viernes, 7 de octubre de 2022

Ornitología, arqueología y paleontología

 



El 15 de septiembre fue un día como para merecer su propia entrada del blog, tanto por su abundancia y variedad de aves como por otros alientes que tuvo convirtiendo aquella tarde en una experiencia multidisciplinar.

Comenzó con toques de de arqueología con la visita al dolmen de Alberite, que tuve que fotografiar evitando el feísimo techado que le han colocado, aunque más feo aún fue cuando el dueño de una finca pintó de blanco un menhir a modo de mojón (el de mi foto por suerte se libró).
Por allí volaban algunas águilas calzadas y los últimos cernícalos primillas antes de continuar con su migración.



Dolmen

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Menhir

Cernícalo primilla (Falco naumanni)


La cola del embalse de Bornos tuvo su buena dosis de ornitología con las aves acuáticas, destacando para mi gusto el elevado número de pagazas piquirrojas acompañadas de sus pedigüeños hijos que aún les siguen a todas partes con sus lastimeros reclamos.
Mención especial al águila pescadora, no mostrada en fotografías por su lejanía.



Espátula (Platalea leucorodia)

Cuchara (Spatula clypeata)

Agujas colipintas (Limosa limosa)

Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia)

Espátula (Platalea leucorodia)

Chorlitejos patinegros (Charadrius hiaticula)

Pagazas piquirrojas (Hydroprogne caspia) con una gaviota reidora que se coló en el encuadre

Moritos (Plegadis falcinellus)

Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia)

Nomeolvides (Utetheisa pulchella)

Avoceta (Recurvirostra avosetta)


Flamencos (Phoenicopterus roseus)


Aquella deliciosa tarde terminó con el hallazgo de un diente de tiburón fósil mientras era sobrevolado por golondrinas dáuricas, teniendo la paleontología como broche final.





martes, 4 de octubre de 2022

Un buen repertorio grazalemeño

 




La segunda semana de septiembre comenzó con unas expectativas muy modestas al llegar los días 12 y 13 con un tiempo nublado muy desapacible, añadiendo que el 12 tenía además reuniones por la tarde y no hubiera podido salir aunque quisiera.
De todos modos tuve dos regalitos de parte de la naturaleza viendo un elanio y un alimoche que compensaron muy bien el no haber tenido salidas de campo propiamente dichas. Al elanio lo vi por la carretera yendo a hacer unas compras y estaba aún en el mismo sitio cuando hice el camino de vuelta, por lo que no me pude resistir a ir corriendo por la cámara y volver para fotografiarlo porque estaba cerquísima del pueblo, con toda el ansia.
El alimoche no tiene una anécdota tan graciosa, pero sí curiosa porque lo vi desde la terraza de casa a una distancia tan agradecida que hasta se le pudo sacar la anilla, sabiendo que este jovenzuelo (que ya estará en África a estas alturas) es aragonés.



Elanio (Elanus caeruleus)


Alimoche (Neophron percnopterus)



Ya que menciono mi terraza con el alimoche, el 14 de septiembre vi una pareja adulta además de los habituales buitres leonados.
Durante el pasado mes no era raro tampoco ver culebreras o águilas calzadas estando en plena migración, pues la provincia de Cádiz es sabidamente estratégica en ese sentido. Lo que no me esperaba fue ver un buitre negro.



Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Alimoche (Neophron percnopterus)

Buitre negro (Aegypius monachus)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)


Ese mismo día, el 14, salí a dar una vuelta por el vecino parque natural de Los Alcornocales con unos resultados sobrios, pero nadie me quitó mi buen paseo en el que también vi lagartijas cenicientas.



Macho de mutílido

Ubrique

Escorpión (Buthus occitanus)


Sapo corredor (Epidalea calamita)




El 16 de septiembre me lo monté mejor en una salida por la Sierra de Grazalema subiendo por la manga de Villaluenga hasta la zona del río Guadares. Una familia de collalbas negras y el paso migratorio de colirrojos reales me tuvieron bien entretenido, así como el inesperado hallazgo de una culebra lisa meridional, especie que hasta ahora no había visto en esta provincia.



Collalbas negras (Oenanthe leucura)

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Collalba negra (Oenanthe leucura)

Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus)

Collalba negra (Oenanthe leucura)

Conejo (Oryctolagus cuniculus)


Tal vez alguien se haya percatado de que me he saltado el día 15, una cosa intencionada porque la salida de aquel otro día fue tan completa que se merece su propia entrada de blog aparte.



Esto es también muy de la sierra, además de estar buenísimo


sábado, 1 de octubre de 2022

Charrán elegante en Chipiona

 




El 11 de septiembre tenía un buen plan de domingo yendo por la mañana a la costa gaditana. Quise hacer una primera parada en la playa de Montijo que, curiosamente, se terminó convirtiendo en toda la salida propiamente dicha por lo animado que estaba el sitio.
La marea baja dejando una gran extensión rocosa en el intermareal, unido a estar en plena migración de limícolas con luna llena la noche anterior, permitió encontrarme con un amplio y numeroso surtido de aves limícolas junto a otras habituales de la zona como el charrancito.




Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

Zarapito trinador (Numenius phaeopus)

Chorlito gris (Pluvialis squatarola)

Charrancito (Sternula albifrons)


Hablando de charrancitos, precisamente sus primos mayores me depararon la sorpresa del día al ver un grupo de charranes patinegros descansando con un infiltrado muy llamativo por el color naranja de su pico. Sabía desde hace años de la presencia por esta playa de charranes de estas especies como, por ejemplo, el bengalí, pero hasta ahora no había tenido aún el gusto de encontrarme ninguno.
Así se afronta bien el inicio del nuevo curso, con una especie nueva para la saca.



Junto a sus primos común y patinegro

Charrán elegante (Thalasseus elegans)


El ostrero no es para nada una especie nueva, pero no suelo verlos y no está nada mal que me pasaran dos volando muy cerca.
Llama la atención la distinta manera de volar de las especies, contrastando el vuelo del ostrero con el de una especie de migraciones a larga distancia como la aguja colipinta, que tiene el récord de mayor distancia cubierta sin parar a descansar.



Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Ostrero (Haematopus ostralegus)

Gaviota picofina (Croicocephalus genei)

Potente el vuelo de las agujas

Agujas colipintas (Limosa lapponica)


Más tarde vi pasar en vuelo un grupo de charranes patinegros que sin duda era el mismo que había visto posado, pues entre ellos volvían a verse los charranes común y elegante mezclados con el resto.



Charranes patinegros con los dos infiltrados

Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis)


El querer ir moviéndome a otras partes costaba trabajo con lo bien que se estaba allí disfrutando del repertorio presente que traía más especies aún, como la gaviota cabecinegra por ejemplo, que de cabecinegra no tenía nada con su plumaje no nupcial que le hacía lucir muy blanca.



Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

Aguj colipinta (Limosa lapponica)

Gaviota cabecinegra (Ichthyaetus melanocephalus)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Archibebe claro (Tringa nebularia)


Pese a todo, cuando llegó la hora de marcharme, quise parar un momento en las pestilentes charcas de Camino Colorado por si veía mejor a los dos correlimos de Temminck que allí andaban, pero me volvió a tocar un contraluz criminal.



Correlimos de Temminck (Calidris temminckii)

Flamenco común (Phoenicopterus roseus)

Malvasías (Oxyura leucocephala)


Estuvo de lo más entretenida aquella mañana de domingo antes de volver durante la siguiente semana con el entorno más habitual de la Sierra de Cádiz.