Estas últimas semanas ha sido un gustazo salir por la sierra; con una temperatura cálida sin excesos, la vegetación en plena floración y las aves y otros animales bullendo de actividad.
Voy a recopilar en esta entrada sobre Despeñaperros fotos de un par de salidas durante la semana santa y dos que hice en mayo (una en solitario y otra acompañado). Comenzando por esos fantásticos paseos entre La Aliseda y la aldea de Miranda del Rey, lugar para pajarear por pistas forestales llanas y cómodas y donde muchas águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) escogen criar.
Abril es un mes en el que se puede observar muy bien la especie, cuando está muy activa (si bien es una rapaz que pasa más tiempo volando que sus primas mayores) por el celo. Había momentos en que se llegaban a ver hasta cuatro o cinco al mismo tiempo, incluso en compañía de gavilanes (Accipiter nisus) como los de las últimas dos fotos. Las águilas calzadas son bastante vocales habitualmente, pero durante el cortejo es muy frecuente oírlas con esos reclamos tan musicales que tienen para ser rapaces, sobre todo ese "pip-pip" que emiten al tirarse en unos picados fulgurantes. Hasta he sido testigo de una cópula, aunque a una distancia más que prudencial como muestra la lejana foto, que hay que dejar que la vida siga su camino.
No sólo había que mirar al cielo, llevando la vista al suelo se notaba igual vitalidad con la pequeña fauna artrópoda, como es el caso de estas carralejas (Berberomeloe majalis), una hembra de la libélula Coenagrion mercuriale (identificada por Miguel Rodríguez), y lepidópteros como la mariposa de los olmos (Nymphalis polychloros), la sofía (Issoria lathonia) y abundantes mariposas arlequín (Zerynthia rumina).
No era de extrañar tal cantidad de mariposas entre el festival que les supone la floración de jaras pringosas, jaras blancas, romeros, retamas, romerinas y demás matorrales mediterráneos. Incluso hallé una nueva especie de orquídea a la que puse nombre gracias a la ayuda de Javi Conejero, la Orchis papilionacea.
| Orchis papilionacea |
Hasta las telarañas dieron juego como podéis ver.
Llegó mayo, y las salidas cogieron más altura al ir a las zonas más elevadas y quebradas del parque natural, donde tienen sus dominios el buitre leonado (Gyps fulvus), el halcón peregrino (Falco peregrinus), el vencejo real (Apus melba) y el avión roquero (Ptyonoprogne rupestris).
| El pueblo de Navas de Tolosa junto a la famosa autovía |
Los primeros días de mayo significan el paso migratorio de los abejeros (Pernis apivorus), rapaz que no cría en estas tierras y que, por lo tanto, sólo podemos observar en los pasos. Esta vez no quiso la suerte que viera ninguno a distancia agradable, pero siempre se agradece ver estas aves, y para compensarme sí tuve cerca a una de las muchas culebreras (Circaetus gallicus) que se dejaron ver.
Mientras tanto, espero que os haya gustado esta sesión de aves e insectos entre paisajes increíbles y genuina vegetación mediterránea.


