sábado, 5 de mayo de 2018

Complejo endorreico de Espera




La tarde del día 5 de abril invitaba a dar una buena vuelta por las lagunas endorreicas de Espera, que durante el invierno mostraban un aspecto bastante penoso con tan sólo la laguna salada de Zorrilla manteniendo agua.

Pero después de todo lo que había llovido tenía que estar muy distinto el panorama ahora en primavera, tan sólo hay que ver el cambio que ha dado la cola del embalse de Bornos como hemos podido ver en la publicación anterior, así que fui para allá a ver qué me encontraba. Efectivamente ya sí había agua en todas las lagunas, en las que nadaban anátidas como la malvasía (Oxyura leucocephala), el pato colorado (Netta rufina) y el ánade friso (Anas strepera) junto a zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis). Especies como el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) y el galápago leproso (Mauremys leprosa) completaban el abanico clásico de fauna de los humedales.







La verdad es que en estas lagunas la visibilidad es limitada y las distancias son largas, pero los campos del entorno suponen un aliciente más para la visita. La primavera lucía bien engalanada de jaras, margaritas o viboreras entre otras flores, pero lo que más me gustó a este respecto fue encontrarme con la presencia en la zona de las orquídeas Ophrys fusca, Ophrys speculum y Ophrys lutea en abundante cantidad.










Un rico colorido primaveral que también supo mostrar la fauna con los diseños de las mariposas arlequín (Zerynthia rumina) y los abejarucos (Merops apiaster).








El monótono y característico canto de los trigueros (Emberiza calandra) sonaba por casi todas partes mientras que se dejaban ver pequeños pájaros en migración como la lavandera boyera (Motacilla flava), el alcaudón común (Lanius senator) o la curruca zarcera (Sylvia communis). Después de haber visto personalmente en Marruecos lo que supone la migración africana para estos paseriformes ahora los veo con otros ojos, la verdad.








A este repertorio ornitológico se sumaron otras especies como el águila calzada (Hieraaetus pennatus), la golondrina dáurica (Hirundo daurica), la perdiz roja (Alectoris rufa) y el aguilucho cenizo (Circus pygargus).







Mientras volvía a casa me pillaba de camino el embalse de Bornos, donde hice una corta parada aprovechando que aún quedaba luz. Allí vi por ejemplo algunos cernícalos primillas (Falco naumanni), una pareja de aguiluchos laguneros y una garza imperial (Ardea purpurea) para rematar esta salida con especies de campiñas y humedales.
Nos vemos dentro de poco con una publicación de mi Sierra Morena natal en la que habrá de todo.







miércoles, 2 de mayo de 2018

Grazalema primaveral




Abril fue un mes bastante productivo en las salidas entre semana por la sierra, la primavera estaba latiendo bien fuerte y la presencia de aves estivales ha ido en aumento junto a otros atractivos como las orquídeas en estas largas tardes con más luz.

Desde la terraza de mi casa en Prado del Rey he seguido bien atento a las aves que sobrevuelan el pueblo y así es como, además de vencejos pálidos (Apus pallidus) y golondrinas (Hirundo rustica), vi pasar un aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), milanos negros (Milvus migrans) y águilas calzadas (Hieraaetus pennatus).
El día 2 vi un buitre negro (Aegypius monachus) en dirección sur entre el habitual trasiego de buitres leonados (Gyps fulvus), el día 3 una cigüeña negra (Ciconia nigra) viajaba al norte en su migración y el día 5 tuve la agradable sorpresa de un alimoche (Neoprhron percnopterus) de los que aún crían en la zona.












La tarde del día 4 invitaba a darse una buena vuelta por la sierra y recorrer los cortados calizos en compañía de cabras monteses (Capra pyrenaica), chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y buitres leonados con la aparición estelar del buitre negro de Huelva que lleva ya tantos años entre ellos en una colonia.
Un águila calzada cazando un pájaro sobre los tejados del pueblo de El Bosque fue el broche ornitológico a la salida cuando ya volvía a casa al atardecer, pero digo ornitológico porque quedan otras cosas más.











Con los "bichos" tuve esta araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana) y una mariposa de los olmos (Nymphalis polychloros) que fue la única que se dejó fotografiar (también había arlequines y cleopatras). La hierba doncella (Vinca major) ha estado teniendo mucha presencia con su floración, y a esos menesteres vamos a pasar ahora.






Estamos en temporada de orquídeas y a primeros de mes ya teníamos disponibles para nuestro disfrute visual las especies Ophrys fusca, Ophrys lutea, Ophrys speculum, Orchis italica y Aceras antrhropophorum.
Ophrys fusca es la primera especie en florecer y ha ido siendo cada vez menos común encontrar ejemplares frescos, mientras que la última especie ha ido abriendo sus flores al avanzar el mes, y todavía quedan otras por ir viendo durante la primavera.










Me gusta incluir en estas publicaciones lo que también veo durante mis desplazamientos en coche a otros sitios y veo interesante acabar con una carraca (Coracias garrulus) en la campiña sevillana el día 8 de abril, la primera que he visto esta primavera por aquí.
Con estas entradas recientes se está inaugurando una potente temporada primaveral en el blog de la que aún hemos visto cuatro cosas, ya seguiremos.