Después de la entrada con los alimoches de hace unos días volvemos de nuevo a la naturaleza de Sierra Morena, viendo de nuevo a especies que ya aparecieron en aquella publicación junto a otras más muy interesantes.
Los artrópodos darán la bienvenida nuevamente, aunque en menor medida, tan sólo muestro hoy la araña de laberinto (Agelena labyrinthica) y el caballito del diablo Lestes barbarus junto a la indiscutible belleza de la mariposa del madroño (Charaxes jasius). Fijaos en el desgaste de las alas en el primer ejemplar de mariposa, debido a las luchas territoriales tan frecuentes en estos días (llegan a sonar bastante sus "placajes" cuando pasan cerca de ti).
Entre el vuelo de las golondrinas dáuricas llama a veces la atención una negra silueta con un obispillo blanco que delata su identidad, el vencejo cafre (Apus caffer) acaba dejándose ver si se tiene paciencia. El año pasado ya dije en esta entrada que la presencia cada vez mayor de aves como ésta no me da buena espina, mal indicador climático...
Otras rapaces que he visto por allí estos días son el azor, el águila calzada, la culebrera, el cernícalo vulgar y el milano negro. Pero de entre todas las aves de presa el protagonismo hoy se lo merece el halcón peregrino (Falco peregrinus), al haber estado muy visible una pareja como consecuencia del comportamiento tan cansino de los pollos ya creciditos que aún piden alimento a sus padres y llegan a perseguirlos y acosarlos hasta la saciedad.
Esta serie de fotos se ve a la hembra de la pareja siendo hostigada por uno de los pollos, también hembra, que se distingue claramente por su moteado en lugar del barreado de los adultos, y por la cera del pico de color azulado en vez de amarillo.
El halcón peregrino es un ave escasa en Sierra Morena, precisamente todas sus parejas reproductoras están aquí en el sector oriental de la cordillera por ser donde tienen hábitat propicio para la reproducción con los cortados rocosos que precisan, cosa que contrasta mucho con las sierras calizas de Jaén, donde es una de las rapaces más habituales.
Las observaciones cercanas del mes pasado me han brindado la ocasión de poder fotografiar al macho y la hembra en condiciones similares, y así poder haceros esta comparativa con la que quien esté poco habituado a estas aves podrá quedarse con la clave para distinguir sexos.
El macho es de menor tamaño como sucede en otras rapaces como las grandes águilas, el gavilán, el azor o el búho real. Esto se aprecia en sus proporciones más ligeras que lo hacen más cabezudo, de alas estrechas y cola larga, en contraposición a la robusta hembra de alas anchas y cuerpo poderoso que hacen que su cabeza se vea netamente menor.
Además, también tenéis abajo al pollo, que es hembra como dije más arriba, dando la oportunidad de apreciar las diferencias en el dibujo del plumaje y volver a fijarnos en la estructura poderosa de las hembras.
Ah... queda aún lo mejor, la noticia de que durante el próximo curso estaré por tercera vez en la Sierra de Segura (Cortijos Nuevos concretamente)... así que ya sabéis, se avecinan extensas sesiones de cabras montesas, rapaces y otras aves, anfibios, reptiles, invertebrados, orquídeas y mucho más en un marco de infinitos bosques de pino laricio, arroyos serranos y cumbres calizas.