viernes, 17 de agosto de 2012

Migradores (y más)





Así, como en la foto de arriba, era el aspecto del cielo esta mañana en las afueras de Bailén, a la altura de Zocueca y yendo hacia Andújar. Un gran bando de milanos negros (Milvus migrans) que iba aumentando conforme se agregaban sobre la marcha nuevas oleadas de ejemplares que pronto empezarán a cruzar el Estrecho de Gibraltar a lo bestia... ojalá pueda alguna vez en la vida presenciar ese enorme espectáculo migratorio.







Individuos como el de la foto de abajo me llegaron a confundir, por suerte ya había leído que existen milanos negros con coloración rojiza que se asemeja a la del milano real.




Entre ellos se podía ver alguna forma diferente... un infiltrado que viaja con los milanos hacia sus cuarteles de invernada en África.




Premio para quien haya visto de primeras al abejero (Pernis apivorus). Este ejemplar en concreto es de los que se pueden confundir con un ratonero a lo lejos.





Este otro no presenta confusión en la identificación, con su bonita librea clara que resalta mucho la mancha oscura en el ala. Seguramente habría más a lo lejos en medio del caos alado, pero yo sólo vi estos dos entre los que pasaban por encima de mí.





Esto habría sido todo, pero voy a seguir mostrando animales vistos en dos salidas: una en solitario de ayer por la tarde, y otra del miércoles por la mañana en buena compañía. Ambas por Andújar y Baños de la Encina, y la del miércoles además llegando hasta el pueblo de El Centenillo.

Empecemos por los coloridos abejarucos (Merops apiaster), que aún están entre nosotros, llenando las tardes con sus curiosos reclamos y revoloteando junto a las últimas golondrinas y los ya escasos vencejos.









Los alcaudones comunes (Lanius senator) se ven cada vez menos, cuando en julio ocupaban prácticamente cada valla que se veía en el campo.





Otras que se irán pronto son las culebreras (Circaetus gallicus). Ayer había una posada en una torreta de la luz, y espero que no sea la última porque vaya chufa de foto mala. Durante unos meses echaré muchísimo de menos a las culebreras y a las águilas calzadas hasta su regreso primaveral.




Un movimiento curioso fue el de estas chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) en medio de las dehesas, el miércoles por la mañana.






Más arriba dije que el miércoles llegamos hasta El Centenillo. Allí encontramos una buena buitrera, aunque a esas horas los buitres leonados (Gyps fulvus) estaban ya muy desperdigados y volando alto.





También vimos en una finca de ganado bravo a su primo el buitre negro (Aegypius monachus).






También por las dehesas vi ayer una abubilla (Upupa epops), una de mis aves preferidas de siempre.





Pasemos a los ungulados como siempre. Primero los infaltables ciervos (Cervus elaphus), en la primera foto veréis un pollo de perdiz junto a ese macho.








Los gamos (Cervus dama) como siempre son más esquivos, sólo pude sacar a este cervatillo.




Los muflones (Ovis musimon) tampoco estuvieron muy colaboradores, sólo vi unos pocos en la distancia.





He tenido la tentación de acabar la entrada con otra ave migradora que vi ayer, pero la cosa dio mucho jugo y mejor me la guardo para otra entrada próxima.
Me despido entonces con mis dos mochuelos, que son los mismos de la entrada anterior, y además el segundo es el mismo ejemplar que saqué de cerca el mes pasado.







martes, 14 de agosto de 2012

Tardes de Sierra Morena




De vuelta en mi tierra, vuelven las salidas por la Sierra Morena jiennense a últimas horas de la tarde, y voy a empezar por un abejaruco (Merops apiaster) del domingo antes de contar una salida entera, ya que es el primero que saco con un bichejo en el pico.






Ya sí comenzamos con la salida de ayer por la tarde, a partir de las 7 hasta el anochecer por la ruta entre Andújar y Baños de la Encina, que tantos buenos momentos me dio al empezar el verano y ahora ha seguido sin defraudar.
No faltaron los ciervos (Cervus elaphus), esperaba verlos después de la larga estancia en Cantabria.




Por ahí se veían cervatillos ya bastante creciditos.






Y jovenzuelos con sus incipientes cornamentas que irán creciendo y ramificando con los años.






Quien sí tiene bien formadas las cuernas es este magnífico macho, que ya casi se ha desprendido del todo de la cubierta aterciopelada de las mismas. Se acabó por mostrar bastante confiado y sin prestarle mucha atención al tío pesado que le seguía en silencio con la cámara.






Los gamos (Cervus dama) fueron todo lo contrario, recelando muchísimo y dejando que sólo les tirase unas pocas fotos entre los árboles.





Otras familias que se ven mucho son las madres perdices (Alectoris rufa) con sus pollos cada vez más grandes.



Y mientras tanto, el mochuelo (Athene noctua) observa todas estas escenas con gesto hosco desde el tejado de una leñera.




Al ir acercándome a Baños de la Encina, divisé dos grandes siluetas a lo lejos que resultaron ser buitres negros (Aegypius monachus). Aquí la cámara me la jugó, porque normalmente el enfoque automático empieza a moverse cuando apunto al cielo hasta que puedo colocar el punto AF sobre el ave para enfocar y disparar, pero por algún motivo ahora se me queda quieto al intentar enfocar el cielo... Espero poder solucionar esto.






Los conejos (Oryctolagus cuniculus) eran especialmente abundantes en el sitio donde estaba el ciervo macho, tomando el solecito de la tarde mientras vigilan los posibles peligros, siempre alerta.





Se despidió de mí un segundo ejemplar de mochuelo al ir cayendo la noche.







Pero no acaba la cosa. Al conducir de vuelta por la noche tuve una observación que me ha hecho mucha ilusión, porque fue ni más ni menos que mi primer búho real, posado en un poste de la carretera (salió volando y no pude hacer nada).
Un nocturno que si pude afotar fue este chotacabras cuellirrojo (Caprimulgus rufficollis) por los caminos de las afueras de Bailén. Y con su críptico plumaje despido mi primera salida en mi retorno a Jaén.