| Siles |
Sigo sin disponer de mi ordenador portátil, pero me las estoy arreglando para poder seguir publicando una tanda de entradas.
Antes de nada, empiezo por comentar que últimamente veo con más frecuencia, casi diaria, al ejemplar de roquero solitario (Monticola solitarius) que ronda los tejados y chimeneas cercanos a mi piso de Siles. También me resulta agradablemente reseñable el hallazgo de una fuente repleta de larvas de salamandra (Salamandra salamandra morenica), una de ellas ya empezando a mostrar colores adultos.
Enero comenzó al estilo del primaveral invierno que tuvimos en diciembre, hecho que pareció gustar especialmente a las orugas de la procesionaria del pino... si supieran lo que les esperaba luego.
De un par de soleados paseos por los montes del Espino y Peñalta destaco los grupitos de ciervos (Cervus elaphus), los abundantes buitres leonados (Gyps fulvus), los aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris), las cabras monteses (Capra pyrenaica) en las cumbres y los cuervos (Corvus corax).
| Aldea de Prados de Juan Ruiz |
| Castillo de Segura |
| Torres de Albanchez |
Hasta que un buen día llegó el invierno con más fuerza, con una ola de frío para dejarnos claro que aún faltaba bastante para la llegada de la primavera.
Antes de navidad ya vi nieve en algunas cumbres, pero la primera nevada de enero llegó hasta los mismos pueblos, y ver los montes cubiertos de nieve me animó a subir al Calar del Navalperal y disfrutar de un paseo invernal con todas las de la ley, solamente acompañado por los córvidos y la silenciosa aparición de un águila real (Aquila chrysaetos).
| Cambrón |
| El Puntal |
Un halcón peregrino (Falco peregrinus) ha abandonado durante estas semanas las cumbres calizas para buscar sustento en los campos agrícolas y por una carretera se le suele ver posado en las torretas de electricidad que espero que no sean a la postre sus verdugos (di un paseo a pie por la zona, pero no vi aves muertas).
Las águilas reales son duras, aparecen tanto en las montañas nevadas como en olivares, como tal fue el caso de este ejemplar en el entorno olivarero de Torres de Albanchez en busca de sus potenciales presas (liebres, palomas torcaces, córvidos, etc) o de la carroña a la que suelen recurrir en esta estación.
En el castillo de Segura de la Sierra ha dejado de verse la estampa de los machos monteses detrás de los rebaños de hembras, viéndose ahora por separado. Así fue como una tarde me encontré con un grupo de siete machos alimentándose de los cipreses y moviéndose con envidiable facilidad por un suelo tremendamente resbaladizo por la nieve endurecida y el hielo.
No va a ser la única ración de nieve, porque en la próxima entrada va a tener gran protagonismo el paisaje nevado en unas buenas jornadas que eché en compañía de dos amigos que vinieron a visitarme y conocer esta tierra agreste y llena de vida salvaje.