lunes, 18 de febrero de 2013

Fin de semana en Córdoba y Los Pedroches




Normalmente me veis viajar a distintos sitios a conocer nuevos lugares y pajarear en buena compañía, pero estos días he sido yo quien ha recibido a dos amigos en Cardeña y he intentado mostrarles algo típico de estas zonas, como por ejemplo la abandonada Aldea del Cerezo de la primera foto, donde vieron los cerdos ibéricos con sus lechones y escuchamos el reclamo de los mochuelos con Sierra Madrona de fondo. Perfecto escenario antes de regresar a casa para cenar con jamón de bellota, paté de perdiz, chorizo de venado y pan con aceite.

El viernes fueron a conocer el pueblo de Azuel y un embalse mientras yo trabajaba, y por la tarde (después de una excelente comida con cordero asado, lechón y flamenquín) fuimos en dirección a Venta del Charco para ver el embalse de la Corcovada, lugar donde pastan vacas de la raza retinta (tienen bastante mala leche) y se alimentan avefrías, andarríos grandes, cigüeñas blancas, ánades reales y garzas reales.
En este lugar no es raro disfrutar del vuelo de los buitres negro (Aegypius monachus) y leonado (Gyps fulvus).
NOTA: las fotos de buitres corresponden a unos días antes, las cojo para ilustrarlo mejor.
 


 

 



 La siguiente parada fue la carretera vieja de Montoro con la intención de encontrar ciervos (animales poco habituales para ellos), además de ir viendo por el camino zorzales charlos (otra novedad que para mí es sin embargo habitual), este ratonero (Buteo buteo) o las lavanderas blancas (Motacilla alba) en tremendo número.
Los ciervos se empezaron a dejar ver al ir cayendo la tarde, y al anochecer los grupos eran bastante numerosos. No voy a dejar ninguna foto esta vez, pero sí dejaré el cuarto creciente que tuvimos la semana pasada y unas vistas espectaculares que se podían gozar allí arriba (había incluso chovas piquirrojas, la primera vez que las veo aquí).
Unas buenas pizzas hechas en casa (masa incluida) nos esperaban para cenar.








El sábado llegó el plato fuerte cuando los llevé a conocer la capital cordobesa para ver el casco histórico con sus fuertes aromas califales, sus callejuelas y su gastronomía. Aquí la comida consistió en salmorejo, berenjena rellena, carrillada en salsa y un churrasco a las dos salsas, además de una paradita en una pastelería que me gusta mucho.
Como voy a estar haciendo entradas cordobesas durante un buen tiempo, me guardaré las fotos que hice para ir amenizando las entradas de aves y ahora me quedo con unas cuantas de la mezquita.











Una de las estrellas ornitológicas del lugar es el calamón (Porphyrio porphyrio), dejándose ver en esta ocasión un ejemplar que volaba de una isleta a otra mientras buscaba tallos tiernos para comer.







No podían faltar las garzas reales (Ardea cinerea) ni los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo).





Aún se dejan ver poco los martinetes (Nycticorax nycticorax) hasta que reciban refuerzos de los ejemplares estivales que pronto llegarán.





Otros emplumados fueron este mosquitero común (Phyloscopus collybita), el clásico andarríos chico (Actitis hypoleucos) y la nota graciosa de encontrar entre los gorriones a un periquito fugado.






Si los días anteriores se caracterizaron por un agradable clima soleado y despejado, el domingo llegó frío y nublado. Fuimos a conocer mejor el Valle de los Pedroches, donde aún en estas fechas se pueden ver a las grullas (Grus grus) que eligen esta zona para su invernada.

En la campiña se podían ver estos otros invernantes: el chorlito dorado (Pluvialis apricaria) y la popular avefría (Vanellus vanellus). Este invierno no he visto chorlitos dorados en Bailén, así que me ha alegrado mucho no quedarme sin verlos este año aunque sea en otro sitio.







Tenemos una población residente de abubillas (Upupa epops) que no migra a África con sus congéneres, y una nota de la incipiente primavera nos la dio un macho de aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) con sus vuelos de cortejo y reclamos.







Destaco la presencia de un azor adulto que salió volando de una encina, pero las verdaderas protagonistas de la dehesa en invierno son las carismáticas grullas. En algunos puntos de la carretera estaban cerquísima y en grandes números mientras trompeteaban a coro, para poder fotografiarlas las buscamos por los caminos de la dehesa.
Les queda poco tiempo entre nosotros, por lo que voy a intentar disfrutar de ellas en el Valle de Alcudia si me es posible.









Espero que os guste este pequeño resumen que ni mucho menos puede ilustrar del todo las vivencias en persona, sin olvidarme de recomendaros conocer estas tierras, ¡por supuesto!


miércoles, 13 de febrero de 2013

Un domingo cualquiera en Sierra Morena


 


Este domingo he estado pajareando en solitario por parajes de Despeñaperros,  interesantísima zona de la Sierra Morena de Jaén con sus agrestes laderas de pinos, alcornoques, encinas y enebros, que guardan una fabulosa avifauna.

Antes de llegar a la serranía propiamente dicha, me encontré con un bello ejemplar de elanio azul (Elanus caeruleus), esa pequeña rapaz de origen africano que está en franca expansión desde que comenzó a colonizar la península de forma natural. Recuerdo cómo hace dos años empecé a ver su presencia en blogs cántabros, y lo extendido que está en lugares como Extremadura, pero en Jaén no parece ser frecuente y sólo he visto hasta ahora dos (que pueden ser el mismo ejemplar).
Por ello me ha alegrado muchísimo haber localizado uno a la altura del pueblo de Carboneros, cuando lo vi cerniéndose para cazar en los olivares. Viendo que la torreta está manchada de excrementos, parece que este individuo usa mucho el posadero e indica que suele andar por allí.






Con la cercanía de la primavera ya se escuchan los tamborileos de los picos picapinos y los arrullos de las palomas, además de los cantos de los fringílidos. Las rapaces que criarán dentro de poco ya andan inquietas, como por ejemplo los "accipiter". Vi un par de azores (Accipiter gentilis) volando uno detrás de otro, llegando a pensar que sería una pareja, pero ahora en las fotos veo que uno es un ejemplar joven.
Los azores aún no me han brindado la oportunidad de fotografiarlos bien en vuelo, siempre de lejos o con contraluz, pero tengo esperanzas este año (ojalá).





 También se dejó ver su primo más pequeño, el gavilán (Accipiter nisus), cicleando sobre una vaguada... ¿posible territorio? Puede ser, porque era el tipo de terreno que les encanta para anidar, y además mostraba mucho sus infracoberteras caudales (no es el caso en la foto).




De vez en cuando pasaba algún buitre leonado, y tuve una grata sorpresa cuando apareció de frente este macho de águila imperial (Aquila adalberti).
La segunda águila más grande de España está recuperándose, aunque no está libre de peligro, y en Sierra Morena se puede encontrar una agradable densidad de parejas reproductoras; esperemos que este emblema viviente nuestro salga adelante.





Los trepadores azules (Sitta europaea) también andan un poco revolucionados, reclamando muchísimo y volando de un pino a otro. En esta foto aparece uno en su clásica postura cabeza abajo (ya sabéis es que nuestra única ave trepadora capaz de ello), pero llegó a estar posado en una rama cantando como un pajarillo cualquiera.





Hice una breve visita a la pareja de águilas perdiceras (Hieraaetus fasciatus), con la desagrable visión de que los buitres aún están usurpando su nido.
Llegué a ver al macho muy de cerca y tuve una buenísima visión de su dorso, pero para cuando pude reaccionar con la cámara (estas aves son endemoniadamente veloces) sólo pude ver al águila de espaldas todo el rato, aunque por un momento giró la cabeza para mirarme (incomoda un poco que te mire directamente un animal conocido por su mala uva).




Voy a acabar esta entrada con una imagen similar a la del inicio con los bellos horizontes de Sierra Morena, y un extra en forma de pollo de águila imperial que vi la semana pasada en Cardeña.
Ver pollos del año es algo que siempre da esperanzas.


 


sábado, 9 de febrero de 2013

Un poco de pajareo por Bailén




Aunque aún tengo un poco de material de Córdoba por subir al blog, voy a dedicar primero una entrada a mi pueblo de origen, Bailén, para dar un poco de variedad. Algunas fotos son de diciembre o enero, pero la mayoría las he hecho hoy mismo.
Ahora mismo es un momento interesante, pudiéndose ver los primeros bandos de aves estivales como golondrinas y aviones comunes mientras que todavía se ven invernantes como el zorzal común y los bisbitas, y es agradable el verdor que tienen ahora los campos de las afueras en contraste al color terroso y seco que tienen casi todo el año.
Empiezo por las aves campestres típicas que suelen salirme al paso, como las lavanderas blancas (Motacilla alba) y los trigueros (Miliaria calandra), estando ahora estos últimos cantando como Pavarotti.









Cada vez son más frecuentes las garcillas bueyeras (Bubulcus ibis). Estas fotos fueron tomadas cutremente y en posición incómoda desde la ventanilla trasera del coche, pero me parece curioso enseñar este momento de las garcillas con el anfibio.





Hoy no he visto ni una sola avefría (Vanellus vanellus), pero hace sólo dos semanas sí que me encontraba con bandos bastante numerosos. A los que no he visto este año ha sido a los chorlitos dorados, que el invierno pasado llegaron con una ola de frío.







En las charcas siempre hay azulones, pero hoy he tenido como novedad unos porrones europeos (Aythya ferina).




Uno que sí he visto más veces es el andarríos grande (Tringa ochropus), pero hasta ahora sin fotos más o menos decentes. Creo que no me he equivocado identificando (esto de las limícolas se me hace algo difícil, no estoy acostumbrado), porque al llegar volando tenía las alas oscuras por debajo.







Con respecto al tema rapaces, el día 27 de enero me encontré con un par de gavilanes (Accipiter nisus) en pleno olivar, y no es la primera vez. También andan por la zona unos cuantos esmerejones, pero con esa especie no he tenido suerte.






En un par de lugares cercanos a Bailén es posible encontrar búhos reales (Bubo bubo), a los que intenté ver sin suerte en sus cantos de celo en diciembre... bueno, sí vi uno, pero con esa "maravilla" de foto cuando ya estaba oscuro. Hoy la suerte ha querido que vea uno volando con luz, pero no estuve rápido y lo saqué cuando el animal ya estaba de lado... 






Voy a dejar para el final una completa novedad, por ser la primera vez que veo un ave (aparte de haberle hecho fotos). Un amigo me dijo que en un campo al lado de la carretera vio sisones y hemos ido a intentar verlos, y no estaban pero en su lugar hemos topado con otra ave esteparia igual de interesante. Ni más ni menos que alcaravanes (Burhinus oedicnemus), y además en gran cantidad. Hubieran pasado desapercibidos si no hubiéramos ido con la idea de buscar aves, porque se camuflan de maravilla.






Además de esos ejemplares, había todavía muchos más, como este bando que llegó volando a buscar dónde posarse.







Y lo mejor de todo, este ejemplar que dio unas cuantas vueltas en solitario y me dio oportunidad a fotografiarlo en vuelo mejor que a sus compañeros, y así verle mejor esa curiosa mirada con sus grandes ojos amarillos de ave de costumbres nocturnas.





Dejemos que nos despida una imagen de la plácida tarde que se respiraba, casi primaveral diría.