Teniendo ya bastante material de estos últimos días en la Sierra de Segura, aún tengo que mostrar lo visto durante la última semana de septiembre. En esos días empezaron a decaer los avistamientos de águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) y culebreras (Circaetus gallicus), tanto que llevo más de una semana sin ver calzadas, mientras que el relevo estacional lo están tomando las muy abundantes lavanderas blancas invernantes. En cambio, aquel joven roquero solitario (Monticola solitarius) que empecé a ver se deja caer con mucha frecuencia, algo muy de agradecer.
Pasando a las salidas por la sierra, el día 23 me acerqué al nacimiento del Río Mundo después de haber llovido bastante, pero la cascada estaba aún muy escasa (inocente de mí). De todos modos, siempre es muy bonito ver el discurrir del río formando pozas y pequeñas cascadas. Allí salió volando un precioso macho de colirrojo real, y una lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) se ponía las botas comiendo insectos.
El bonito bosque del entorno iba tomando ya un aspecto otoñal, y en estos pinares y arboledas de ribera con tan buena pinta de pronto apareció el pirata de la espesura cuando vi un macho de azor (Accipiter gentilis) volando muy alto.
Era un ambiente muy vivo al oírse numerosos reclamos de avecillas forestales, y algunos de ellos se dejaron ver, como el carbonero común (Parus major) y el trepador azul (Sitta europaea), además de otros sin fotografiar como petirrojos, agateadores, herrerillos comunes (bueno, éste sí está en foto, pero malamente), pinzones vulgares o escribanos montesinos.
| Las posturas de los trepadores, lo imposible |
El 24, al día siguiente, elegí salir desde la zona de la Peña del Olivar siguiendo un camino que indicaba un área recreativa, llegando a la Junta de los Arroyos y subiendo luego una pista forestal que da a las mismas vistas que se disfrutan desde el Puntal, teniendo buenas panorámicas del pueblo de Siles una vez más.
En mi opinión no merece mucho la pena para salir a bichear, porque hay un olivar con perros sueltos que cualquier día te puede crear un problema, y teniendo El Puntal al lado es innecesario. De aves destaco un colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus), aparte de herrerillos capuchinos, carboneros comunes y garrapinos, picapinos, cuervos, aviones roqueros, una culebrera, buitres leonados y un cernícalo vulgar.
| Creo que es una quitameriendas |
Y llegamos justo al último día de septiembre, porque justamente el día 30 se despidió con una salida que me gustó mucho. Tocó acercarme a Torres de Albanchez, como ya sabéis que tanto me gusta, donde me recibieron dos aviones de combate atronando el cielo, con los cuervos (Corvus corax) intentando emularlos con sus piruetas aéreas.
Hasta ahora no me había fijado, pero resulta que hace tres años yo no veía cuervos en el Cerro del Castillo, mientras que sí que eran frecuentes las cornejas. Ahora a estas últimas no se las ve ni oye, teniendo pinta de que han sido sustituidas por sus primos mayores los cuervos.
Además de enseñaros cómo se ve Siles desde ese cerro y una vista del valle del Onsares, aprovecho la tercera foto para que veáis en qué tipo de medios me muevo, que sé a muchos os hace gracia imaginarme haciendo la cabra montés por ahí...
Las águilas calzadas del cerro ya se marcharon a África, para aflicción mía, y los vencejos reales y escribanos montesinos no se dejaron retratar, pero justo cuando iba refunfuñando por ello... va y aparece ante mis narices una collalba gris (Oenanthe oenanthe) que se dejó observar de maravilla. Encima volvía a salir y a ponerse cerca de mí de cuando en cuando, y la vuelta me la volví a encontrar de nuevo. Este comportamiento confiado, junto con su buen tamaño y el color, me hace pensar que es un ejemplar del norte de Europa.
Para rematar la salida, se oyó el ulular de un cárabo siendo aún de día (algún pájaro le debió tocar las narices).
Para cerrar entrada hoy toca un atardecer de curiosos y bonitos tonos, y un cuarto creciente de la luna, hasta la próxima entrada que tratará ni más ni menos que el Día Mundial de las Aves.