jueves, 22 de marzo de 2012

Ya están aquí las águilas calzadas (y muy bien acompañadas)

Después de muchos días sin actualizar porque las fotos que tenía son bastante mugrosas (y las "buenas" las reservo para algo que tengo que trabajar mejor aún) y estos días ha nevado, esta tarde tuve una salida muy satisfactoria.
Subí al collado por mi zona favorita, una parte despejada de árboles desde la que tengo unas buenas vistas, y nada más empezar a subir la ladera me encontré con mi primer ejemplar de águila calzada (Hieraetus pennatus)  del año. Esta rapaz pasa los inviernos en África y ya tenía ganas de ver su regreso después de comprobar este otoño que anidan por aquí.






La puñetera planeó justo bajo el sol, aunque de todos modos me gusta cómo la luz la perfila.
Se puede comprobar que es la más pequeña de nuestras águilas, aunque tiene el porte necesario para poder cazar conejos y los grandes lagartos ocelados, y justamente a continuación vi volando muy cerca a la más grande de las águilas ibéricas, la enorme águila real (Aquila chrysaetos).
Se alejó bastante al verme, pero de todos modos pude hacerle varias fotos decentes.






Bajó al bosque y se tiró un buen rato dando vueltas antes de desaparecer tras el collado.




Y no pasaron ni quince minutos antes de ver la siguiente rapaz, una culebrera (Circaetus gallicus) que hizo unos cuantos círculos sobre mí.








Cuando pasó un buen rato, un par de buitres leonados (Gyps fulvus) apareció planeando alto y en línea recta hasta perderse de vista. También vi lo que creo que era un cernícalo a lo lejos, un par de cuervos haciendo el gamberro y avistamientos lejanos de las mismas calzada y culebrera de antes.





Después fui al monte que hay tras Torres de Albánchez por si estaba por allí la pareja de calzadas que vi en septiembre, pero no hubo suerte. Ayer estuve también allí, en su mismo territorio, y un zorro me salió corriendo a escasos metros; se tomó muchas molestias en escapar subiendo por unas rocas muy escarpadas, y comprendí sus motivos al encontrarme esto:




Tampoco me extraña que hubiese estado tanto rato allí a la luz del día y cerca de mí, porque había muchos huesos de cabra que hoy tenían aún restos de sangre pegada, y entre unas rocas estaba esta preciosura:




Estoy contentísimo con tener por fin aquí a las dos águilas estivales, espero que las calzadas críen de nuevo en este bosque de Torres de Albánchez y saquen adelante muchos pollos durante años.
Me despido con un par de imágenes de la nevada de esta semana.






sábado, 17 de marzo de 2012

Algunas cosillas de esta semana

Como no he escrito sobre las salidas del miércoles y el jueves, voy a poner lo que más me ha gustado.
Empiezo con una fotobicho, de las que hago a lo bestia con el 500 mm en vez de acercarme con el macro, una bonita mariposa cejialba (Calophrys rubi) en un cardo.




El miércoles me acerqué al monte que tengo al lado mismo de Torres de Albánchez, uno que veo desde mi misma habitación, por si habían regresado las águilas calzadas que allí tienen su territorio, ya que en el collado sólo vi una fugaz águila imperial juvenil que tardó muy poco en desaparecer tras los pinos.
En vez de eso, me encontré con un nuevo ejemplar de gavilán (Accipiter nisus), el primer adulto que veo por allí tras un único avistamiento de un juvenil y algunas plumas por el suelo del bosque. Estoy muy satisfecho con lo bien que me ha quedado pese a la buena altura a la que me sobrevoló mientras los cuervos hacían sus piruetas.




El jueves salí a pasear por sitios elevados por si tenía mejores avistamientos de culebreras (Circaetus gallicus), pero sólo vi un buitre leonado a lo lejos y un azor que desapareció entre los árboles tan rápido como apareció.
Las puñeteras culebreras aparecieron cuando ya me iba a casa al atardecer. Cuatro ejemplares planeaban a la puesta de sol, y la de la foto de abajo es la única que no estuvo a contraluz ni tan lejísimos como las otras tres, aunque la luz fue mala inevitablemente. ¡Menudo porte tiene el bicho!




Y da gusto encontrarse ya con el bosque lleno de insectos revoloteando, reptiles y los anocheceres con el vuelo errático de los murciélagos, todo mucho más vivo.

martes, 13 de marzo de 2012

Martes 13 con águilas, ¡nada de mala suerte!

¡Pues eso! Después de la pedazo excursión a Daimiel, lleno de especies nuevas que no había observado nunca, y en un entorno acuático con el que no estoy familiarizado, he vuelto a mi terreno habitual en la Sierra de Segura,  y el martes 13 me ha traído precisamente suerte.

Primero apareció este juvenil de águila imperial (Aquila adalberti) al que llevaba un tiempo sin ver, aquél al que le faltan unas plumas primarias y sale en otras entradas mías. Empezó a volar sobre los árboles de la ladera y se hizo más visible al aparecer sobre el collado, un pelín lejos pero qué se le va a hacer, siempre es un gustazo ver la rapaz más amenazada de Europa.







Mientras esperaba sentado en una piedraca a que apareciese una culebrera, o incluso una calzada (por qué no, ya deben estar al llegar, creo), me entretuve con esta mariposa almirante rojo (Vanessa atalanta), estrenando la fabulosa modalidad de fotografiar insectos con un 500mm.
Ya empiezo a ver reptiles, así que tarde o temprano lo intentaré con ellos.




Como me harté de esperar, me acabé yendo a otra zona del collado, y subí hasta muy alto a pesar de mis pocas ganas de hacer la cabra, porque quería probar suerte donde vi mi primera culebrera. Y entonces el martes 13 me sonrió con la otra gran águila española, este joven ejemplar de águila real (Aquila chrysaetos) al que también hemos visto más veces por el blog.
Tuve la grandísima suerte de estar en el lugar y momento indicados, encontrando a la gran rapaz salir en línea recta del bosque y empezar a describir círculos para ganar altura, conmigo de espectador privilegiado.













Y ahora viene mi foto preferida. ¿Esto lo he hecho yo de verdad? Anda yaaa, no me lo creo ni yo.



Después del espectáculo que me brindó, se largó con viento fresco sobre un bosque de pinos por el que estuve paseando la semana pasada...¡anda si me la hubiera encontrado entonces!



Después de esto, me marché y por la carretera vi un gavilán, otro amigo habitual que suelo ver en mis salidas, así que fue muy completo.
Termino con una huella, como no entiendo mucho de esto no diré nada seguro, ¿es de tejón?


lunes, 12 de marzo de 2012

Regreso a Daimiel, 2ª parte

Prosigamos con las buenas observaciones en este Parque Nacional que visité bien acompañado (os recomiendo sus blogs, pinchando aquí y aquí).

Antes de llegar a las Tablas, vi un buen grupo de milanos negros (Milvus migrans) haciendo círculos y tuve tiempo de sacarlos antes de que se largaran. Son los primeros milanos negros que encuentro este año porque en Jaén no los veo nunca.





Ya dentro del parque propiamente, una rapaz muy abundante fue el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)  porque por estas fechas salen mucho a planear, y casi constantemente veíamos varios ejemplares volando a lo lejos, y algún macho sobrevolándonos a gran altura. Este macho tuvo la decencia de pasar un poco más "cerca".






Y este otro macho cruzó rápidamente mientras estábamos en uno de los observatorios de madera.




Por suerte y tras muchos ejemplares frustrándome con la distancia y altura, esta hembra se dejó ver más generosamente.







Al poco rato, cuando tomó un poco más de altura, se le unió este otro ejemplar. Y, como curiosidad, en esos momentos cruzó un solitario buitre leonado.





También eran abundantes las gaviotas reidoras y sombrías. En la foto, un juvenil de gaviota sombría (Larus fuscus).



Siguiendo con aves de mayor porte, apareció en un par de ocasiones un solitario ejemplar de grulla común (Grus grus) con plumas en mal estado. Yo iba dudando de si veríamos algún bando que no se hubiese marchado aún, pero este ejemplar fue el único avistado.





También tenía la esperanza de volver a ver flamencos (Phoenicopterus ruber), y así fue, aunque fue después de comer y los encontramos sesteando, sólo moviéndose de cuando en cuando para acicalarse o rascarse. Eran ejemplares jóvenes, y entre ellos un adulto con pálidos tonos rosados.











Cerca de estos grandullones se movían unas patilargas más pequeñas y delicadas, las gráciles cigüeñuelas (Himantopus himantopus).





Entre los carrizos a veces se movió algo que podría parecer un gorrión... pero no, fue el primer escribano palustre (Emberiza schoeniclus) que he visto hasta ahora, avecilla ligada a este tipo de entornos y en peligro de extinción en nuestro país.



Otro paseriforme que hasta ahora no había observado es el pechiazul (Luscinia Svecica). Tan inesperado como gratificante.




Para terminar el día, decidimos acercarnos al molino por si veíamos garzas, porque un poco decepcionante encontrar sólo unas pocas garzas reales a lo lejos y un grupo de garcetas comunes volando, cuando la vez anterior vimos muchas de ambas y también garcetas grandes.
Al poco de empezar a andar el coche, se me cruzó un precioso macho de aguilucho pálido (Circus cyaneus) que planeaba muy cerca del suelo. Me dispuse a tirarle fotos desde la ventanilla... pero me quedé sin batería. Al menos me dio tiempo de obtener estas dos imágenes suyas.





Ya sin batería, me quedé sin poder afotar las cercetas pardillas, las muchísimas cigüeñas y unos pájaros moscones (otro pajarillo que no había visto nunca), pero no me voy a quejar porque la excursión fue redonda, y me despido con una foto prestada de Ismael Romero para ilustrar lo espléndidas que lucían las lagunas.