miércoles, 7 de septiembre de 2022

Salida de aves marinas

 




Aquí está el motivo por el que, como tantas otras veces, hice una parada estratégica en el Brazo del Este al pasar por Sevilla, aunque en aquella ocasión no era porque me dirigiese a Cádiz.
El 21 de agosto tenía reservada una salida en barco desde Huelva para ver aves pelágicas, experiencia que todo observador de aves quiere acabar teniendo porque es la mejor manera de ver de cerca y en condiciones a estas especies que normalmente están en alta mar y se ven en malas condiciones desde la costa.

No estuve muy conforme con la manera en la que usó el cebo, o más bien su no uso, porque no lo lanzaron cuando tuvimos una buena oportunidad teniendo alcatraces y pardelas de cuatro especies (cenicienta, capirotada, balear y hasta una sombría) rondando una zona en la que numerosas gaviotas pescaban junto a algunos charranes comunes. Me sentó muy mal porque me hacía especial ilusión tener a los alcatraces de cerca y ver sus picados.



Pardela cenicienta (Calonectris diomedea)

Alcatraz (Morus bassanus)

Pardela cenicienta (Calonectris diomedea)


Con los paíños se gestionó mejor el tema y los tuvimos bastante cerca para lo ariscos que son, porque por suerte se dejan ver bien cuando están ocupados comiendo.
Ambas especies eran nuevas para mí, los comunes y los de Wilson. Parece mentira que vivan en alta mar estas aves tan pequeñas que parece que hagan ballet bailando en las olas mientras pican el alimento.



Paíño de Wilson (Oceanites oceanicus)

Su típica forma de alimentarse

Paíños de Wilson (Oceanites oceanicus)

Paíño común (Hydrobates pelagicus)


Las pardelas sombría y capirotada también fueron especies nuevas. La sombría fue vista y no vista, teniendo más suerte con las capirotadas al verlas incluso nadando cerca del barco. Las gaviotas se metían con ellas, cosa natural con lo macarras y abusonas que son, pero pude ver que las pardelas no se dejan avasallar muy fácilmente que digamos.



Pardela capirotada (Ardenna gravis)

Junto a una gaviota

Pardela capirotada (Ardenna gravis)

Alcatraces (Morus bassanus)

Pardela capirotada (Ardenna gravis)

Paíño de Wilson (Oceanites oceanicus)

Pardela capirotada (Ardenna gravis)


Estando en el mar como estábamos no es nada raro ver delfines, que en aquel caso fueron mulares. Estos cetáceos, curiosos por naturaleza, se acercaban al barco a mirarnos con el mismo interés que nosotros a ellos.




Delfines mulares (Tursiops truncatus)


Y así, rojo como un guiri al descuidar la protección solar y con unas especies nuevas bajo el brazo, hice el largo camino desde Huelva a Jaén.






domingo, 4 de septiembre de 2022

Calentando en el Brazo del Este






El año pasado tuve un intento frustrado de salida en barco para ver aves marinas por culpa del viento, que suspendió la excursión, pero este año tuve una segunda oportunidad para poder ver finalmente esas aves pelágicas tan inusuales para alguien de interior como yo.

La salida, temprano en Huelva, hubiera supuesto un brutal madrugón desde Jaén que no quise asumir, por lo que salí el día anterior para hacer noche en Sevilla y aproveché la circunstancia dando una buena vuelta por el Brazo del Este, que es de lo que va esta entrada.
Nada más llegar, con el pico más alto de la Sierra de Grazalema (y todo Cádiz) en la distancia, fui viendo las primeras garzas y el vuelo lejano de moritos y espátulas.



Garceta común (Egretta garzetta)

Sierra de Grazalema

Martinete (Nycticorax nycticorax)


Hablando de moritos y espátulas, se encontraban en elevadas cantidades en los meandros del Guadalquivir, un espectáculo efímero porque pasó por al lado uno de esos conductores con mucha prisa que te espantan las aves mientras levantan todo el polvo posible del mundo.



Moritos y espátulas

Lo que sucede cuando pasa cerca una furgoneta

Espátulas (Platalea leucorodia)


No me gusta fotografiar especies exóticas como el tejedor amarillo, es una ocasión que utilizo para visibilizar el problema de este tipo de especies que no pintan nada aquí, "gracias" al capricho de mucha gente de tener aves enjauladas.
Mucho más positivo es ver nuestras especies autóctonas como la garcilla cangrejera (aunque ésta tiene un contraluz cancerígeno) y el flamenco (también con contraluz, pero menos criminal).



Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)

Tejedor amarillo (Euplectes afer)

Chorlitejo chico (Charadrius dubius)

Flamenco (Phoenicopterus roseus)


La cantidad de cigüeñas blancas descansando en el paraje era brutal. Estando en época de migraciones ya me podía haber tocado alguna concentración así de otra especie más interesante, pero la naturaleza no funciona a nuestro antojo.






Ya que estamos con los viajes migratorios, el andarríos bastardo es un viajero de los muchos que recalan aquí para descansar y alimentarse antes de continuar, al igual que las espátulas con anillas de colores que indican que son de otro lugar más lejano como los Países Bajos.



Andarríos bastardo (Tringa glareola)

Morito (Plegadis falcinellus)

Espátulas (Platalea leucorodia)

Fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida)


Los fumareles y las canasteras pronto se marcharán a África también junto a las otras especies vistas, sobre todo las canasteras porque vi poquísimas junto a los más numerosos fumareles mientras se dedicaban a cazar insectos con estilos parecidos al haber evolucionado con una ágil morfología bastante parecida.


Canastera (Glareola pratincola)


Fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida)


Quedarme allí hasta el atardecer es uno de mis placeres camperos favoritos, ya al día siguiente me esperaría otra sesión diferente de observación de aves.




 

jueves, 1 de septiembre de 2022

Un día por Cazorla

 




Al empezar el verano tenía muchas ganas de echar un buen día de bicheo por Cazorla, idea que le gustó mucho a unos amigos y el 15 de agosto la pude llevar a cabo yendo con toda la tropa junto a José, Jesús, Lucía, José Manual y Andrea.

Empezamos por echar un ojo en la Cerrada del Utrero, en cuyos cortados crían cerca de la senda los vencejos reales y es fácil verlos llegar a toda velocidad para entrar en las rendijas del paredón que usan para anidar. Al ser temprano aún no se habían calentado las libélulas para empezar su actividad y había varias de ellas posadas, destacando especialmente para mi gusto esa Aeshna cyanea que había terminado su metamorfosis y aún colgaba junto a su exuvia (así se llama el exoesqueleto de la fase larvaria que queda abandonado al metamorfosearse).



Vencejo real (Tachymarptis melba)

Boyeria irene


Vencejo real (Tachymarptis melba)

Aeshna cyanea


Claramente había que intentar ver quebrantahuesos, uno de los objetivos estrella si vamos a ese parque natural.
No es ciertamente el mejor momento del año al estar los ejemplares jovenzuelos dispersos fuera de estas sierras, sobre todo con lo inquietos que andan los más recientes llegando incluso uno de ellos a haber cruzado el Estrecho para visitar Marruecos y volver posteriormente a España. Quedan sobre todo los adultos, que realmente son los más bonitos, pero con el calor veraniego se remontan tan fácilmente en las térmicas que no es fácil encontrarlos a una distancia aceptable. Pese a ello creo que nos dimos con un canto en los dientes pudiendo ver un adulto cruzando un valle antes de ciclear tomando gran altura.
En la misma zona también vimos bastantes buitres leonados, un inesperado buitre negro, un cantarín pollo de águila calzada y varios milanos reales del proyecto que se inició recientemente en Andalucía.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Buitre negro (Aegypius monachus)

Milano real (Milvus milvus), adulto

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Milano real (Milvus milvus), joven


Antes y después de la completa sesión de aves rapaces tuvimos otros alicientes, como las mariposas libando en los escasos cardos en flor y el descaro de un joven zorro que, lamentablemente, se ha acostumbrado a la comida fácil de los turistas y ejerce de bribón.



Chupaleche (Iphiclides feisthamelii) junto a Colias crocea

Zorro (Vulpes vulpes)


Una paradita para comer en un área recreativa bien escogida nos permitió refrescarnos y tomar tranquilamente nuestras viandas muy cerca de donde poder ver lagartijas de Valverde con toda la facilidad. No siempre se tiene la oportunidad de bajar la comida yendo a ver estas joyas del Mioceno que han llegado hasta nuestros días como valioso endemismo que tenemos el deber de preservar.



Puente de las Herrerías

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

Retrato

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)


Más tarde vimos José y yo por nuestra cuenta otros dos quebrantahuesos, pero ya a distancias siderales, cuando nos separamos del grupo para subir a los Poyos de la Mesa pegándonos una buena rutita en la que nos sorprendió una cría de lagartija de Valverde cruzando el camino justo cuando yo andaba pensando que las paredes cercanas tenían buenísima pinta como hábitat de la especie.



Que no falten las clásicas croquetitas


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Ya había ganas de una buena jornada de sierra tras haber estado durante el verano solamente en la resequísima y agostada Sierra Morena. Por la noche ya nos despedimos y, cruzándome con un zorro más, me fui para casa con el póster de rabijunco que me regalaron estos cafres.



Castillo de La Iruela