más.
En vista de que esta semana no me deja conseguir material por los ajetreos propios del final de curso, voy a tirar un poco de archivo con unas fotos del viernes pasado.
Digo "lo de siempre" porque son las águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) para no variar. Aunque lo curioso es que a esta pareja la encontré conduciendo por la mañana de camino al colegio, cuando las vi planear sobre la carretera y un pinar cercano. Entonces paré un poco en un amplio arcén de tierra, les hice desde el coche unas pocas fotos con prisas para no llegar tarde, y esto es lo que salió:
Y aquí una cutre-secuencia de una de sus piruetas:
Y ahora viene el "algo más" del título. El domingo por la tarde encontramos en Bailén (mi pueblo de origen) esta pluma de búho real cerca de esas charcas a las que he dedicado alguna que otra entrada. Fue todo un hallazgo, ahora sabemos que este superpredador nocturno está aquí mismo, en el llano entorno olivarero de Bailén... y todo por haber llegado atraído por los numerosísimos conejos de la zona.
Ay si lo pillara... el amigo que vio la pluma y yo hemos dicho de intentar verlo algún atardecer, pero es tan difícil la cosa.
La otra pluma de abajo es de culebrera, que la puse al lado ya de paso.
Me gustaría terminar con unas pocas fotos (con la compacta) del huerto escolar que empezamos hace no mucho, porque ya va dando sus frutos y me hace especial ilusión.
En orden: lechuga, pepino, berenjena, tomate y flor de calabacín. Y al final del todo, yo riéndome de alguna tontería que ahora no recuerdo.
domingo, 17 de junio de 2012
Un poco de Cazorla.
Primero he estado en el Barranco del Guadalentín, atraído por las informaciones sobre águilas perdiceras y posibles avistamientos de los quebrantahuesos que están reintroduciendo desde la Fundación Gypaetus. Por supuesto no he encontrado a esas dos especies, mucha suerte tendría, pero la cosa no ha ido nada mal como ahora vamos a ver.
Mientras conducía atravesando el pueblo de La Iruela vi este ejemplar de fase oscura de águila calzada (Hieraaetus pennatus) planeando sobre el valle.
Ya en la zona del barranco propiamente, nada más bajar del coche me encuentro con este gavilán (Accipiter nisus) que no tardó en marcharse con viento fresco, ¡pero por suerte lo pude ver bastante cerca!
Empiezo el sendero que allí había, y al bajar un poco veo algo diferente entre las siluetas de los lejanos buitres leonados. Era este ejemplar juvenil de águila real (Aquila chrysaetos).
El camino estaba flanqueado por encinas y quejigos, y yo estoy muy acostumbrado ya a los quejigos de mi zona pero me llamó tanto la atención este ejemplar tan magnífico que lo tengo que enseñar.
De entre las águilas calzadas que se veían a veces en lo alto, me gustaron estas dos con sus persecuciones.
De cuando en cuando se veían unas mariposas que me parecieron curiosas porque a veces volaban planeando. Y así es como fotografié de lejos y a lo burro con el 500mm a la ninfa de los arroyos (Limenitis reducta).
Me senté a beber agua fresquita a la sombra de una encina, mientras veía pasar volando a toda pastilla y trinando a un grupo de vencejos reales (Apus melba), con el repiqueteo de un pájaro carpintero de fondo y la fugaz aparición de lo que creo que era un halcón peregrino.
No pude sacarlos tan cerca como en mi zona, pero menos es nada.
Viendo que el camino descendía mucho y me iba a perder las vistas elevadas, preferí seguir por otro sitio.
Como los buitres leonados que pasaban los veía demasiado lejos y aún no era tarde para probar en una buitrera, puse rumbo a la colonia que hay en El Chorro.
Aquí la tenéis, un lugar donde por supuesto se pueden ver muchos buitres leonados (Gyps fulvus), además de alimoches (a los que yo no he visto, ejem), halcones peregrinos (que hoy no aparecieron, aunque creo que oí sus chillidos) y muchas chovas piquirrojas.
A las horas que fui sabía que la buitrera no iba a ser un hervidero de actividad, pero me quedé bien a gusto de ver pajarracos grandes y feos que me encantan.
Ya que mencioné a las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), aquí dejo unas cuantas aunque estuvieran lejos, y es que estuvieron muy presentes con su griterío, al igual que el graznido de su primo el cuervo que resonaba con todo el eco del cortado rocoso.
Había un águila calzada que me hizo especial gracia por lo broncas que era; no paraba de exhibirse como líder del barrio con sus picados y reclamos, ataques a una congénere e incluso le pegó una pasada a uno de los buitres. Aquí está la macarra, aunque sea con el sol cascándome de frente.
A este colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) sí tuve tiempo de pillarlo antes de que viera que yo estaba al lado en la sombra, sus chisporroteantes reclamos no paraban de oírse.
Por el camino de vuelta vi una culebrera, pero tan lejos que ni la pongo, y mejor os regalo para despedirme una vista de la sierra.
martes, 12 de junio de 2012
Vecinos belicosos.
Ayer por la tarde decidí acercarme al Cerro del Castillo, que no cuenta con la presencia de grandes águilas como el collado, pero está al lado de casa y allí tengo más controladas a las águilas calzadas (Hieraaetus pennatus).
De ese modo es como me regalaron un breve pero intenso momento cuando, antes de llegar a lo alto del bosque, me encuentro con que uno de los cernícalos vulgares (Falco tinnunculus) que anidan en los riscos estaba expulsando de su feudo a esta calzada de fase clara.
Vuestro ojo agudo habrá visto que el cernícalo está detrás del ala de la calzada en la última foto, a punto de meterle una pasada. También veis que la segunda foto salió cortada, y me comprenderéis un poco cuando veáis el terreno donde me muevo:
La calzada se hartó de las acometidas de la pequeña y valiente rapaz, y se esfumó con un veloz picado y un giro tremendo.
Al recobrar el monte la serenidad, me senté a disfrutar de las amplias vistas que ofrece un cerro tan fácil de rodear. Al fondo a la derecha podéis ver la peña del Cambrón, ese estupendo lugar donde vi una tarde un buitre negro, un alimoche y un halcón peregrino.
Después del descanso, di una vueltecita que me hizo encontrarme de nuevo con el cernícalo, que iba rascándose en vuelo, mirad qué cara de gustirrinín pone.
Y encontré a su hembra posándose en un pino.
También merece la pena disfrutar del paisaje en este punto. Al fondo se ve El Yelmo, el pico más alto de aquí, y a su izquierda Segura de la Sierra con su castillo.
Durante la tarde se veían de cuando en cuando las calzadas aún, llegando a coincidir tres al mismo tiempo.
Aquí os dejo unos contrastes: la calzada de fase oscura con el sol a sus espaldas y la de fase clara con el sol dándole de lleno en la panza.
Para finalizar pondré una fotobicho, de un bichejo que no sé qué será... pero la verdad es que me gustaría mucho saberlo porque me encantó su aspecto.
¿Alguien que me pueda echar una mano, please?
Edito: finalmente hemos podido ver que se llama duende (Nemoptera bipennis) y es un insecto de efímera vida adulta (unas pocas semanas) que resulta ser endémico de la Península Ibérica.
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