viernes, 5 de mayo de 2023

La entrada de la primavera en la Sierra de Grazalema

 




Durante el mes de marzo sentía la llegada de la primavera como ese evento pletórico de vida que todos los años espero, aunque la sequía actualmente está haciendo muy visibles estragos.

Pero ahora el caso es comentar los eventos de marzo, un mes en el que la llegada de aves estivales recién llegadas de África se solapa con la presencia de los pájaros invernantes que aún quedan, dando lugar a unos contrastes que pocas veces se dan cada año.
Empiezo con el "pajareo terracero", porque desde mi terraza he podido ver, aparte de los diarios buitres, rapaces migratorias sobrevolando el pueblo, destacando sobre todo los milanos negros al llegar a veces en grupos realmente numerosos. Las águilas calzadas y las culebreras no se concentran tanto, pero hay momentos en los que el goteo de ejemplares es incesante y tuve la suerte de que una mañana de viento pasaran volando más bajo de lo habitual.




Buitre leonado (Gyps fulvus)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Milano negro (Milvus migrans)

Culebrera (Circaetus gallicus)


Esta llegada masiva de milanos negros me coincidió la tarde del 26 de marzo, mientras regresaba a casa desde la Sierra de Líjar, con la observación de los últimos mirlos capiblancos que han estado pasando el invierno en el Cerro Coros y alrededores. No hay que descartar que ellos también fueran ejemplares en paso migratorio como los milanos en ese instante.
Continuando mi camino a casa vi más detalles primaverales al encontrar abejarucos mientras disfrutaba también de la floración de orquídeas y narcisos.



Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Parte de las enormes bandadas

Milanos negros (Milvus migrans)

Abejaruco (Merops apiaster)

Orchis olbiensis

Narcissus assoanus


La salida del día 27 fue otra inmersión primaveral con los mismos ingredientes, empezando por el agradecido abanico de orquídeas silvestres que se ampliaba tras la austeridad de febrero.



Orchis italica

Ophrys speculum

Orchis italica

Ophrys lutea

Ophrys fusca

Aceras anthropophorum

Cephalanthera longifolia


La pareja de cigüeñas blancas que anida en El Bosque, en pleno casco urbano, ya andaba en su nido mientras que las culebreras hacían sus vuelos territoriales y nupciales en su trozo de puro monte mediterráneo.
En un madroño aún estaba la oruga de la mariposa que recibe el nombre de ese mismo arbusto, siendo la última vez que la vi porque poco después se retiró para pasar su fase de crisálida.



Cigüeña blanca (Ciconia ciconia)

Centaurium eythraea

Culebrera (Circaetus gallicus)

Oruga de mariposa del madroño (Charaxes jasius)

Romulea bulbocodium

Araña Napoleón (Synema globosum) con presa


Todo aquello eran paradas de camino a mi destino, el Cerro Coros, aunque es innegable que fueron paradas muy provechosas y bien podrían constituir una salida propia de por sí.
Paseando por las cumbres tuve mi nueva ración de observación de aves estivales junto a invernantes, viendo mosquiteros papialbos y una pareja de alimoches mientras que todavía quedaba una bandada de acentores alpinos pululando por los barrancos y laderas.




Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli)

Alimoche (Neophron percnopterus)

Asamblea de buitres leonados

Acentor alpino (Prunella collaris)


Alimoche (Neophron percnopterus)

La pareja

Thomisus onustus



Una última parada, cómo no en una salida tan llena de ellas, me permitió disfrutar de una de estas arañas llamativamente verdes y de un hermoso rodal de abundantes orquídeas.


Micrommata sp.

Ophrys bombyliflora



Tras esto vendrán las andanzas de Semana Santa que tuvieron dos bloques bien diferenciados y realmente interesantes. 






martes, 2 de mayo de 2023

Sierra de Líjar

 




Estamos teniendo una primavera muy penosa por el sur, la sequía está dejando muy deslucido lo que ahora mismo debería ser aún un vergel de lozanía y verdor. No era así aún en marzo, pese a que las predicciones ya eran negativas, cuando la entrada oficial de la primavera en el calendario llegó repleta de floración y lo que me gusta llamar temporada alta de bicheo.

Estaba lleno de gula por estrenar esa primavera y devorarla en la Sierra de Cádiz, oportunidad que primero se me brindó el fin de semana del 25 y 26 de marzo aprovechando también ya de paso que unos amigos estarían por la zona.
José Carlos y Esperanza estuvieron, por mediación de Chúss, en la Sierra de Líjar con la idea de que más adelante en esa zona se pudiera hacer un taller de identificación de aves por sus cantos. Me vino de perlas unirme para conocer esa sierra que, como en tantos otros casos similares, queda fuera de los límites del Parque Natural Sierra de Grazalema pese a tener casi los mismos valores naturales.
Al llegar allí el sábado 25 pude comprobar lo presente que estaba en la zona el mosquitero ibérico con sus cantos en abundancia.



Escorpión (Buthus occitanus)

Al fondo el Peñón de Algámitas 

Ophrys speculum


Ophrys fusca


Mosquitero ibérico (Phylloscopus ibericus)


En el centro UNEDCO allí situado acudían numerosos insectos polinizadores a las lavandas del jardín, de manera que no pude evitar pasar largos ratos detrás de las distintas especies de abejas silvestres y alguna mariposa.



Abejita de ojazos verdes

Arlequín (Zerynthia rumina)

Abeja sin identificar

Nomada sp.

Eucera longicornis


Otro atractivo añadido es la buitrera que tiene justo en los paredones calizos de atrás del edificio y hasta pudimos ver al alimoche, esa carroñera que aún tiene una población decente en la provincia de Cádiz aunque su tendencia general en Andalucía es nefasta.




Barlia robertiana

Alimoche (Neophron percnopterus)

Ophrys tenthredinifera


Esta sierra es conocida por la práctica del parapente. No estoy escribiendo esto porque yo me pusiera a practicarlo, es algo que no forma parte de mis intereses, pero sí que estuve en la zona de despegue porque, aparte de las brutales panorámicas, resulta ser un punto de "hill-topping" (comportamiento de búsqueda de pareja) de mariposas como la chupaleche.



Vistas hacia tierras sevillanas

Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

Vistas hacia la Sierra de Grazalema

Zahara de la Sierra

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)


Por la noche un especialista puso una trampa de luz para lepidópteros nocturnos, por lo que al llegar yo a la mañana siguiente encontré bastantes polillas aún posadas por el entorno, además de una hembra de tritón pigmeo en una piscina que se deja de manera muy naturalizada y es utilizada por otros anfibios más como la salamandra o el gallipato.



Eusparassus dufouri

Phyllodesma suberifolia

Ophrys bombyliflora

Polilla de azufre (Opisthograptis luteolata)

Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)

Polilla sin identificar


En los paseos para tantear dónde hacer las salidas prácticas del taller de sonidos yo estuve disfrutando a mi manera, bien pendiente de la floración de jaras blancas y majuelos porque había un buen festival de polinizadores. 
Sobre todo se veían sírfidos, esos dípteros que imitan el aspecto de abejas o avispas (motivo que hizo que una alumna mía les diera el nombre de abejas impostoras), pero se delatan con sus caras de moscardones. Entre los lepidópteros quedé muy complacido con dos especies de licénidos, la cejialba y el cardenillo, pequeñas y verdosas mariposas conocidas por ser cuidadas en su fase larvaria por las hormigas.




Araña tratando de pasar desapercibida

Sírfido

Cejialba (Callophrys rubi)

Sírfido

Psilothrix viridicoerulea

Himenóptero sin identificar

Sírfido que imita una abeja

Andrena sp.

Cardenillo (Tomares ballus)

Ophrys lutea

Llegó la primavera

Al fondo el Peñón de Zaframagón


Toda buena salida al campo se complementa maravillosamente con sus sabrosas dosis de gordosidades, cuya ausencia me llega a recriminar la gente. Así que hoy quedamos todos complacidos con este arroz casero y las croquetas de una venta de carretera.