sábado, 10 de agosto de 2024

Primera cita ineludible en Pirineos

 




Tras el provechoso viaje parando en Cuenca y Teruel llegamos por fin al Pirineo aragonés, donde nuestra primera salida fue por uno de nuestros sitios favoritos a caballo entre el navarro Valle del Roncal y el aragonés Parque Natural de los Valles Occidentales.

Hicimos nuestra tradicional parada para comprar un queso Roncal y, ya de paso por curiosidad, un poco de requesón. Los alcaudones dorsirrojos nos acompañaron destacadamente así como los milanos reales nos brindaron cercanas pasadas al sobrevolar a baja altura el pueblo de Ansó.




Milano real (Milvus milvus)

Fresas silvestres

Saxifraga longifolia


Barra libre de Zygaena

Suillellus luridus

Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio)




La búsqueda de la orquídea fantasma no dio resultados, pensamos que tal vez no era aún el momento, aunque días más tarde nos enteramos de que sí había florecido y no miramos en el sitio exacto.
De todos modos nuestro otro objetivo se cumplió de sobra al ver hasta cinco ranas pirenaicas en su típico hábitat de arroyo de montaña junto a un tritón pirenaico que fue igualmente muy bien recibido y celebrado.




Tritón pirenaico (Calotriton asper)

Ratonero (Buteo buteo)

Lagartija roquera (Podarcis muralis)

Aquilegia vulgaris

Rana pirenaica (Rana pyrenaica)

Gimnadenia conopsea

Larva de salamandra




Paseando por los hayedos escuchamos el potente chillido del picamaderos negro sin conseguir verlo, del mismo modo que no podemos asegurar si un agateador que fotografié es común o norteño.
No todo son frustraciones y lo pasamos en grande viendo los geranios Geranium phaeum con una floración más abundante que la del año pasado, al haber ido esta vez a primeros de julio, así como las orquídeas del género Platanthera tenían unos tamaños y grosores considerables.




Bichejo sin identificar

El agateador que hubiera querido que sea norteño

Cassida viridis

Platanthera chlorantha

Opilión

Geranium phaeum

Sínfito




En unos prados más abiertos se oían cantar los sapos parteros al ir cayendo la tarde mientras veíamos orquídeas, parando a última hora con unos enormes ejemplares de Lilium martagon que casi nos hacen llegar tarde a cenar porque somos así de ansiosos.




Lilium martagon

Neotinea ustulata

Lilium martagon

Dactylorhiza sp.

Lilium martagon


No ver la orquídea fantasma no nos quitó el apetito, como bien demuestra esta foto con el picnic que nos montamos junto al hayedo.






miércoles, 7 de agosto de 2024

Sierra de Albarracín

 




De la provincia de Cuenca pasamos a la de Teruel, dando también el salto de una comunidad autónoma a otra (Castilla-La Mancha y Aragón) para visitar la Sierra de Albarracín.

Lo cierto es que ya hicimos una pequeña incursión mientras que anduvimos bicheando por la Serranía de Cuenca, viendo en el Puerto de El Portillo una población de Erodium glandulosum y una mariposa apolo que se posó muy brevemente para dejarnos con un palmo de narices.




Erodium glandulosum




De allí bajamos a una zona muy buena para orquídeas en la que especies como Coeloglossum viride ya estaban secas, pero otras tantas aún se mantenían frescas y las disfrutamos junto a un par de sapos comunes que retiramos de la carretera para evitarles un atropello.



Orchis coriophora

Sapos comunes (Bufo spinosus)

Listera ovata

Puesta de hemíptero

Dactylorhiza fuchsii


Pero lo mejor de la tarde fue que por fin Mari Carmen pudo ver sus primeras Drosera, aunque para mí casi lo eran también porque hasta ahora sólo las había visto una vez en Cantabria hace ocho años.
Se escuchaban los reclamos del reyezuelo sencillo en los bosques de Pinus sylvestris, pero entre la falta de luz y el gran tamaño de los pinos no fue posible ver al diminuto pajarillo.



Drosera rotundifolia


Drosera rotundifolia


Al día siguiente, ya de camino otra vez hacia nuestro destino pirenaico, nos fuimos parando cuando veíamos cosas interesantes, pero la mejor parada fue sin duda la que hicimos para comer en la entrada del pueblo de Calomarde. Allí, sentados en un merendero frente a la ruta de su cañón, pudimos ver el trajín de los buitres que allí anidan con la destacada presencia de una también reproductora parejita de alimoches, a los que incluso vimos haciendo el relevo para cuidar de su pollo.
Cuando hablamos de nidos de aves se trata un tema sensible, por eso recalco la relevancia de que esto se veía desde el mismo merendero y entrada de una ruta senderista.



Dactylorhiza elata

Buitres leonados (Gyps fulvus) con cernícalo (Falco tinnunculus)

Alimoche (Neophron percnopterus)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Pareja de alimoches (Neophron percnopterus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Petirrojo (Erithacus rubecula)


Pasando tan cerca de un pueblo tan precioso como lo es Albarracín, teníamos que parar a verlo y pasear por sus calles. Las imágenes no sé si le harán justicia, pero desde luego muestran lo bonito que es con sus casas de piedra, su iglesia y su castillo en un escenario pétreo que casi continuamente es sobrevolado por buitres leonados.


















Son muchas las veces que termino las entradas con imágenes jocosas o visibilizando alguna barbaridad, aunque hoy me inclino por algo más positivo enseñado este perímetro que pensamos que con seguridad protege una zona sensible de orquídeas.