miércoles, 4 de diciembre de 2019

Nueva incursión granadina en Sierra Seca y Castril



La Sagra

Desde mi actual hogar en Santiago de la Espada tengo muy próxima la vecindad con la provincia de Granada, igualmente generosa en sierras calizas que forman un mismo conjunto montañoso con nuestras sierras prebéticas de Segura, Cazorla, Las Villas, Alcaraz y Castril. A diferencia de las que he nombrado, una buena parte de estas sierras granadinas no disfrutan de ninguna figura de protección a pesar de tener idénticos valores naturales, como vamos a comprobar personalmente con lo visto en esta entrada.

El objetivo era ir a Sierra Seca por recomendación de un amigo, para lo que la mañana del sábado 9 de noviembre me puse en marcha por la carretera de La Losa pasando junto a la siempre impresionante inmensidad de La Sagra con sus 2.383 metros que algún día serán coronados por mí. De camino fue casi inevitable tener simpáticos encuentros con las abundantes cabras monteses de la zona que merodean por los roquedos salpicados de encinas y pinos.





Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Castellón de los Miravetes

La idea era llegar al Peñón del Toro, gran promontorio de roca caliza que poder utilizar como excelente atalaya de la sierra y punto de partida para explorar un territorio aún desconocido para mí. Nada más llegar fue notable la cantidad de túrdidos invernantes con zorzales alirrojos y mirlos capiblancos refugiándose en los pinos y matorrales espinosos, brindándome el número de estas aves la oportunidad por estadística de conseguir observar en condiciones e incluso fotografiar un bonito macho de mirlo capiblanco. Además de ser rematadamente bonitos también es digno de destacar que oír sus reclamos y sonidos resulta muy divertido porque algunos suenan realmente graciosos.



Escribano montesino (Emberiza cia)

Peñón del Toro

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)



Durante todo el día fue incesante el goteo de buitres leonados volando en la misma dirección, siguiendo seguramente esas corrientes que les sirven como autovías y de las que podríamos aprender mucho sin duda. Tenía la certeza de que semejante trasiego de grandes aves planeadoras acabaría por incluir al quebrantahuesos y así fue con dos ejemplares jóvenes que tienen en común haber nacido en libertad de las parejas que ya crían en Jaén. Uno es Hans, nacido de Marchena y Hortelano este año, mientras que el conocido como Cano nació el año pasado de la ya veterana pareja formada por Tono y Blimunda.

Acabé por entrar en la Sierra de Castril, que sí forma parte de un parque natural afortunadamente, teniendo unas muy interesantes vistas de las sierras de Jaén junto con las de Albacete e incluso Almería con el caso de Sierra María-Los Vélez.



Buitre leonado (Gyps fulvus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Buitres leonados (Gyps fulvus)

La Sagra y el Peñón del Toro

Buitre leonado (Gyps fulvus)

La Guillimona

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Sierra María-Los Vélez

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Las Sierras de Jaén en el horizonte

Hablar de los paisajes que tuve presentes durante mi jornada serrana lleva inevitablemente a La Sagra de nuevo, que pude ver más cerca que nunca desde distintas perspectivas que aún no conocía. Al volver paré un poco a mirar las secuoyas que hay cerca de sus laderas, que no dejan de ser plantas americanas que no pertenecen a nuestro entorno pero me resultó imposible no admirar su colosal talla.




Estoy muy satisfecho con los muchos parajes nuevos que estoy conociendo durante este curso, y sólo estamos en el primer trimestre... me froto las manos con lo que aún está por venir.


Santiago de la Espada



domingo, 1 de diciembre de 2019

Los cortos días de noviembre



Molata de los Almendros

Al llegar noviembre me indigné como todos los años con el maldito cambio de hora, que me roba una muy valiosa hora de luz en las salidas cortas que hago por las tardes entre semana.
De todos modos me sigue encantando el otoño con la fotogenia de su espectacular colorido que sin duda envuelve esta publicación con toda la delicadeza posible.

Empiezo con lo visto en la aldea de Marchena, ya que desde las ventanas del colegio solemos tener la suerte de ver distintos paseriformes y va a ser habitual que aparezcan en futuras publicaciones.


Río Zumeta

Trepador azul (Sitta europaea)

Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)



Escribano montesino (Emberiza cia)

Oruga de la esfinge del chopo (Laothoe populi)



Los trayectos entre Santiago de la Espada y Marchena también ofrecen algunas observaciones interesantes además de esos paisajes de los que no me canso para nada por mucho que los vea casi a diario. Creo que pocos podrán decir que ven semejantes maravillas yendo de camino al trabajo.



Santateresa (Mantis religiosa)

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Sapo corredor (Epidalea calamita)

Embalse de la Vieja

El 6 de noviembre tocó hacer la primer salida en condiciones del mes con la destacada presencia de numerosos lúganos, aunque no tantos ya como en aquel paso migratorio de una publicación anterior donde vi las mayores concentraciones que jamás encontré de esta especie.


Tobos

Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Lúgano (Spinus spinus)

Corneja negra (Corvus corone)


Zorzal charlo (Turdus viscivorus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)



Pero el protagonismo se lo llevó de largo esa gran belleza llamada Estela, una hembra adulta de quebrantahuesos que estuvo enseñándome el negro intenso de su dorso al planear largo rato bajo mi posición, no sin antes sorprenderme pasando tan cerca de mí que pude ver cómo me devolvía la mirada mientras ladera abajo se escuchaban los gorjeos de mis primeros acentores alpinos del otoño.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)




Noviembre, mes que ha terminado ayer pero recién comienza en las crónicas del blog, tiene mucho que enseñar en las próximas publicaciones con nieve, hielo, colores otoñales, agua y mucho bicherío.