sábado, 11 de mayo de 2013

Barranco de Valdeazores




 Me propuse poner de vez en cuando alguna ruta interesante, y he escogido la de Valdeazores en pleno Parque Natural de Despeñaperros, un lugar excelente de Sierra Morena como habéis ido viendo en otras entradas.
Se accede desde la antigua carretera que une La Mancha con Jaén antes de que construyeran la autovía, cerca de Venta de Cárdenas y del mirador de Los Órganos. Entramos por una cancela verde y ya estamos en el recorrido que veis en el mapa (NOTA: este sendero conecta con el del castillo de Castro Ferral).
No es una ruta pesada ni fatigosa de hacer, y la escojo también por los avistamientos tan buenos que podemos tener de aves y otros animales, además de tener unos valores botánicos importantes.

No tardaremos mucho en tener observaciones de sus habitantes más forestales, como los escandalosos arrendajos (Garrulus glandarius), esta ardilla (Sciurus vulgaris) con su piña y esta hembra de pico picapinos (Dendrocopos major) en un quejigo.







He mencionado la importancia de la flora en esta zona, porque los habituales pinares de repoblación dan paso aquí a una vegetación más a su estilo originario, con mucha presencia de quejigos, castaños, nogales, alcornoques, fresnos, madroños y arbustos como las jaras pringosa y blanca.






Una estrella botánica de estos días está siendo la peonía (Paeonia officinalis), que ya ha florecido y da ese toque de color y adorno a nuestros bosques.







Fijándonos en la flora también tomaremos nota de los lepidópteros como la colias común (Colias crocea), la preciosa mariposa arlequín (Zerynthia rumina) o la manto bicolor (Lycaena phaleas).







Junto a los tranquilos cursos de agua se puede ver más fauna diminuta, como por ejemplo la efímera y estos otros dos artrópodos que desconozco, aunque a esas arañas se las ve en tremenda abundancia en la hojarasca de la ribera.







No se hace muy dura la subida, que nos lleva a través del Collado de la Aviación y nos deja en unas espectaculares vistas sobre el Monumento Natural de Los Órganos. En estas alturas moran las cabras montesas (Capra pyrenaica) entre enebros y jaras, ajenas al trajín de vehículos que circulan por la transitada autovía de abajo.








Es en estas alturas donde mejor se disfruta del vuelo de las siempre hermosas aves rapaces, muy bien representadas en el parque con mucha variedad de especies, si bien es cierto que durante la subida también se dejan ver.
Destaco la presencia de los grupos migradores de abejeros (Pernis apivorus) que se vieron el día 1 de este mes, arremolinándose en torno a las corrientes térmicas antes de enfilarse hacia sus destinos. Aunque no todos serán viajeros, porque hay reproducción de la especie en la provincia, algo siempre difícil de controlar con esta especie por las confusiones de identificación que presentan a distancia.
Tuve mala suerte con la luz como vais a ver en las fotos, con muy buena luz en las distancias lejanas, mientras que en los acercamientos tuve el sol en contra. Sea buena o mala la calidad, lo que no se puede negar es que sirve muy bien de ejemplo para ver los distintos plumajes que lucen estas aves tan variadas.













En estas peculiares formaciones rocosas hay una pequeña colonia de cría de buitres leonados (Gyps fulvus), que pueden regalarte momentazos cuando pasan volando cerca. La otra rapaz más fácil de ver es el águila calzada (Hieraaetus pennatus), abundante en la provincia de Jaén por lo que veo a raíz de mis muchos avistamientos en Despeñaperros, Segura y Cazorla e incluso en las campiñas.








En las dos veces que estado en Valdeazores he visto y fotografiado más rapaces, pero con resultados muy 
poco satisfactorios, por lo que esta vez os ahorraré la serie de infra-fotos. Dichas especies fueron:

- Gavilán.
- Azor.
- Milano negro.
- Halcón peregrino.
- Cernícalo vulgar.
- Ratonero.

Además, por aquí tienen territorios y campean las tres especies de grandes águilas de nuestra fauna: la imperial, la real y la perdicera. Un atractivo indudable.

Otra observación realmente interesante y especial que podemos tener es la de la amenazada cigüeña negra (Ciconia nigra), que en el momento de la foto estaba cicleando en las térmicas, seguramente para dirigirse a sus zonas de alimentación.




Me permito acabar con esta foto que no fue hecha exactamente allí (fue en la cercana ruta del Molino del Batán) y no es nada buena, pero quisiera incluirla en la entrada por lo raro que es para mí ver aquí al alimoche (Neophron percnopterus). Veo que llevaba ramitas en el pico, lo que hace la observación aún más jugosa.






martes, 7 de mayo de 2013

Búho real, el superpredador


Antes de nada, tengo que decir que no he conseguido fotos de búho real, por si es lo que parecía por el título y tratándose de mí.
Lo que voy a ofreceros hoy es una entrada distinta las habituales de este blog, no será una entrada con buenas fotos (o al menos eso suelo procurar) de las aves que voy viendo en mis salidas. Lo que voy a compartir con vosotros son unos rastros de búho real de lo más curioso.

Empecemos por recordar las características de la mayor ave de presa nocturna. De entrada tiene ese vuelo silencioso común al resto de búhos, con esas plumas suaves y desflecadas que le permiten llegar a sus presas sin que sepan que se les acerca la muerte con alas, y añadamos la fuerza tremenda que le conceden su gran talla y las fortísimas garras que pueden matar hasta zorros y cervatillos.
Si unimos esto a que se trata de un predador muy intolerante con la presencia de competidores en su territorio, tenemos a un potencial eliminador de gatos monteses, mustélidos, ginetas y del resto de aves rapaces. Se sabe que no sólo es capaz de depredar sobre rapaces pequeñas como el cernícalo o el gavilán, también puede acabar con azores, milanos, ratoneros o incluso águilas calzadas.

Pues de eso último vamos a hablar ahora mismo. Este fin de semana estuvimos en una remota zona de Sierra Morena que un amigo y yo llamamos humorísticamente "Mordor" por lo realmente lejísimos que está eso, tanto que el año pasado sólo fuimos dos veces, para que os hagáis a la idea.
Allí hay un hermoso valle fluvial con castaños y otros frondosos árboles, donde una pareja de águilas calzadas anidaba hasta que topó con el poderoso búho real, que no permite que otras rapaces campen por sus dominios. Encontramos este desplumadero de la hembra de dicha pareja, junto a una egagrópila con los restos de pelo que el búho no pudo digerir.






A pocos metros estaba esta cueva, que parece sacada de uno de esos documentales donde podríamos ver al búho entrar y salir con cámara de infrarrojos. Los búhos reales se conforman con oquedades más modestas, por lo que esto se puede considerar toda una mansión.





Su interior estaba lleno de evidencias de la presencia de la gran nocturna, como excrementos y los huesos de sus muchas víctimas. Ya os digo que esto es como vivir un documental en persona, es de esos descubrimientos que apasionan.





 Después de presentar el escenario, os comentaré más o menos como pareció suceder el lance...
El desplumadero estaba cerca del nido de las águilas, haciendo pensar por la trayectoria que el búho atacó a la hembra en su mismo nido, la mató y la llevó en sus garras haciendo "parapente" hasta el lugar donde procedió a devorarla.
He de señalar que ese nido perteneció anteriormente a una pareja de azores, y nos comentaron que en su momento apareció un desplumadero de azor en la orilla, lo que nos hace ver que el gran duque realmente no acepta que otras rapaces aniden cerca de su guarida y domina este barranco con mano (o garra) de hierro.

Aquí podéis ver al pobre macho de águila calzada que ha quedado soltero. Aunque este estado no suele durar mucho entre los machos de aves rapaces.




Las demás rapaces del barranco, como gavilanes y ratoneros (también un abejero que pasó por allí a gran altura) deberán tener mucho cuidado con el matón del valle. 
Aunque hay especies a las que el búho real no puede echar mano, y es más bien él quien debe guardar las distancias y evitar ser visto durante el día, porque por allí pude ver un macho de águila perdicera (Hieraaetus fasciatus) y una pareja de águilas imperiales (Aquila adalberti). 






Nunca había visto un desplumadero de una presa de esa talla, así que es la primera vez que veo de primera mano el efecto del búho real somo suprepredador.
Espero que os haya gustado, mientras que sigo preparando la próxima entrada sobre los habitantes de Sierra Morena con mi habitual ración de rapaces.

sábado, 4 de mayo de 2013

Abejeros y chotacabras en Bailén, siguen llegando las estivales




Estos días continúa la afluencia de nuevas especies migradoras que paran a descansar en los campos y charcas de Bailén, o que directamente se quedan a pasar la temporada de cría con nosotros.

Un buen paseo el pasado martes 30 de abril me permitió ver que las cigüeñuelas (Himantopus himantopus) defienden con celo lo que será su territorio de crianza, llegando incluso a hostigar a una rapaz hasta expulsarla.




Hablando de rapaces, los aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus) se siguen dejando ver a menudo, en este caso la hembra. Pero hubo otro aguilucho distinto que aún no había visto este año... a lo lejos sobre un campo segado entre olivos cazaba un macho de aguilucho cenizo (Circus pygargus), mi primera observación de la especie esta primavera.





Otras aves cazaban de manera distinta. Cazando insectos, claro, porque hablo de los vencejos comunes (Apus apus) y pálidos (Apus pallidus). 
Vuelvo a dejar fotos para comparar las dos especies que pueden ser tan similares en la mayoría de situaciones. Las dos primeras son de vencejo pálido, y las otras dos de su primo el común.







Pasemos al plato fuerte de la tarde, cuando en el cielo vi las siluetas de ocho rapaces volando en línea recta, haciéndome sospechar que no eran milanos...
Uno de ellos pasó menos lejos y pude comprobar con satisfacción que se trataba de una de las aves estivales que esperaba con más ganas, los peculiares abejeros (Pernis apivorus), porque se trata de una especie que sólo observo por aquí en el paso migratorio.
Una de sus particularidades (aparte de ser una rapaz evolucionada para alimentarse de insectos) es que sólo se ven en estas zonas durante el paso, y en una temporada concreta durante la cual llegamos a ver cantidades enormes de estas aves. Aunque dicen que anidan algunos aquí, cosa complicada de seguir por el parecido que presentan a distancia con el ratonero común.
Durante casi toda la tarde fui viendo más y más ejemplares, llegando a congregarse muchísimos.







Otros expertos insectívoros son nuestros carismáticos abejarucos (Merops apiaster), que se iban reuniendo al atardecer para pasar la noche en la arboleda que crece junto al río Guadiel, mientras las tórtolas turcas (Streptopelia decaocto) iban de un lado a otro.









Subí a una zona elevada por si llegaba otro grupo de abejeros y verlos más cerca antes del anochecer, cosa que no sucedió, pero gracias a eso vi a un pajarillo revoloteando para cazar insectos al vuelo... que resultó ser otro estival que aún no había visto este año, el simpático papamoscas gris (Muscicapa striata).




No acaba aquí la jornada, mucho ojo, porque un amigo me avisó que vio dos chotacabras la noche anterior, así que dimos una buena vuelta por las carreterillas de olivar en su busca, y logramos ver tres ejemplares distintos de chotacabras cuellirrojo (Caprimulgus rufficollis). Dejo dos fotos de cada uno de ellos, de cuerpo entero y de sus curiosas cabezas de ave nocturna.









El verano pasado subí bastantes fotos de estos crípticos cazadores nocturnos, y os preguntaréis cómo sería verlos... pues ahora lo vais a ver gracias a las fotos que me hizo mi amigo mientras yo afotaba a los chotacabras.





También quisimos ver algún erizo, pero el destino se sigue negando a que yo los vea. Lo que sí encontramos fueron muchísimos conejos y esta despistada liebre ibérica (Lepus granatensis).









El campo está ahora tan agradable que invita a pasear y descansar en él, así que al día siguiente fuimos a tomar una cerveza fresquita allí mismo, mientras veíamos a la vanesa de los cardos y unas huellas de tejón.






Un sisón macho cruzó el cielo con las plumas del cuello encrespadas, mientras dos milanos negros (Milvus migrans) se tiraron más de una hora en la misma postura y el elanio azul (Elanus caeruleus) se cernía en busca de roedores.





Me despido con esta imagen de la nieve en Sierra Mágina tras los olivares, ¡y anticipándoos que en la próxima entrada saldrán más abejeros!