sábado, 14 de febrero de 2015

Las primeras grandes nevadas


Siles


Sigo sin disponer de mi ordenador portátil, pero me las estoy arreglando para poder seguir publicando una tanda de entradas.

Antes de nada, empiezo por comentar que últimamente veo con más frecuencia, casi diaria, al ejemplar de roquero solitario (Monticola solitarius) que ronda los tejados y chimeneas cercanos a mi piso de Siles. También me resulta agradablemente reseñable el hallazgo de una fuente repleta de larvas de salamandra (Salamandra salamandra morenica), una de ellas ya empezando a mostrar colores adultos.






Enero comenzó al estilo del primaveral invierno que tuvimos en diciembre, hecho que pareció gustar especialmente a las orugas de la procesionaria del pino... si supieran lo que les esperaba luego.
De un par de soleados paseos por los montes del Espino y Peñalta destaco los grupitos de ciervos (Cervus elaphus), los abundantes buitres leonados (Gyps fulvus), los aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris), las cabras monteses (Capra pyrenaica) en las cumbres y los cuervos (Corvus corax).






Aldea de Prados de Juan Ruiz



Castillo de Segura








Torres de Albanchez



Hasta que un buen día llegó el invierno con más fuerza, con una ola de frío para dejarnos claro que aún faltaba bastante para la llegada de la primavera.
Antes de navidad ya vi nieve en algunas cumbres, pero la primera nevada de enero llegó hasta los mismos pueblos, y ver los montes cubiertos de nieve me animó a subir al Calar del Navalperal y disfrutar de un paseo invernal con todas las de la ley, solamente acompañado por los córvidos y la silenciosa aparición de un águila real (Aquila chrysaetos).


Cambrón

El Puntal
















Como siempre ocurre, esto se convierte en noticia en todos los informativos, "hace frío en invierno", como si no fuera lo normal y esperable, pero los animales siguen peleando por sobrevivir y esto es una nueva prueba para ellos, como todos los años.
Un halcón peregrino (Falco peregrinus) ha abandonado durante estas semanas las cumbres calizas para buscar sustento en los campos agrícolas y por una carretera se le suele ver posado en las torretas de electricidad que espero que no sean a la postre sus verdugos (di un paseo a pie por la zona, pero no vi aves muertas).
Las águilas reales son duras, aparecen tanto en las montañas nevadas como en olivares, como tal fue el caso de este ejemplar en el entorno olivarero de Torres de Albanchez en busca de sus potenciales presas (liebres, palomas torcaces, córvidos, etc) o de la carroña a la que suelen recurrir en esta estación.










En el castillo de Segura de la Sierra ha dejado de verse la estampa de los machos monteses detrás de los rebaños de hembras, viéndose ahora por separado. Así fue como una tarde me encontré con un grupo de siete machos alimentándose de los cipreses y moviéndose con envidiable facilidad por un suelo tremendamente resbaladizo por la nieve endurecida y el hielo.













No va a ser la única ración de nieve, porque en la próxima entrada va a tener gran protagonismo el paisaje nevado en unas buenas jornadas que eché en compañía de dos amigos que vinieron a visitarme y conocer esta tierra agreste y llena de vida salvaje.

jueves, 5 de febrero de 2015

Piquituertos en el castillo de Segura de la Sierra




Hace poco me dijo mi amigo Alberto Benito que seguro que a partir de ahora los piquituertos (Loxia curvirostra) iban a ser habituales en mis salidas, y acertó porque los he estado viendo bastante durante el mes de enero. A primera vista se diría que es raro no verlos en tales extensiones de pinares como las que tenemos en la Sierra de Segura, pero lo cierto es que pese a su llamativo aspecto pasan muy desapercibidos porque suelen comer en silencio y no se prodigan demasiado en reclamar, de tal modo que a los ejemplares de estas fotos los detecté únicamente por el chasquido que hacen al abrir las piñas.

He estado viendo a estos peculiares fringílidos en distintos lugares como el Calar del Navalperal, la Peña del Cambrón o el entorno del pueblo de Torres de Albanchez, pero donde mejor los he llegado a ver es en otro pueblo: Segura de la Sierra, el mismo que he estado haciendo conocido en el blog por sus cabras monteses.
Tal y como decía antes, si no llega a ser por el ruido que hacen al usar su especializado pico con las piñas no me habría percatado de que allí estaban, colgándose cabeza abajo en su vital tarea de extraer piñones. Las condiciones de luz fueron complicadas, por así decirlo, pero pude observar con comodidad los distintos plumajes que aquí vemos de forma muy ilustrativa, con el rojo ladrillo de los machos, el verde amarillento de las hembras y los tonos parduscos de los juveniles, aparte de lo que todos miramos bien tratándose de piquituertos: ese robusto pico de puntas cruzadas.
Al final, con paciencia, incluso algún macho se digna a posarse al descubierto y cantar, con esos trinos distintos de sus demás parientes fringílidos que tanto ayudan a detectar la presencia de estos pájaros sin dudas por medio.



















Los alrededores del castillo de Segura atraen a muchos más habitantes de la sierra, como por ejemplo unos carboneros garrapinos (Parus ater) que no quedan a la zaga en aquello de sacar piñones, aunque de distinto modo, los abundantes herrerillos capuchinos (Parus cristatus) y los zorzales charlos (Turdus viscivorus), siempre más escuchados (ese "chrrrr" característico que les brinda el nombre popular de "charras") que vistos, seguramente por la presión cinegética a la que son sometidos en el sur.










Y, por supuesto, no faltan las cabras monteses (Capra pyrenaica) con el desparpajo propio de animales que están en un lugar donde se sienten a salvo, aunque una de ellas tiene problemas no relacionados con los humanos (tiene toda la pinta de padecer sarna)... o tal vez sí tengamos nosotros mucho que ver, al haber extinguido de la sierra a ese necesario predador y regulador de poblaciones que es el lobo. Sobre esto último, no sé si me avergüenza más la extinción del gran carnívoro o la fuerte oposición que hubo cuando se propuso reintroducirlo...











No hay esta vez fotografías a modo de plus final como suelo proceder, pero sí quisiera aprovechar para decir que llevo una semana sin poder utilizar mi portátil y tiene pinta de que será para largo, tirando de entradas en borrador hasta que agote este recurso, así que no sé si tardaré poco en volver a la normalidad o estaré un tiempo con inactividad forzosa.
Inactividad bloguera, claro, porque en campeo sigo como siempre y tengo muchísimo por contar aún.