miércoles, 11 de julio de 2012

Buitres de Sierra Morena.



Antes de irme de viaje a Cantabria mañana, quiero dejar una última entrada de Jaén con unos de mis bichos preferidos: ¡los buitres!

La primera tanda fue en la Sierra de Andújar, cuando me dirigí a las zonas norteñas del parque exclusivamente para buscar a estos pajarracos. Imaginad mi inmensa alegría cuando vi de lejos una tremenda nube de enormes aves volando en círculos, y lo que corrí para llegar allí.







Muchísimos buitres leonados (Gyps fulvus) como veis, y entre ellos unos pocos buitres negros (Aegypius monachus) para mi regocijo. Me dieron algunas fotos en las que la distancia no es la mejor, pero me gustan porque son como esas láminas comparativas entre especies.








Y todas las fotos fueron así de lejanas y.... nada, mentira cochina, que más adelante tuve la gran suerte de ver unos pocos volando justo por encima de las encinas y tuve oportunidad de tirarles alguna foto mientras se remontaban por encima de mí. Tres buitres leonados y un buitre negro... si no me salieron mejor es porque me puse nervioso.











Hagamos una pequeña pausa, con el frescor del río Jándula y una oropéndola macho (Oriolus oriolus) que bajó un momento a beber agua.








Ahora sigamos con otro lugar, el monumento natural conocido como "Los órganos" en Despeñaperros. Allí los avistamientos de buitres no me salieron tan bien, pasaban de cuando en cuando y no muy cerca, pero los veía posados y me llevé un pequeño premio final.
















Y esto es el premio final que dije. Observación también muy lejana, pero gratificante, porque yo hasta ahora sólo había visto un águila perdicera (Hieraaetus fasciatus) en mi vida, cuando el otoño pasado vi un juvenil en la Sierra de Segura.
Pues aquí tenemos otro juvenil.








Y no estaba solo el bicho... en esta cutrefoto (que ni es testimonial ni nada, demasiado patatera) parece que se ve la pareja adulta, por lo menos un ave es obvia. ¿Qué os parece a vosotros?




Dentro de poco cambiará el estilo de entradas con fotos de gaviotas, zarapitos, milanos negros y demás avifauna de Cantabria, mientras tanto dejo un última foto de Jaén.



martes, 10 de julio de 2012

Colonia de cernícalos.


Como dije al escribir mi entrada sobre el pueblo de Baños de la Encina, haría una entrada aparte sobre los cernícalos primilla (Falco naumanni) que anidan en su castillo.

En primavera regresan de sus cuarteles de invierno africanos estos pequeños halconcitos urbanos y llenan de vida la vieja piedra del castillo junto a los rápidos vuelos de vencejos y aviones comunes. Ahora mismo me pareció un buen momento para acercarme a echar un vistazo, pensando en lo avanzada que estaría la cría, y veamos lo que encontré.
Empecemos por los preciosos machos llevando las cebas, como por ejemplo esta cosa rara en sus garras que no estoy muy seguro de lo que era. ¿Un pequeño roedor?














Anidan sobre todo en los mechinales que antaño se usaron para elaborar el tapial con el que está construido el castillo. Aunque alguno se posaba en las tejas de las almenas.







Hablando de almenas, fijándote bien en ellas podías encontrar alguno de los pollos del año, ya bien crecidos y preciosos. Algunos conservaban desaliñados restos de plumón, pero muchos volaban ya estupendamente contra el viento.










Para ser mi primera sesión de primillas creo que no ha estado muy mal, pese a que el viento me movía la cámara.
Me despido con una imagen del Embalse del Rumblar reflejando fuertemente el sol de la última hora de la tarde.





lunes, 9 de julio de 2012

Sangre nueva.


Hoy va a tocar una entrada muy breve, porque quiero compartir con vosotros un momento muy especial que nos regaló ayer la naturaleza a mi mejor amigo y a mí.
Íbamos dando una de nuestras vueltas cuando una rapaz estilizada se introdujo rápidamente en un bosquete de pinos, en el que se oían unos "quiquiquiquiqui" propios de las aves Accipiter...

Ya sabéis que suelo ver de cuando en cuando gavilanes (Accipiter nisus) porque abundan mucho en la zona, ¡y eso mismo era! Tres hermosos pollos emplumados y en esa fase en la que se posan en ramas cercanas al nido para empezar a buscarse la vida por sí solos en breves.

Uno de ellos, el primero que vimos, por suerte estaba posado en una rama baja y bien iluminado, una oportunidad maravillosa.





Sus dos hermanos estaban más altos y tapados por las agujas de pino, pero se ve que también lucen un buen estado y pronto se emanciparán.




Unas pocas fotos y nos fuimos de allí, dejándolos con su lucha diaria por la vida. 
Pocas fotografías, pero muy especiales. Si ya de por sí es difícil muchas veces dar con estos piratas del bosque, más fortuito ha sido ver un momento que dura muy pocos días al año, la independencia de sus pollos.
Ya sabemos que no todos los pollos de rapaces sobreviven, pero me fui muy satisfecho de ver que volarán más gavilanes por el bosque.