sábado, 4 de abril de 2020

Fin de semana extremeño. 2ª parte: surtido cacereño







El día que dediqué a Monfragüe junto a José Márquez fue el único soleado que tendríamos aquel último fin de semana de febrero, porque el día 29 amaneció nublado e incluso lluvioso después de la primera noche en un hostal cercano a Plasencia que casi nos revienta los oídos sonando la alarma contra incendios en medio de la noche. No estoy muy seguro de si fue peor el destrozo de mis pobres tímpanos o el susto que te pega eso cuando ya estabas durmiendo plácidamente, pero el caso es que paró de sonar con el mismo misterio con el que comenzó.

Ya había dicho antes que las rapaces de Monfragüe no son novedosas para un andaluz de Sierra Morena, pero sí que lo era el plan del sábado viendo esteparias en los Llanos de Cáceres. Sacamos el telescopio con un frío horrendo producto de estar en espacios abiertos con esa humedad, un frío realmente espantoso que te apuñala por dentro y te quita las ganas de circular con las ventanillas bajadas a no ser que veas bichos interesantes.
Al poco de estar viendo algunas anátidas y cigüeñuelas en una charca me di cuenta de que teníamos unas avutardas a nuestras espaldas, un grupo de machos en el que algunos ya empezaban a pavonearse compitiendo por ver quién se parece más a una esponja llena de espuma.

En esos solitarios espacios, ya libres por fin de tener que aguantar las patochadas de la gente de la feria del día anterior, disfrutamos de un águila imperial adulta que parecía tener casi tanto frío como nosotros o de un lejano esmerejón entre otras cosas.
Al mirar el águila imperial por el telescopio se cruzó una ortega en mi campo de visión, cosa que no tuvo tiempo de ver mi compañero de fatigas al igual que cuando unos sisones volaron rápidamente a ocultarse en unos matojos.





Avutardas (Otis tarda)

Cerceta común (Anas crecca)

Avutardas (Otis tarda)

Pato cuchara (Spatula clypeata)

Avutardas (Otis tarda)

Ánades frisos (Mareca strepera)

La clásica señal tiroteada

Águila imperial (Aquila adalberti)

Triguero (Miliaria calandra)

Esmerejón (Falco columbarius)


Perdices (Alectoris rufa)

Avefría (Vanellus vanellus)

Calandria común (Melanocorypha calandra)




Un amigo me recordó que en esa zona estuvo citada una avefría sociable este invierno, cosa que a José le entusiasmó con lo asfixias que es con el tema de las rarezas, pero ya llegábamos tarde y lamentablemente no pudo ser, sobre todo para mí porque no he visto nunca esa amenazada especie asiática.
Nos fuimos a otro lugar con presencia de críalos para intentar verlos, en unos encinares muy propicios para ver a esos chillones crestados que parecen creados por la naturaleza para que las urracas sepan lo que es tener un dolor de muelas. Desafortunadamente sólo detectamos sus característicos grititos y no los vimos, pero no nos fuimos tampoco con las manos vacías viendo un repertorio de aves rapaces que no estuvo nada mal.




Culebrera (Circaetus gallicus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Buitre negro (Aegypius monachus)

Milano negro (Milvus milvus)

Buitre negro (Aegypius monachus)



Se nos ocurrió aprovechar la cercanía con Trujillo para turistear un poco visitándolo, os aseguro que merece la pena totalmente y nosotros lo disfrutamos bastante, aunque tuviéramos que comer dentro del coche cuando empezó a llover. Eso sí, sin bajar la guardia y detectando unos picogordos por sus discretos reclamos.











El 1 de abril llegó tras un reparador sueño que esta vez no fue truncado por la alarma destrozadora de masa encefálica. Teníamos varios ases en la manga porque pensábamos aprovechar ese domingo aunque volviéramos tarde a casa, pero el tiempo lluvioso nos hizo replantearlo y empezar la mañana en la FIO visitando por tercera vez la tienda de libros que tanto nos entusiasmó (pero mucho), viendo nuevamente a los amigos allí presentes y asistiendo al documental "Soñando con alas".

Estando allí desechamos la idea de ir a ver orquídeas a Almaraz porque eran fechas muy tempranas y veríamos poca cosa, de manera que nos fuimos a Saucedilla para ver cernícalos primillas en los momentos en los que no llovía y otras cosillas como el grupo de martinetes que llegó volando a unos arbolillos del embalse.



Cernícalo primilla (Falco naumanni)

Golondrina común (Hirundo rustica)

Cernícalo primilla (Falco naumanni)

Martinetes (Nycticorax nycticorax)


He mencionado la alarma contra incendios que sonaba con nocturnidad y alevosía en nuestro hostal, que estaba muy bien perfumado con un intenso olor a fritanga, pero no sería justo olvidar al zorro que por la noche merodeaba sus contenedores y nos divirtió con sus carrerillas yendo a ocultar su botín en distintos escondites mientras de fondo sonaba el poderoso coro de las enceladísimas ranitas meridionales a punto de explotar.






Así como también merecen su lugar en el podio las suculentas gordosidades de la cena que nos metimos en Plasencia la segunda noche después de haber estado todo el fin de semana echando mano de la bolsa de las provisiones (o la bolsa de los pitracos como nosotros decimos).
Al llegar a Córdoba no me fui directamente a Jaén, pero ya habrá tiempo de sobra para hablar de eso en la siguiente publicación.









miércoles, 1 de abril de 2020

Fin de semana extremeño. 1ª parte: Monfragüe






Los planes cambian con mucha facilidad, y si no que nos lo digan ahora que tantas cosas se han trastocado con la situación actual. Pero incluso en circunstancias normales se puede alterar lo previsto como nos pasó a José Márquez y a mí cambiando nuestro plan original de que él se viniera a la Sierra de Segura durante el puente del Día de Andalucía.
En lugar de ello me propuso ir a Extremadura porque yendo a la FIO tendría una oportunidad laboral (que, por cierto, salió bien) y ya de paso pasaríamos unos muy buenos días de bicheo. Así que el día 28 salimos tempranísimo de Córdoba, yo más temprano aún siendo de Jaén, y siendo todavía por la mañana ya estábamos en el mítico Parque Nacional de Monfragüe.

Ya he comentado en más de una ocasión a lo largo de los años que allí no hay nada que no pueda ver en mi Sierra Morena de origen, pero es difícil resistirse a lo sencillo que resulta avistar allí un repertorio amplio y abundante de especies altamente atractivas. Lo normal es que la gente vaya por motivos puramente ornitológicos, sobre todo por las rapaces, no fue así nuestro caso viendo otros grupos animales que añadimos con un excelente balance final.

La primera parada obligatoria era en el espectacular Salto del Gitano, famoso y cómodo punto de observación lleno de papanatas y cafres varios que van desde el ornitólogo empedernido al dominguero recalcitrante, disfrutando de los vuelos de cortejo de las cigüeñas negras y del vuelo cercano de uno de los frecuentes buitres negros. La migración nos trajo las primeras culebreras del año, pero no habrá fotos porque fueron tan horripilantes que ni las llegué a editar... al día siguiente conseguí algo más decente.



Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Cigüeñas negras (Ciconia nigra)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Cigüeñas negras (Ciconia nigra)

Cigüeñas negras (Ciconia nigra)

Buitre negro (Aegypius monachus)

Cigüeñas negras (Ciconia nigra)

Nido de buitres leonados

El otro punto clave es la Portilla del Tiétar, con fama justificada al ser donde mejor se ven las águilas imperiales tal y como nosotros mismos comprobamos viendo la pareja local con sus sonoras llamadas en compañía de más observadores y papanatas. Fue una alegría coincidir allí con Javier Gómez Aoiz aunque con la sensación de haber sabido a muy poco porque no volvimos a vernos, pero eso ya se enmendará con el tiempo.


Narcissus triandrus

Águila imperial (Aquila adalberti)

Garbancillo

Buitre leonado y águila imperial

Jacinto


Pasando por la Tajadilla oímos a uno de los guías de SEO explicar que no habían llegado aún los alimoches pero estarían al caer. Bueno... no es que estuvieran al caer, porque cuando llegamos de nuevo al Salto del Gitano nos encontramos justamente con hasta tres ejemplares al mismo tiempo dando vueltas frecuentemente por la zona.
Fue un excelente sitio para sacar las viandas y comer allí tranquilamente viendo golondrinas dáuricas, un águila real y picorgordos entre otras aves, con la mariposa del almez como colofón artrópodo llegando incluso a brindarme la mejor foto que tengo de la especie. Así que lo de comer "tranquilamente" es un decir.
Un momento de especial relevancia fue cuando reconocí a Carlos Lozano, bien conocido últimamente por el lanzamiento de su libro "Pajarero" del que hablaremos un poco al final, y se ve que él sabía perfectamente quién soy yo al resaltarme los quebrantahuesos y las comilonas que me meto.



Alimoches (Neophron percnopterus)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Golondrina dáurica (Cecropis daurica)

Alimoches (Neophron percnopterus)

Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)

Alimoche (Neophron percnopterus)

Mariposa del almez (Libythea celtis)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)

Al caer la tarde se nos ocurrió pasar la última hora en la Portilla del Tiétar, donde tuvimos un encuentro inesperado con una nutria y vimos numerosos murciélagos rabudos saliendo al anochecer con su potente vuelo más parecido al de un ave que al de los murciélagos más pequeños. Todo ello amenizado por la charla del clásico maestro liendre con sus grandes lecciones de experto, como por ejemplo que se soltaban búhos reales en su pueblo o quebrantahuesos en la Subbética Cordobesa.
Me encantó ver a Jero Milán, aunque el tráfico no permitió poca cosa aparte del inevitable abrazo, sin duda fue el fin de semana de quedarme con las ganas de pasar más rato con la gente que encontraba...


Ciervos (Cervus elaphus)

Nutria (Lutra lutra)

Murciélago rabudo (Tadarida teniotis)

Con la llegada de la noche no terminó la cosa porque durante las dos noches que pasamos allí dedicamos un buen rato a la búsqueda de anfibios con buenos resultados pese a que no contáramos con mucha información al respecto. Hacía dos años que no veía tritones ibéricos y allí encontramos numerosos ejemplares en una fuente y en una gran charca, además de tritones pigmeos, ranitas meridionales, larvas de salamandra, sapos corredores y un par de sapos comunes.


Tritón ibérico (Lissotriton boscai)

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Sapo corredor (Epidalea calamita)


Sapo común (Bufo spinosus)

Larva de salamandra (Salamandra salamandra bejarae)

Sapo común (Bufo spinosus)

Escorpión acuático (Nepa cinerea)

Tritón pigmeo (Triturus pigmaeus)


Ya habéis podido ver que no todo son aves rapaces en Monfragüe y que sacamos una muy atractiva diversidad. Poco he hablado de la FIO (Feria Internacional de Ornitología) que se celebraba aquellos días, más bien nada, pero voy a aprovechar estas últimas líneas en ello.
Fue la primera vez que José Márquez la veía y le encantó, incluso yo mismo disfruté mucho con las obras de arte allí expuestas y pudiendo coincidir con José Carlos Sires, asistiendo con muchísimo gusto a su charla sobre la identificación de aves por sus cantos y reclamos con mi boicoteo de cucaburras incluido.
También estuvimos en la presentación del libro "Pajarero", al que creo que ya dedicaré una entrada del blog porque esa maravilla llena de humor acre y punzante se merece hablar en profundidad. Tal y como hice con el otro libro que allí compré, que reconoceréis ya de la reseña que escribí hace unos días.