domingo, 8 de julio de 2012

Baños de la Encina.


Muy cerca de mi pueblo está esta localidad, tendida a los pies de Sierra Morena y muy bien imbuida de sus encantos.
Lo primero que se enseña siempre de Baños es el castillo de Burgalimar (Bury al-Hamma en árabe), una de las fortalezas musulmanas mejor conservadas que tenemos.








Pasemos a los ilustres habitantes que podemos encontrar en sus tierras anexas a la vecina Sierra de Andújar.
En este pueblo es muy popular la carne de caza, inevitablemente encontraremos muchos ciervos (Cervus elaphus) en sus encinares.
El primero se asustó un poco al descubrirme entre los matorrales, los dos siguientes son cervatillos que ya más bien son cervatorros, mientras que las dos últimas fotos sí son pequeñas crías (ejemplares distintos) con sus madres.







También está muy presente la famosa pieza cinegética de pluma, la perdiz roja (Alectoris rufa), aunque yo prefiero cazarlas con mi cámara.




Siempre atentos a los movimientos de ganaderos y cazadores están los buitres leonados (Gyps fulvus), que incluso se ven volar desde el centro del pueblo. Estas fotos son de una mañana nublada de la reciente primavera.





Algunos emplumados más pequeños se ven muy ocupados con la crianza de sus pequeños, como este escribano montesino (Emberiza cia) con el pico a rebosar de suculentas orugas.





Este lugar me ha brindado la observación de dos especies nuevas. La primera es la la bonita collalba rubia (Oenanthe hispanica), toda una novedad para mí, la lástima es que se fue tan rápido como llegó.




La segunda fue el críalo (Clamator glandarius). Creo que el verano pasado vi uno volando, pero éste de las fotos es el primero que veo con total seguridad. Estaba lejos y un alcaudón común (Lanius senator) no paraba de tirarle pasadas y espantármelo cada vez que lo tenía a punto en mi objetivo, el muy puñetero.







Mirad al alcaudón, mirad, que hasta parece que se ríe el muy hijo de...




Se pueden ver nutridos grupos de abejarucos (Merops apiaster), a los que intento afotar como puedo desde el coche. ¡Es lo que hay!









Y ahora os enseñaré unas cuantas imágenes del pueblo y a sus habitantes alados.






No puede faltar la preciosa y familiar estampa de un campanario con su nido de cigüeñas blancas (Ciconia ciconia).







Ni tampoco los clásicos nidos de barro del avión común (Delichon urbica) ni el griterío de los vencejos comunes (Apus apus) al atardecer.






Un insigne inquilino del castillo es el roquero solitario (Monticola solitarius), que alegra las viejas piedras con sus cantos al estilo mirlo.




Y, para terminar, como un amigo mío siempre me está diciendo que no le hago fotos a las aves más comunes... pues aquí le dejo a la tórtola turca (Streptopelia  decaocto) en comparación con su prima la tórtola común (Streptopelia turtur). ¡Hale!





No olvido que en este pueblo hay una colonia de cernícalos primilla, pero eso lo dejo para cuando tenga ocasión de conseguir algo de material decente.

miércoles, 4 de julio de 2012

Piquituertos y algo más en Cazorla.


Me he acercado con mi mejor amigo a Cazorla para enseñarle algunos de mis rincones favoritos, y tuvimos la suerte de toparnos con unas hembras de piquituerto (Loxia curvirostra) en los árboles de un refrescante bosque de ribera (había pinos, tal vez por eso estaban allí).
Sólo tuve tiempo de cuatro fotos, pero para mí esto ha sido una novedad y por eso les quiero dedicar una entrada.






Hablando de pinos, éste es muy curioso al crecer cruzando su tronco con el de una encina.




En un tranquilo arroyo pudimos disfrutar del frescor que nos brinda, sus insectos acuáticos y renacuajos,  muchas libélulas y caballitos del diablo (ahí dejo dos fotos, pero de especies ni idea) y mariposas como la nacarada (Argynnis paphia) por ejemplo.








Inevitable no poner un par de rapaces, el ratonero (Buteo buteo) y el águila calzada (Hieraaetus pennatus).





Y precisamente las rapaces nos brindaron un buen momento cuando apareció una familia de halcones peregrinos (Falco peregrinus). Aunque volaban alto, podemos ver las características que distinguen a los dos pollos de los adultos: el moteado del vientre, cara oscura y cera del pico gris.










martes, 3 de julio de 2012

Generosa ración de Sierra Morena.


No hay mejor manera de empezar mis vacaciones que tirándome casi todo el sábado y parte de este lunes en la Sierra Morena jiennense, a caballo entre Andújar y Despeñaperros, aunque la mayoría de fotos de esta entrada serán de Andújar en sus encinares y dehesas.

Empecemos con los zorros (Vulpes vulpes), esos pillos que un día se dejan ver por todos lados como me acaba de pasar, y luego desaparecen durante semanas y semanas.
El de la primera foto se quedó un rato mirándonos entre las ramas como un ninja, y a la vuelta nos lo volvimos a encontrar en el mismo sitio tirado a la bartola. El segundo estaba corriendo por la dehesa y se me quedó mirando un rato a última hora de la tarde.





También rondaban por las tardes muchas liebres ibéricas (Lepus granatensis). La primera se agazapó así pensando que no la vería... qué ilusa.





Otros mamíferos de mayor porte fueron los infaltables ciervos (Cervus elaphus), pero dejaré sólo un par porque ya puse muchos en otras entradas recientes.





Y mi cérvido favorito, el gamo (Cervus dama) que hoy vendrá representado por un precioso macho.





Una novedad que tenía muchas ganas de ver eran los muflones (Ovis musimon), que estaban comiendo junto a la ganadería brava. Lo malo es que se espantaron muy pronto y localicé un macho cuando era un poco tarde, ¡pero otra vez será!





Antes de pasar a las aves, que también serán muchas, veamos a este lagarto ocelado (Timon lepidus) que se me puso delante en el camino. Espero que poco a poco los consiga pillar mejor.




Y ahora sí, veamos las aves de estos agradables paseos entre pinares y encinares. Los buitres leonados (Gyps fulvus) siempre aparecen de cuando en cuando, no fallan.





Al igual que tampoco decepciona la preciosa águila calzada (Hieraaetus pennatus), siempre acompañándome en casi todas mis salidas.




En cambio, el milano megro (Milvus migrans) es una rareza en mis paseos. Ya los veré a diario cuando vaya de vacaciones a Cantabria, que allí se los ve día sí y día también.



Sobre las encinas se oía un ratonero (Buteo buteo) reclamando. No me ha salido mal pese a la distancia, pero seguro que otro día me pasa volando por encima y lo saco desenfocado o movido.



En una dehesa junto a ciervos y un grupo de hembras de muflón estaba esta culebrera (Circaetus gallicus) en su poste.



Tampoco faltaban en sus posaderos favoritos los numerosísimos alcaudones comunes (Lanius senator), incluyendo gran cantidad de pollos creciditos.



Hablando de pollos, estos días es muy frecuente ver perdices (Alectoris rufa) correteando con su prole.





Un gran momento INOLVIDABLE fue cuando localicé una enorme hembra de águila imperial posada en el suelo, junto a urracas y un zorro, pero se fue volando antes de frenar el coche y sólo pude conseguir dos cutre-fotos mientras aleteaba entre las encinas.
Lo que sí pude fotografiar es la sorpresita que anuncié en los comentarios de la entrada anterior. No será perfecta, pero para mí fue un sueño hecho realidad poder tener al fin una foto chula de un mochuelo (Athene noctua), que se quedó quieto en una piedra al lado del camino el tiempo suficiente para tirarle tres fotos desde la ventanilla.



¿La mejor manera de acabar salidas así? Cenando conejo a la parrilla en buena compañía y con unos buenos tragos. Este verano promete mucho.





domingo, 1 de julio de 2012

Correrías nocturnas.


La noche del viernes salí a dar una vuelta en coche con dos amigos por las carreteras y caminos que hay por los olivares en las afueras de Bailén, y conseguí mis primeros chotacabras cuellirrojos (Caprimulgus rufficollis) de este año.
Es algo que empezamos a hacer el año pasado porque nos parecen una aves muy curiosas, y sobre todo porque siempre se puede ver algo como mochuelos, lechuzas, lirones, conejos, liebres... o esto que encontramos tendido en medio de la carretera como si fuera una serpiente de goma, ni más ni menos que una culebra de escalera (Rhinechis scalaris).





El primer chotacabras de la noche se espantó pronto, pero el segundo se quedó quieto, y se acabó dejando aproximar más de lo esperado, incluso pudiendo tumbarme delante de él.







Aquí vais a ver perfectamente el collar rojizo que le da nombre, y de paso admirar su precioso plumaje de camuflaje.





Al regresar apareció el tercer chotacabras de la salida, que no duró tanto como el otro y sólo se dejó fotografiar a esta distancia.




Y esto es todo, por el momento porque nos encantan estos paseos nocturnos y habrá más.