domingo, 8 de octubre de 2023

Por el río Guadalete

 




El río Guadalete es uno de mis sitios preferidos de pajareo en la Sierra de Cádiz allí donde es embalsado en Bornos. La presa está más bien en Arcos de la Frontera, donde a finales de agosto decidí investigar siguiendo el curso del río al ver que está bastante bien naturalizado con su vegetación de ribera y el tajo que labra en torno al blanco pueblo.
No podían faltar unas buenas libélulas y otros insectos siendo verano, para comenzar bien el bicheo.




Epilachna argus

Hembra de Trithemis annulata

Platicnemis latipes

Macho de Trithemis annulata

Ischnura graellsii




El pito real, la abubilla o la grajilla son habituales allí, aunque el protagonismo se lo llevan las aves acuáticas como el martín pescador o la garza real. En sucesivas visitas fui encontrando un interesantísimo repertorio con avetorillos o calamones entre otras especies, cosa que ya saldrá en otras entradas del blog.




Martín pescador (Alcedo atthis)

Gallineta (Gallinula chloropus)

Garza real (Ardea cinerea)




El embalse de Bornos no presenta actualmente un buen panorama. Está con menos agua aún que el año pasado por estas fechas y allí se concentran flamencos, avocetas, agujas, cucharas, cigüeñuelas, garzas reales, gaviotas reidoras y pagazas piquirrojas. El abanico de especies es estupendo, pero las observaciones se hacen sin remedio a larguísimas distancias por lo alejadas que están las orillas a día de hoy.
Era (y aún es) época de migraciones y en cualquier momento te puede aparecer una enorme bandada de vencejos reales, por ejemplo.




Popurrí


Vencejo real (Tachymarptis melba)


Volviendo al río en Arcos de la Frontera, por las tardes es habitual ver pasar a las pagazas piquirrojas hacia vete a saber dónde, por la dirección parecería que van a la Bahía de Cádiz, pero quién sabe...



Pagazas piquirrojas (Hydroprogne caspia)




Una vista nocturna del precioso pueblo de Arcos nos despide hasta la siguiente sesión de pajareo.





jueves, 5 de octubre de 2023

Limícolas y camaleón en Chipiona

 




El 30 de agosto aún tenía vacaciones, pero estaba ya instalado en mi nuevo domicilio, por lo que aproveché para ir hasta la costa gaditana a pasar una buena mañana de limicoleo y lo que cayera.

Precisamente la cosa estaba más o menos animada con las aves limícolas, con algunas especies como los chorlitos o las agujas aún luciendo parte del plumaje de cría al estar mudándolo durante su larga migración.




Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Chorlito gris (Pluvialis apricaria)

Correlimos tridáctilos (Calidris alba)

Aguja colipinta (Limosa lapponica)

Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus)

Chorlitejos grandes (Charadrius hiaticula)

Aguja colipinta (Limosa lapponica)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Archibebe claro (Tringa nebularia)

Zarapito trinador (Numenius phaeopus)




Con las gaviotas y charranes no se dio tan bien la cosa. Vi especies interesantes, de eso no cabe duda, pero con observaciones bastante malas porque no siempre se puede conseguir todo.




Gaviotas picofinas (Croicocephalus genei)

Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia)

Charrancito (Sternula albifrons)




En las rocas del intermareal había un par de collalbas grises tomándose un descanso de su migración, ofreciendo una estampa bastante graciosa junto al mar (recordad que en época de cría yo las veo en las grandes sierras).
Pero lo mejor, fuera de toda duda, fue el hallazgo de un camaleón cuando me dispuse a examinar las retamas en busca de alguno. No tenía muchas esperanzas y este pequeño ejemplar me alegró la mañana enormemente tras un año entero sin ver ninguno.



Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Camaleón (Chamaleo chamaeleon)


Aquí tenéis abajo el hábitat del camaleón, amenazado por los expolios y por la odiosa costumbre de alimentar a gatos callejeros en las mal llamadas colonias. ¿Desde cuándo un félido forma colonias en la naturaleza?





lunes, 2 de octubre de 2023

El regreso a casa y el lince que me esperaba

 




Tengo que retroceder un poco el tiempo con respecto a publicaciones anteriores para trasladarnos de nuevo al viaje Pirenaico que hice este verano con Mari Carmen.
El 31 de julio regresamos sin ninguna prisa porque, de hecho, el GPS del móvil se empecinó en guiarnos por carreteras nacionales y secundarias por la Sierra de Albarracín y los pueblecitos del interior de Valencia y Alicante. En una parada para comer en un área recreativa vimos numerosos pajarillos (incluso oí reclamos de verderón serrano) y córvidos que acudían a comer las migajas de los merenderos, destacando mucho para nosotros un pico picapinos descaradísimo que nos entretuvo una barbaridad.




Pose menos usual en la especie

Pico picapinos (Dendrocopos major)


Ya en Alicante, antes de despedirnos, Mari Carmen me quiso enseñar la oruga de mariposa del madroño que tiene en su campo, bien hermosota ya, y los nidos de arañas del género Hersiola mientras me contaba qué aves ve allí en sus dominios de la Sierra de Crevillent.
Una hembra adulta de Rivetina baetica, especie que por fin veía en estado adulto, fue un estupendo broche final antes de volverme para mi pueblo.



Oruga de mariposa del madroño (Charaxes jasius)

Nidos de Hersiola sp.

Retrato del dragoncito

Rivetina baetica



Hablando de mi pueblo, poco hice allí durante el horrible calor de la campiña de Jaén en agosto, pero me llevé un premio gordísimo cuando el día 24 tuve un mágico encuentro con uno de esos linces que están recolonizando sus antiguos territorios aunque hoy día estén ocupados por olivares.
Hay que extremar la precaución al conducir por las carreteras que tanto fragmentan sus dispersión, así como desterrar las odiosas prácticas de cepos, lazos, venenos y disparos intencionados. 






Lince ibérico (Lynx pardinus)


Ver un lince al lado de tu pueblo está genial, aunque casi tanto lo es comerse unas buenas croquetas en el día de tu cumpleaños.