domingo, 4 de octubre de 2020

La víbora y las pinturas rupestres

 




Cuando vives en una zona montañosa muy aislada como la Sierra de Segura parece que tu repertorio es más reducido que cuando estás en un sitio cercano a humedales como marismas, lagunas o incluso los artificiales como los arrozales, pero allá donde uno esté siempre hay sorpresas maravillosas.

El segundo fin de semana de septiembre fue así al ofrecerme dos los grandes hitos de este curso, cosa que digo con total convencimiento a pesar de que éste está apenas recién empezado todavía. El sábado 12 de septiembre no me animé a hacer ninguna ruta, algo que a la postre tuve que agradecer muchísimo por lo que acabó sucediendo por la tarde... pero primero contemos qué pasó por la mañana.
Di una vuelta tranquila con el coche entre los pueblos de Santiago de la Espada y Pontones, no viendo de momento nada destacable (el verderón serrano en realidad fue por la tarde, pero ya veréis por qué lo reservo aquí).


Corneja negra (Corvus corone)

Niña celeste (Polyommatus belargus)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Niña celeste (Polyommatus belargus)

Verderón serrano (Carduelis citrinella)


Fue al regresar a casa cuando noté que no era nada normal el revuelo de buitres leonados (Gyps fulvus) que había muy cerca de la carretera, y fue entonces cuando miré hacia el mismo sitio que los ocupantes de un coche parado en la vía y me di cuenta de que había varios buitres posados cerquísima.
Busqué un sitio seguro donde apartar el coche y me dispuse a tomar algunas fotografías, encontrando también el motivo de tanto alboroto al descubrir el cadáver de un ciervo en la cuneta.








Buitre anillado (del que no he recibido respuesta ninguna)


Con algunos es que no sabes ni cómo pueden volar




Decía antes que apartaba al verderón serrano, motivo de la salida de la tarde, porque tenía mis motivos. Y aquí está el gran bombazo del día al encontrar cruzando un carril esta víbora hocicuda (Vipera latastei) que me subió las pulsaciones como pocas cosas lo hacen...
Es curioso que puedes llevar muchos años queriendo ver un animal y, entonces, de pronto empiezas a ver bastantes después del primer ejemplar. Ya había visto la especie por primera vez en el parque natural de Los Alcornocales en 2016, pero jamás me había encontrado ninguna en Jaén pese a lo muchísimo que he pateado y bicheado sus sierras. El año pasado finalmente vi mi primera hocicuda de la Sierra de Segura gracias a un amigo, esta primavera vi otras dos... y ahora en otoño he visto ésta de las fotos y otra más que se me escabulló hace una semana.

Fijaos bien en su diseño peculiar, con el dibujo de la espalda discontinuo en algunas partes, a diferencia del típico "zigzag" que suelen tener las víboras. Por supuesto fue convenientemente apartada del carril para que se alejara, porque todavía hay muchos desaprensivos que las matan siempre que pueden... el linchamiento contra las serpientes es algo muy enquistado en la gente y cuesta mucho extirpar ese cáncer.










El domingo 13 de septiembre fue muy diferente al resto de salidas porque reservé una visita guiada a las pinturas rupestres de Nerpio (Castilla-La Mancha).
Antes de esto tengo que retroceder a cuando estuve viendo un castillo en esa zona y, al buscar información, leí sobre las pinturas de la zona. Al ver que estaban bien conservadas y se notaba bien lo que se representa en ellas, a diferencia de otras que hoy día ya son manchurrones informes, busqué la manera de poder ir a verlas y encontré el sitio web donde reservar una visita con guía.
No soy muy amigo de ir con grupos a los sitios, pero llevar una guía (muy amena por cierto) da un extra con toda la información que proporciona.

Ese domingo por la mañana allí estaba en Nerpio, en la vecina provincia de Albacete y formando parte del mismo conjunto de sierras, dispuesto a empezar la visita en la Solana de las Covachas. Estas pinturas de estilo levantino y esquemático, descubiertas por un maestro de escuela como yo, se van deteriorando lentamente al descascarillarse el sustrato calizo en el que están, además de que siempre hubo desconsiderados que les arrojaban agua para verlas mejor y hasta incluso egoístas que las arrancaban para llevárselas a casa.
Es por esto último que actualmente están valladas y es preciso contar con visita guiada.





Fósil

Cabra montés, la única pintada con color negro

Cabra montés

Hombre con máscara y cuchillo listo para sacrificar un animal

Cascada

Además del gran ciervo, mirad arriba la figura humana que parece llevar máscara de plumas

Representación de una cierva preñada, fijaos en la cría dentro

A esto lo podríamos llamar "paleoberrea"




Por supuesto aconsejo totalmente la visita. Es un rincón muy remoto que a mí me viene razonablemente cerca al vivir en Santiago de la Espada, pero nunca se sabe y si tenéis ocasión ya lo sabéis.







jueves, 1 de octubre de 2020

Naturaleza en la aldea de Marchena

 




Una vez más quiero dedicarle una entrada de blog propia al entorno de Marchena, la pequeña aldea segureña donde tengo mi aula rural. 
Me alegra enormemente haber podido volver allí para este nuevo curso, que ha comenzado inevitablemente muy vinculado a la naturaleza con la ubicación que tiene aquello en plena sierra.

Muy cerca de allí está el Puerto de Marchena, en medio de extensos calares calizos con cumbres desoladas asomando a los frondosos valles de los ríos Segura y Zumeta. Es el hogar de numerosos buitres leonados que sobrevuelan casi constantemente esos farallones, siendo las laderas rocosas el hábitat escogido por las collalbas grises y los bisbitas campestres que aún se veían antes de su migración africana.



Buitre leonado (Gyps fulvus)

Bisbita campestre (Anthus campestris)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Buitre leonado (Gyps fulvus)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Hablando de migración, a primeros de septiembre se estuvieron viendo abejarucos en grandes números mientras hacían una pausa en su largo viaje, llenando el cielo con sus alegres reclamos o luciendo sus vistosos colores al posarse en los cables.

No han faltado esas fabulosas sorpresas que tarde o temprano aparecen cerca de nuestra escuela y puedo ver con los alumnos en directo. Tal es el caso de un quebrantahuesos el 10 de septiembre (justamente el día de inicio de las clases) y de un buitre negro el día 15.
El quebrantahuesos es la joven hembra llamada AMA, de cuatro años de edad, mientras que el buitre negro tiene la peculiaridad de haber sido visto temprano en las térmicas con los buitres leonados, indicando que pasó la noche en estas sierras en las que no cría su especie.



Abejaruco (Merops apiaster)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Buitre negro (Aegypius monachus)


Mi trayecto diario por el valle del Zumeta también me brinda de cuando en cuando observaciones interesantes que no todo el mundo tiene de camino a su trabajo, aparte del ya de por sí impresionante paisaje de cañones rojizos. Por ejemplo aquí tenemos a esta joven águila real que no paraba de piar pidiendo atención paternal antes de independizarse definitivamente.


Águila real (Aquila chrysaetos), juvenil

Ardilla (Sciurus vulgaris)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Mantis religiosa

Águila real (Aquila chrysaetos), adulta


El otro valle que rodea el bloque montañoso, el del Segura, no está en mi ruta diaria pero un día decidí regresar por allí a casa alargando así el recorrido con una más que agradable dosis de paisajes grandiosos y esa gran joya que es la lagartija de Valverde.


Barbo andaluz (Luciobarbus sclateri)


Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)


Ver un endemismo tan valioso como la lagartija de Valverde es un premio gordo... más o menos como la comilona que me di en La Matea para empezar el curso en condiciones.
Seguramente vuelvan a salir más observaciones y anécdotas en Marchena, de hecho ya hay varias en las publicaciones que tengo preparadas...