jueves, 4 de noviembre de 2021

Calar de las Palomas y Cañada Lamienta

 



El sábado 16 de octubre decidí recuperar esa gran costumbre de dedicar los fines de semana a hacer rutas que me permitieran combinar el bicheo con un buen recorrido a pie lleno de la espectacularidad del paisaje.
El Calar de las Palomas, sobresaliendo con sus 1.964 metros de altitud junto a los Campos de Hernán Perea, me pareció muy atractivo tanto por su ubicación como por las excelentes opciones de avistar fauna que tiene. 
Ya mientras llegaba me maravilló la abundancia de mirlos capiblancos en las zonas de matorral compuestas por agracejos, majuelos y escaramujos. Antes de acometer la ascensión con sus duros canchales, en los que los muflones corrían con una facilidad que bien me hubiera venido a mí, vi la última águila calzada del año.


Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)


Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


Muflón (Ovis orientalis)


Antes de empezar a subir ya veía desde abajo numerosos buitres leonados y un águila real cicleando sobre la cima, pero lo que no me esperaba era que una pareja de quebrantahuesos adultos pasara peinando la ladera de tal manera que aluciné lo que no está escrito.
Además tuve la oportunidad de prepararme sacando la cámara de la mochila porque los vi llegar de frente, admirando de cerca la belleza de estas impresionantes aves cuando me pasaron por encima.
Al acercarme a la cumbre reconocí los reclamos de los acentores alpinos, uno de los sonidos otoñales más esperados por mí. Las aves invernantes ya estaban aquí porque también oí un zorzal alirrojo, los bisbitas comunes fueron muy frecuentes y vi pasar un grupito de lúganos volando.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Acentor alpino (Prunella collaris)



Justo cuando ya estaba retratando al acentor alpino de la foto de arriba, que posó amablemente, volvió la pareja de quebrantahuesos a seguir dando pasadas memorables.
Pasé largo rato junto al vértice geodésico disfrutando de las vistas que dan tanto a Jaén como a Granada, antes de bajar de regreso encontrando al ortóptero Coracinotus politus, endemismo de esta parte de la sierra compartida entre las mencionadas provincias.



La pareja

El Almorchón al fondo

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Palomas torcaces (Columba palumbus)


Coracinotus politus


Cuando paré a comer no fui el único, un gavilán intentó capturar algún mirlo capiblanco lanzando un ataque sorpresa entre los arbustos y provocó unos gritos de terror de los túrdidos que no había escuchado hasta ahora, cosa que no me extraña porque habían visto la muerte muy de cerca.
Los que sí consiguieron almorzar en condiciones fueron los buitres leonados, que pasaron buscando térmicas a baja altura y pude ver que algunos llegaban con la cara manchada de sangre fresca.



Gavilán (Accipiter nisus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Ratonero (Buteo buteo)



Por la tarde estuve en la Cañada Lamienta, uno de los rincones más solitarios que hay en la Sierra de Segura. Había lúganos mezclados con los jilgueros y pinzones vulgares, pero aparte de eso y de un lejano halcón peregrino no vi gran cosa porque la tarde se empezó a nublar mucho y pensé en ir volviendo a casa con la sensación de haber pasado un gran rato en esos parajes tan vastos como remotos.





Hacía tiempo que no dedicaba un fin de semana a este tipo de salidas por la sierra, cosa que continúe al día siguiente con unos resultados que serán el tema de la próxima entrada.


De nuevo el Almorchón




lunes, 1 de noviembre de 2021

El catálogo de coccinélidos

 





Este precioso rincón es una calle de la aldea de Marchena, donde trabajo. Me gustó tanto la estampa con los pimientos secándose al sol que la fotografié una mañana mientras salía con los críos a dar un paseo en el recreo, en el que también vimos alrededor de una decena de orugas de la mariposa macaón comiendo en los hinojos y mariquitas depredando pulgones a destajo.
Teníamos la ilusión de encontrar algún día las crisálidas de las macaones pero, para nuestro disgusto, desbrozaron sin sentido precisamente el rincón donde estaban los hinojos, triturando con ellos a las orugas. Ni siquiera en una remota aldea de montaña estamos libres de estas actitudes...



Oruga de macaón (Papilio machaon)

Chinche rayada (Graphosoma lineatum)


Hippodamia variegata devorando pulgones como una bestia

Banquete para las mariquitas


Si hablo de insectos tengo que hacer referencia, una vez más, a los muestreos de BioFoto en el almendral en ecológico. Han sido numerosísimas las mariquitas de distintos diseños que llegan a parecer todas especies distintas, aunque con atención descubriremos que muchas son realmente morfos dentro de la brutal variabilidad que tienen a nivel intraespecífico. 
Aunque, no es malo admitirlo, puede suceder que mis identificaciones tengan fallos.



Hippodamia variegata, morfo sin puntos

Oenopia conglobata

Adalia bipunctata

Precioso morfo de Adalia decempunctata

Adalia bipunctata de morfo negro

Adalia fasciatopunctata

Adalia bipunctata de distinto morfo al anterior



Como suelo decir, no es de extrañar que ese almendral goce de buena salud con tantos depredadores como las mariquitas, los arácnidos y las larvas cazadoras de las crisopas.



Pseudoescorpión (Chelifer cancroides)

Saltícido

Larva de crisopa llevando a cuestas su camuflaje, que incluye restos de presas

Uroctea durandi



No me olvido de la fauna vertebrada, claro. Octubre ha sido un mes tan anormalmente cálido que la observación de grandes rapaces se compaginó con la de reptiles que aún salían a asolearse tranquilamente cuando ya el bosque de ribera mostraba colores otoñales.
Menos mal que estos últimos días por fin está lloviendo porque es lo que realmente tocaba ya.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) observándome con atención


Lagartija verdosa (Podarcis virescens)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Culebra de escalera (Zamenis scalaris)



Por último, me parece que un buen collage mostrará de un vistazo la diversidad de coccinélidos de la Sierra de Segura y así nos maravillamos con sus preciosos diseños y colores.
A mis alumnos y a mí nos gusta especialmente la amarilla.