viernes, 4 de octubre de 2019

Los quebrantahuesos y la víbora hocicuda



Santiago de la Espada


Lo que hoy os voy a enseñar "envuelve" lo visto en la anterior publicación al haber ocurrido antes y después de ello en los días 5, 6, 8 y 10 de septiembre. El motivo por el que he incluido el día 10 es muy especial y ya lo veréis al final de la entrada, aunque el título ya lo revela claramente porque es demasiado irresistible.

Los dos primeros días los dediqué sobre todo a buscar quebrantahuesos, recién llegado como aún estaba tenía unas ganas enormes con esa especie... y todavía las tengo, para qué engañarnos, esa belleza de ave es adictiva.
Así fue como yendo por zonas de cumbres y grandes cortados tuve encuentros con tres adultos diferentes, aunque a uno de ellos aún le quedan unas mudas para tener el espléndido plumaje que caracteriza a la especie. No es otro que Rayo, el macho del que hablé hace poco en otra entrada y que volverá a aparecer en una futura publicación.

El vuelo de dos águilas reales, un joven halcón peregrino y algunos abejeros completaron estas salidas que también tuvieron algunos momentos más refrescantes junto a los ríos Zumeta y Segura.


Río Zumeta

Águila real (Aquila chrysaetos)

Moras

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), Rayo

Río Segura

Abejero (Pernis apivorus)


Abejeros (Pernis apivorus)


Cuervo (Corvus corax)

La Sagra

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), Marchena


Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), Hortelano

Los otros días no me alejé mucho de los pueblos de Santiago de la Espada y Pontones, con especies más frecuentes pero no por ello menos entretenidas. Siempre gusta ver collalbas, cabras monteses o buitres. Es muy interesante la biodiversidad de la zona pero nos queda por ver el plato fuerte de aquellos días (y uno de los mejores de todos estos años).


Pontones

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Escribano soteño (Emberiza cirlus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Ovejas segureñas con el Mentiras de fondo

Y ahora viene el broche de oro con mayúsculas. El día 10 estaba tan tranquilo sin cobertura en el móvil (cosa que no es nada rara cuando ando por la sierra), hasta que al pasar por una pequeña aldea pude recibir un mensaje de un amigo avisándome que había encontrado una víbora hocicuda... pocas veces habré querido llegar más rápido a un lugar que ese día.

Cuando llegué allí me esperaba Carlos Herrera, con quien precisamente estuve tiempo atrás hablando de víboras. El ejemplar, un juvenil bastante pequeño pero precioso, estaba muy tranquilo e inactivo por el frío que hacía en el lugar donde se hallaba, cosa que facilitó hacerle unas fotos antes de dejar que se escondiera bajo un matorral espinoso.

En estas sierras, como en tantas otras, se exagera hasta la saciedad la peligrosidad y abundancia de estos animales. Cualquier paisano jura que ha visto muchísimas víboras, cuando se sabe que son más bien escasas precisamente por el odio y miedo que despiertan por su veneno aunque sean realmente unos animales muy tímidos. Esto provoca que muchas culebras sean aplastadas sin piedad porque obviamente la gente no las distingue, de ahí que crean en una abundancia de víboras que no es tal.





Víbora hocicuda (Vipera latastei)



Le estoy enormemente agradecido a mi tocayo por el momentazo vivido con la víbora, de lo mejor del curso sin dudas aunque éste todavía ande apenas empezado. Dentro de poco iremos viendo más especies segureñas que tardaban en aparecer por el blog pero por fin llegarán, aunque primero hablaremos de unas salidas malagueñas y sevillanas en la próxima publicación.

Voy a terminar con algo igual de segureño que estas muestras de fauna silvestre con un ajoprinque, un queso de cabra y lomo de orza. Esto sin duda también hay que disfrutarlo en la sierra.







martes, 1 de octubre de 2019

Bajando a Los Centenares





La aldea de Los Centenares guarda una triste historia de abandono forzoso como otras tantas de la Sierra de Segura. Con las políticas de deslindes y repoblación forestal en los 50 y la creación de un coto nacional de caza en los años 60 fueron muchos los que tuvieron que dejar sus tierras al ser expropiadas por la dictadura, siendo algunas de estas aldeas incluso dinamitadas.
En más de una ocasión he mostrado la aldea fantasma desde las alturas, pero en esta ocasión la vamos a ver muy de cerca porque el 7 de septiembre me calcé las botas para hacer una buena ruta bajando a verla desde el Mirador de Juan León.

Para ello subí desde el nacimiento del río Segura a los grandes cortados que llaman Mirador de Juan León, bajando luego hasta la Hoya del Ortigal. Hasta aquí es una ruta que ya hice en otra ocasión tomando un sendero la izquierda que lleva a la Hoya de la Albardía, pero aquel día giré a la derecha por el Collado de los Frailes.



Abejero (Pernis apivorus)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Abeja carpintera (Xylocopa violacea)



Llegado a este punto el paisaje era totalmente nuevo para mí, en un entorno arenoso de caprichosas formas geológicas bajo unos cortados calizos con el verdor de los pinares asomado a ese inmenso balcón natural.

Fue allí donde tuve un fantástico encuentro con una pareja adulta de quebrantahuesos. Uno de ellos, el macho, portaba dos huesos pero se tuvo que marchar apresuradamente al ser hostigado por una belicosa hembra de azor. La hembra sí estuvo bastante rato cicleando a una agradecida altura y la disfruté largo rato antes de que tomara la misma dirección que su pareja.

Es una bendición tener a estas enormes aves de vuelta en la sierra tras su extinción en años pasados, que mucho tiene que ver también con el coto nacional de caza que sembró de veneno el monte y hasta instaba a tirotear al quebrantahuesos.
Incluso los ungulados presentes en la ruta, gamos y muflones, guardan relación con el tema al ser dos especies introducidas con fines cinegéticos.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Azor (Accipiter gentilis)

Quebrantahuesos acosado por el azor

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Muflón (Ovis orientalis)

Muflones (Ovis orientalis)

Gamos (Dama dama)



Ver las ruinosas casas de piedra de Los Centenares impresiona, imaginando cómo serían sus vidas allí en tan remoto rincón de estas montañas, sintiendo melancolía al pensar en el dolor de quienes tuvieron que dejar sus hogares que ahora son la carcasa de lo que antaño estuvo muy vivo.

La única persona que estaba allí era yo, en silencio con los sonidos de la naturaleza en torno con los reclamos de verderones serranos o picos picapinos entre muchos otros y los rastros de otros más discretos como el azor que dejaba los restos de palomas depredadas.







Hacer esta gran bajada supuso que hacer el camino de regreso sería en casi constante subida y fue bastante fatigoso, pero se hizo con gusto después de esta buena jornada de senderismo coronada con la observación de los quebrantahuesos.
Y no es la única espinita que me he quitado, más adelante llegarán más rutas que siempre quise hacer.