Pero después de todo lo que había llovido tenía que estar muy distinto el panorama ahora en primavera, tan sólo hay que ver el cambio que ha dado la cola del embalse de Bornos como hemos podido ver en la publicación anterior, así que fui para allá a ver qué me encontraba. Efectivamente ya sí había agua en todas las lagunas, en las que nadaban anátidas como la malvasía (Oxyura leucocephala), el pato colorado (Netta rufina) y el ánade friso (Anas strepera) junto a zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis). Especies como el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) y el galápago leproso (Mauremys leprosa) completaban el abanico clásico de fauna de los humedales.
A este repertorio ornitológico se sumaron otras especies como el águila calzada (Hieraaetus pennatus), la golondrina dáurica (Hirundo daurica), la perdiz roja (Alectoris rufa) y el aguilucho cenizo (Circus pygargus).
Mientras volvía a casa me pillaba de camino el embalse de Bornos, donde hice una corta parada aprovechando que aún quedaba luz. Allí vi por ejemplo algunos cernícalos primillas (Falco naumanni), una pareja de aguiluchos laguneros y una garza imperial (Ardea purpurea) para rematar esta salida con especies de campiñas y humedales.
Nos vemos dentro de poco con una publicación de mi Sierra Morena natal en la que habrá de todo.