jueves, 4 de mayo de 2017

Otro fin de semana por Sierra Morena




Hace un par de fines de semana anduve de nuevo por mi pueblo y dediqué la mañana del sábado 22 de abril a patear un poco el P.N. Despeñaperros.

Hace relativamente poco que bajo el nombre "Barranco de la Niebla" abrieron una nueva ruta de acceso al Collado de la Aviación y aún no la había probado, tan sólo había utilizado su tramo inicial para llegar a la zona por la que suelen volar los vencejos reales. Se llega mucho más rápidamente que por el Barranco de Valdeazores o Las Correderas, y la verdad es que la ruta es además bien bonita y agradable.
La floración de jaras y cantuesos seguía por entonces espectacular, con la adición de varias orquídeas de la especie Orchis langei, y era natural que tanta flor atrajera a lepidópteros como la arlequín (Zeryinthia rumina) o la sofía (Issoria lathonia). Bien antentas al movimiento de insectos estaban las arañas lobo (Hogna radiata) y las arañas de laberinto (Agelena labyrinthica).
También es reseñable que vi mi primera mariposa del madroño de este año.










El día medio nublado era horrendo para fotografiar aves en vuelo, pero ello no impidió que disfrutara del paisaje de puro monte mediterráneo viendo buitres leonados (Gyps fulvus), vencejos reales (Apus melba) y un espectacular macho de águila perdicera (Hieraaetus fasciatus).
Otras ejemplos de aves observadas fueron picos picapinos, aviones roqueros, golondrinas dáuricas y oropéndolas.









Para el día siguiente no tuve que alejarme de Bailén, vino el amigo Javi Reyes junto a dos compañeros más para tratar de ver orquídeas en el monte Burguillos. Estaba ya todo muy reseco por la acusada falta de lluvias, pero por suerte pudimos ver Serapias lingua y Orchis coriophora, dos especies que aún no había visto esta primavera, con el plus de ser la primera vez que veo ejemplares tan bonitos de la segunda especie.











Al igual que en el caso anterior, tanta flor era un imán de insectos, y entre ellos acechaba un pequeño predador que me dio una buena alegría, pues era ya la segunda vez que encontraba una Apteromantis aptera cerca de mi pueblo. Veo que voy a tener que salir más de orquídeas por Bailén para encontrarme más veces a esta mantis endémica...








Cistus crispus


Después nos dirigimos a un lugar que tiene una antigua cita de Serapias cordigera, pero verla no pudo ser, sobre todo porque ese rincón sí que estaba ya agostado. Pero no fue en balde, además de una mariquita de siete puntos (Coccinella septempunctata) y un encelado cuco (Cuculus canorus) encontré un solífugo (Gluvia dorsalis), un buen brocue final para aquel finde de monte mediterráneo, orquídeas, aves y artrópodos.












lunes, 1 de mayo de 2017

Pequeñas historias de abril




Estas fotos de hoy corresponden a la penúltima semana de abril, que por distintos motivos no pudo tener largas salidas de campo, pero la primavera segureña es tan generosa que me acabó obsequiando con variedad y calidad.

Una tarde en la que no quise alejarme mucho de Cortijos Nuevos estuve fisgando en un soto fluvial con un bonito campo de amapolas entre las que pude ver alguna que otra orquídea de la especie Ophrys lutea y unas Linaria hirta. Los galápagos leprosos (Mauremys leprosa) se lanzaron al agua nada más verme como siempre hacen, pero por suerte un ejemplar pequeño aguantó más, mientras una pareja de golondrinas dáuricas (Hirundo daurica) no paraba de volar en torno.










Hubo otra tarde en la que tuve algo más de margen para bichear y escogí ir a Torres de Albanchez por cercanía y nostalgia. Entre jaras blancas (Cistus albidus) en flor disfruté del rico repertorio de pájaros forestales (mosquitero papialbo, pinzón vulgar, carbonero garrapinos, herrerillo capuchino, trepador azul y demás) que en esta estación ofrecen un concierto casi continuo, con tiempo para fotografiar una ardilla (Sciurus vulgaris), un águila calzada (Hieraaetus pennatus) que volaba junto a su pareja y una mariposa chupaleche (Iphiclides podalirius).









Como me quedé con ganas de más, esa misma noche hice una salida de anfibios en una laguna en la que se reproducen ranas comunes (Pelophylax perezi) y ranitas meridionales (Hyla meridionalis).
Para que os hagáis una idea de los conciertos que montan, dejo un audio que grabé con los sonidos de ambas especies al mismo tiempo, aunque la grabación la hice en una ocasión anterior durante el día, como se notará al oírse el canto de aves como el agateador común o el petirrojo.


















En esa misma laguna también se reproducen otros anfibios que galantean de manera más silenciosa que los bulliciosos anuros. Los tritones pigmeos (Triturus pygmaeus) están estos días dentro del agua en pleno celo, con los machos luciendo sus crestas dorsales (pequeñitas comparadas con las de sus primos jaspeados).
Al regresar a casa me encontré al lado de un pilón con una de las joyas de estas sierras, un bonito sapo partero bético (Alytes dickhilleni) que fue una estupenda guinda del pastel.







En un par de ocasiones intenté ir a cotas más altas, pero esos días el viento era sumamente insoportable y no duré mucho tiempo por allí. Por suerte tuve tiempo de sobra de disfrutar de las collalbas grises (Oenanthe oenanthe), estando los machos preciosos con su plumaje nupcial y rodeados de las flores de montaña como el cojín de monja (Erinacea anthyllis). Otras observaciones fueron las de cabras montesas (Capra pyrenaica), carralejas (Berberomeloe majalis) y buitres leonados (Gyps fulvus) luchando contra el viento como buenamente podían, además de las orquídeas Orchis olbiensis y Orchis cazorlensis.












Mención especial a lo observado desde el balcón de mi piso, porque a los habituales vencejos pálidos (Apus pallidus) se unieron el halcón peregrino (Falco peregrinus), la culebrera (Circaetus gallicus) y el águila calzada.Y, ya que estoy con el pueblo, cierro la entrada con tres especies de orquídeas vistas a las afueras, bastante cerca de donde trabajo: Ophrys fusca, Ophrys scolopax y Ophrys speculum.