martes, 4 de diciembre de 2018

De puente por la Sierra de Segura. 3ª parte: subida al Banderillas




El 3 de noviembre llegó con el intenso azul de los cielos despejados después de la jornada de lluvia y niebla del día anterior. Así fue sencillo y natural sentirse animado a emprender una buena ruta senderista y la opción definitiva fue ni más ni menos que el formidable Banderillas, mayor altura de la Sierra de Segura con sus 1993 metros de altitud que desde los Campos de Hernán Perea cae en fieros tajos sobre los ríos Borosa y Aguamulas.

La mañana se presentó gloriosa con el relucir dorado de las choperas al sol otoñal durante el trayecto por el nacimiento del Segura y los Campos de Hernán Perea hasta el inicio de la ruta en el refugio Campo del Espino. Tras el desapacible día anterior la fauna silvestre tenía ganas de salir y fueron frecuentes los encuentros con cabras monteses, chovas piquirrojas, buitres leonados, águilas reales e incluso un quebrantahuesos. Este último, siendo un ejemplar muy joven de este mismo año, podía ser identificado por sus marcas alares y se pudo saber que es el individuo llamado Lápiz.



Cabra montés (Capra pyrenaica)


Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)


Buitre leonado (Gyps fulvus) y águilas reales (Aquila chrysaetos)

Águila real (Aquila chrysaetos)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)



Una primera parte del recorrido transcurre por una parte más boscosa que el desolado paisaje de la altiplanicie que nos lleva hasta allí. Es fácil sorprender a los muflones y al llegar a los cortados que miran al oeste es siempre buena idea pasar largo rato al ser un lugar por el que suelen desfilar distintas especies de aves rapaces.

De esa manera apareció el primer quebrantahuesos adulto del día, muy lejano como para poder identificar al ejemplar concreto, mientras que también eran puro deleite la aparición del halcón peregrino con una presa en sus garras y los picados del águila real entre los numerosos buitres leonados.


Muflones (Ovis musimon)


Halcón peregrino (Falco peregrinus)

La Sagra (Granada)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Buitre leonado (Gyps fulvus) y águila real (Aquila chrysaetos)


Llegó el momento de continuar la marcha tras la larga espera en el mencionado cortado, que incluyó la breve compañía de un grupo de excursionistas que fue a rendirle homenaje a un compañero fallecido y la fugaz aparición de un bando de acentores alpinos en los barrancos.

Durante la subida la vegetación tiene curiosos componentes como el boj y el pino silvestre, como queriendo lucirse antes de que empiece a escasear conforme nos aproximamos a la cima del coloso calizo. Fue entonces, caminando por un sendero que a partir de ese punto se estrechaba al trepar hasta la cumbre, cuando al mirar hacia arriba me sorprendió ver la cercana silueta de un quebrantahuesos al que pronto se unió un segundo ejemplar. Se tomaron su tiempo para hacer círculos sobre mí observándome hasta que decidieron partir hacia la cercana altiplanicie con la inmensa mole de La Sagra en el horizonte.

Contemplar de cerca la enorme estampa de estas magníficas aves es todo un regalo para la vista del montañero, algo que por suerte se va haciendo más frecuente gracias al proyecto de reintroducción que se inició tras su triste extinción a base de plomo y venenos. Estos ejemplares eran Hortelano y Marchena, pareja reproductora que esperemos que nos vuelvan a sorprender con un nuevo pollo el año que viene.









Las especies más comunes también pueden brindarnos grandes momentos, como fue el caso de un buitre leonado posado en un pino que apenas se alteró ante mi presencia. Bien es cierto que hizo un par de veces amago de saltar para salir volando al moverme yo para sacar la cámara de fotos, pero finalmente mis movimientos lentos y carentes de brusquedad lo tranquilizaron y pude disfrutar de él antes de continuar por el angosto sendero.



Con La Sagra al fondo



En la cumbre esperaba una parcial capa de nieve que recordaba que aún habían pasado pocos días tras una copiosa nevada, viendo la blanca silueta de Sierra Nevada en la distancia y varios pueblos segureños en un solo golpe de vista.


Sierra Nevada






Había que emprender el descenso para que la noche no llegara de pronto estando aún desandando el camino de regreso. 
Fue entonces cuando comenzaron a oírse los reclamos de los mirlos capiblancos en los matorrales de las laderas y llegó a verse más de una decena de ejemplares, aunque sólo uno pudo ser captado por la cámara de fotos. Más adelante, en los pinares cerca del inicio de la ruta, volví a encontrar otra buena cantidad de ellos y aproveché para grabarlos, además de grabar también los reclamos de un águila real que estaba posada en un cortado mientras nuevamente un quebrantahuesos adulto sobrevolaba el valle. El anochecer aún me dejó ver varios muflones y hasta un pequeño ratón de campo como simpático broche final.
Recomiendo escuchar los audios que grabé, el de los mirlos capiblancos es muy útil al ser un ave arisca que normalmente se escucha antes que verse, por lo que viene muy bien conocer sus sonidos de antemano. Además, al final de la grabación se oye el reclamo de un zorzal alirrojo.




Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Muflones (Ovis musimon)

Ratón de campo (Apodemus sylvaticus)


Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Almorchón

Parecía difícil alcanzar el nivel de la jornada del 1 de noviembre, pero esta salida no se quedó atrás en espectacularidad de escenarios y fauna salvaje, con los quebrantahuesos y los mirlos capiblancos como joyas de la corona de una gran excursión por los dominios calcáreos de estas bravas sierras.





sábado, 1 de diciembre de 2018

De puente por la Sierra de Segura. 2ª parte: dentro del otoño




El día 2 de noviembre salí por la Sierra de Segura con un listón demasiado alto tras la magnífica salida del día anterior. Para colmo, el tiempo empeoró y la lluvia no me permitió gran cosa, permitiendo únicamente un paseo muy otoñal por el cañón del Segura como se verá más adelante conforme lo vaya relatando.

Hay que añadir que tampoco tuve todo el día disponible para ello porque la mañana la dediqué a otro asunto. Ese día yo no tenía que trabajar en Ubrique y por eso tuve aquel puente tan provechoso, pero en mi anterior colegio de la localidad de Cortijos Nuevos sí tenían clases y tenía planeada una visita sorpresa. Vi menos animales y naturaleza aquel día, pero mereció la pena ver que mis antiguos alumnos me recordaban mucho.



Buitre leonado (Gyps fulvus)

Segura de la Sierra al fondo

Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)


Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)


Cabra montés (Capra pyrenaica)



Al empezar comenté que dediqué la tarde a pasear por el cañón del Segura. Con el tiempo lluvioso no podía hacer mucho y pensé que no estaría nada mal invertir el poco tiempo disponible sumergiéndome de lleno en el otoño con los colores de las choperas, los nogales y los arces bajo la niebla.
Al repertorio de animales vistos, pocos pero bien bonitos, hay que añadir al zorzal alirrojo porque estuve oyendo sus reclamos. Lástima que el bonito túrdido no lo ponga nada fácil a la hora de dejarse ver.





Arce



Estaba claro que el tiempo lluvioso favorecería una salida nocturna en busca de anfibios. En aquella ocasión fueron cinco los ejemplares de salamandra de la subespecie morenica que me recibieron. Como curiosidad, al ejemplar de la segunda fotografía ya lo vi el día anterior. Me pareció sospechoso ver aquella salamandra en el mismo sitio exacto y al comparar en casa las fotografías pude comprobar que efectivamente se repetía el patrón de manchas.


Salamandra (Salamandra salamandra morenica)

Salamandra (Salamandra salamandra morenica)

Salamandra (Salamandra salamandra morenica)

Salamandra (Salamandra salamandra morenica)

Salamandra (Salamandra salamandra morenica)

Larva de sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Sapo corredor (Epidalea calamita)

He considerado oportuno aprovechar esta entrada para comentar algunas cosas de un libro que adquirí recientemente y tiene muchísimo que ver con la Sierra de Segura.
Esta recopilación de historias de la sierra, actualmente ampliadas a 120 en su tercera edición, le concede a estas sierras el nombre que nunca tuvo. Estas sierras generan confusión con tantas denominaciones locales. Y es que no acaba esto en el famoso parque natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas (mal llamado Cazorla a secas por muchos) porque estas montañas prebéticas no terminan allá donde el hombre puso las artificiales fronteras de Jaén y éstas se extienden por Albacete, Granada e incluso Murcia, estando por ejemplo también las sierras de Alcaraz, Castril o La Sagra. 

Muchas grandes montañas de nuestra geografía tienen nombres de consenso como Picos de Europa, Sierra Nevada, Sierra Morena, Gredos o Pirineos. Es el motivo que ha impulsado al libro a utilizar Sierra del Agua como topónimo integrador al haber sido descrita como "una sierra preñada de agua, que reventaba agua por todas sus costuras en los deshielos".

Es un interesante compendio de relatos, leyendas, costumbres, historias reales de personajes de la sierra y anécdotas varias. Así es como se nos relata la vida de los antiguos serranos, la visita de José Antonio Valverde, leyendas de ninfas que habitan fuentes, la histórica presencia del oso antes de su extinción o las nevadas de antaño, por poner unos ejemplos. Mi crítica constructiva es que la fauna silvestre en general sale bastante mal parada, con papeles antagónicos de animales dañinos, venenosos o devoradores de seres humanos. 

Todavía me quedan un par de entradas más haciendo la crónica de mi escapada por la "Sierra del Agua", que bien se mereció el nombre durante esos días.