domingo, 12 de marzo de 2017

Una tarde de lo más agradable




Estos últimos días llegaron el sol y el calor después del oscuro mes de febrero que hemos tenido por la Sierra de Segura, o al menos hasta ahora porque justo ahora mientras escribo está lloviendo de nuevo.
El caso es que las tardes soleadas y con más horas de luz animaban a hacer por fin buenas salidas entre semana, así que la tarde del día 8 me fui para la aldea de Poyotello a ver qué me encontraba por allí, viendo ya al salir de Cortijos Nuevos a los aviones comunes (Delichon urbicum), cabras montesas (Capra pyrenaica), ratoneros comunes (Buteo buteo) y un lagarto ocelado sin fotografiar.








Una vez allí, bajé por la senda que lleva al cañón del río Segura y comprobé que no sólo me acompañarían aves como el escribano montesino (Emberiza cia), el ambiente primaveral propició que pululasen por el camino numerosos insectos como la oruga de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), la cleopatra (Gonepteryx cleopatra), la manto bicolor (Lycaena phlaeas), el cardenillo (Tomares ballus) y muchísimas cicindelas (tanto Cicindela campestris como Cicindela maroccana, pero con las de las fotos no me arriesgaré poniéndoles apellido).













Tener al fin más horas de luz me permitió subir por el Calar de Gila (sobre el que se asienta la aldea) hasta las proximidades de Piedra Dionisia, y desde allí poder ver chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), buitres leonados (Gyps fulvus), aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris) y un gavilán (Accipiter nisus) hostigado por estos últimos. Al atardecer tuve aún tiempo de ver unos gamos (Dama dama) mientras me marchaba de allí.











Ni os imagináis las ganas que tenía de echar por fin una tarde así, empezando la temporada de insectos que tanta vidilla dan a las salidas de campo para mi gusto. Por si fuera poco, al volver a casa tuve un llameante atardecer que regaló estampas como las de estas dos fotografías finales, porque no es necesario inventar cosas con el Photoshop cuando la naturaleza ya lo hace mejor.






jueves, 9 de marzo de 2017

Dos tardes espléndidas




He estrenado el mes de marzo con un par de tardes de bicheo con sol y cielos azules después de mucho tiempo de oscuridad en febrero, de ahí que titule la entrada como espléndida, aunque el realidad el viento frío siguió estando presente a pesar de la calidez que puedan transmitir las fotografías.

El día 1 elegí subir al Puntal de la Misa, que ya conocí en octubre. Mientras iba llegando a la aldea de Los Anchos pude ver el vuelo de mariposas como la cleopatra, anunciando lo que se avecina durante la temporada primaveral, y disfrutar del paisaje de este rincón de la Sierra de Segura que merece tanto la pena descubrir.






Ya en la cumbre del Calar del Cobo iban dejándose ver especies como la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), la perdiz roja (Alectoris rufa), el águila real (Aquila chrysaetos), el buitre leonado (Gyps fulvus) o la cabra montés (Capra pyrenaica).












Sin olvidarme de las espectaculares panorámicas del que es uno de los mejores oteros de la sierra. Tanto desde el calar en sí como desde su prominente Puntal de la Misa se disfrutan de magníficas vistas al valle del Segura con los Calares de la Pililla y Cabeza la Mora, el Cerro Mentiras o La Sagra, esta última ya en Granada y aún con sus 2.383 metros de altura nevados.







El día 2 fui a la zona del Mirador de Juan León, que aparece justamente en la entrada anterior que publiqué, aunque esta vez vais a ver bastante diferencia. Son tiempos de cambio en la naturaleza, aparecen aves migradoras como la culebrera (Circaetus gallicus) y el milano real (Milvus milvus) mientras que florecen los azafranes blancos (Crocus nevadensis) y salen de sus nidos las procesionarias del pino (Thaumetopoea pityocampa).








Con respecto a las aves, por allí estaban buitres leonados, escribanos montesinos (Emberiza cia), cuervos (Corvus corax), chovas piquirrojas y un acentor alpino (Prunella collaris). La foto de este último pájaro es horrible por la lejanía y el contraluz, pero no quería dejar de documentarlo porque hasta ahora nunca vi la especie en esa zona.













Pero hubo otra ave que eclipsó la novedad del acentor alpino, mientras miraba al cielo en busca de otras rapaces que no fueran los buitres leonados vi una silueta menor y más ágil, rápidamente la identifiqué como un águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), concretamente una hembra de primer año.
Por aquí es una especie realmente escasa y son pocos los ejemplares que he podido ver, cuando en otras sierras de Jaén abunda mucho más, por lo que siempre son bienvenidos los avistamientos de esta amenazada rapaz.









Por último, también hubo observaciones de mamíferos, viendo cabras monteses (Capra pyrenaica) y ciervos (Cervus elaphus), cosa que no cuesta demasiado trabajo por ese sector de la sierra. Cuando ya iba de regreso a casa vi también una gineta durante bastante rato y habiendo aún algo de luz.







Para acabar, siguiendo mi vieja costumbre de dejar un par de imágenes como postre, ahí quedan Peña Amujo con el pueblo de Cortijos Nuevos y el cuarto creciente, y como "bonus" extra un par de audios grabados allí mismo.