Empecemos el año con una entrada intensa. Lo mejor es que todo esto que vais a ver es de una sola salida que hice el día 22 de diciembre en un sector manchego de la Sierra Morena más desconocida y salvaje.
Hace dos cursos tenía como zona de campeo el Parque Natural Valle de Alcudia y Sierra Madrona, allá donde termina Córdoba al norte de su provincia y comienza la de Ciudad Real con la vecina Jaén muy cerca, un lugar muy especial que no he olvidado y me decidí a visitar con la intención de ver grullas en sus dehesas y rapaces en la serranía.
Para ello tuve que atravesar el colindante Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro, que siempre me decepcionó bastante con sus omnipresentes vallados privados y el cazurrismo de la gente con respecto a la naturaleza. Tras ver un tejón atropellado justo en un tramo de carretera donde había un cartel avisando del paso de linces ibéricos, cosa que tiene mucha traca, llegué a la frontera manchega con el pueblo de Fuencaliente, y de allí a atravesar los puertos de montaña para pasar la primera parte de la jornada entre trompeteos de grullas y encinares.
No hubo suerte en el carril donde vi las grullas (Grus grus) de cerca en 2013, pero al ir al carril de La Venta de la Inés ya mejoró el asunto notablemente. Este otoño pasado no las había visto, y fue un estreno en toda regla de la entrada oficial del invierno según el calendario, con sus ordenados bandos trompeteantes y sus erguidas figuras entre el fresco verdor de la dehesa invernal, nutriéndose bien de esas bellotas que tan importantes son para nuestro jamón ibérico.
Sólo por esto ya merecía la pena la visita, ¿verdad? Pero esto sólo acaba de empezar.
Uno de los aspectos que más me gustan de este parque natural es la rapidez y facilidad con la que pasas de disfrutar de las damas grises del invierno ibérico a contemplar todo el esplendor de Sierra Morena.
Escogí para ello la subida al Monte Abulagoso (1.301 metros), muy cerca del área recreativa del Almirez en el Puerto de Valderrepisa; lo bueno de tener ya pateada la zona de antemano es que así pude escoger un recorrido productivo en fauna y bonito paisajísticamente.
De la dehesa de encinas pasé al pie de monte con pinares de repoblación, que al ir subiendo se transforman en un monte mediterráneo precioso e impresionante, primero con un bosque de roble melojo y madroños en un canchal, y luego mezclándose esos dos árboles con quejigos, encinas, alcornoques, enebros y jaras, teniendo además los enebros y madroños un estupendo porte arbóreo como podéis ver en la primera foto.
En mi opinión, Despeñaperros (en Jaén) y Sierra Madrona comparten ser unos sectores de Sierra Morena muy agrestes y llenos de fauna emblemática sin la odiosa restricción de los vallados cinegéticos que asolan el resto de la cordillera en general, pudiendo pasear entre espectaculares vistas mientras te sobrevuelan rapaces muy señeras de nuestra fauna.
Justo esa mañana coincidí con mucho tráfico de esas autopistas aéreas que toman las aves planeadoras, viendo muchísimos buitres negros (Aegypius monachus) de las cercanas colonias de cría, incluso más que los buitres leonados (Gyps fulvus), que también cuentan con dos buenas buitreras cerca de allí.
Para colmo, hubo un momento en que un nutrido bando llegó volando de frente mientras me comía el bocadillo, pasándome por encima de tal manera que oía el silbido del aire en sus plumas.
Y no se queda ahí la cosa, porque las grandes águilas se sumaron a la fiesta, pues entre los buitres aparecieron dos adultos de águila imperial (Aquila adalberti) y cuatro águilas reales (Aquila chrysaetos) de distintas edades. Un juvenil de águila real me regaló el momentazo del día pasando ante mis asombradas narices, dejándome ver muy bien su feroz mirada, su melena dorada, su fuerte pico ganchudo y sus poderosas garras que dejan atrás al resto de rapaces europeas. Así no hubo manera de comerme el bocata de una sola vez, con algún bicharraco apareciendo de pronto a cada rato, ni siquiera dejaron de salirme al paso mientras hacía la bajada de regreso.
El broche final lo pusieron un azor (Accipiter gentilis) que cicleaba a gran altura junto a los buitres y un par de cabras monteses (Capra pyrenaica) observando desde sus atalayas rocosas.
También pude ver un pico menor en vuelo, una observación muy buena (si además tenemos en cuenta que es sólo la segunda vez que veo uno), y también ciervas, cuervos, rabilargos, arrendajos, avefrías, abubillas, currucas rabilargas, petirrojos y un buen etc. Al repertorio mostrado se unen en época estival el águila calzada, la culebrera, el milano negro, el alimoche y la cigüeña negra, ¡casi nada! Para acabar voy a dejar un par de enlaces de 2013 en el que muestro el mismo recorrido por este monte durante la primavera, y acabaréis de ver por qué este parque natural es uno de mis preferidos sin ninguna duda:
http://entreviajesypollos.blogspot.com.es/2013/05/subida-al-monte-abulagoso.html
http://entreviajesypollos.blogspot.com.es/2013/06/y-asi-pase-yo-el-dia-mundial-del-medio.html