miércoles, 13 de febrero de 2019

Acabando la Navidad en Extremadura: 2ª parte.






Continuemos relatando mi último fin de semana navideño por Extremadura junto a Ismael Romero como anfitrión y guía.

El 6 de enero por la mañana anduvimos huyendo de la densa niebla que cubría casi todos los sitios a los que queríamos ir. Nos fuimos quedando sin ver los ánsares en el embalse de Valdecañas, los alimoches invernantes de una zona ganadera, el embalse de Arrocampo con sus bigotudos... realmente fue una huida continua de la maldita niebla teniendo sólo un respiro subiendo un poco a la sierra en Madrigal de la Vera.
No todo es negativo, claro, y me parece muy digno de resaltar que vimos una buena cantidad de elanios durante estos trayectos.


Sierra de Gredos

Petirrojo (Erithacus rubecula)

Mito (Aegithalos caudatus)


Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea)

Roble melojo (Quercus pyrenaica)

La tarde llegó mejor y pudimos dar una vuelta por los arrozales de Galisteo disfrutando sobre todo de las aves rapaces y los paseriformes que escogen estos entornos húmedos para su invernada.
En la anterior publicación destaqué a los escribanos palustres, pero aquí se notará mejor lo bien que pudimos observar a estos amenazados pájaros.


Milano real (Milvus milvus)

Elanio azul (Elanus caeruleus)

Garceta grande (Egretta alba)

Pechiazul (Luscinia svecica)

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) sembrando el pánico entre los gorriones morunos (Passer hispanioliensis)

Escribano palustre (Emberiza schoeniclus)

Escribano palustre (Emberiza schoeniclus)

Escribano palustre (Emberiza schoeniclus)

Pero lo mejor estaba aún por llegar. Extremadura en el campo ornitológico es sobradamente conocida por su masiva invernada de grullas (Grus grus), la mayor de la Península Ibérica, y nosotros íbamos a ver el espectáculo de la estruendosa llegada de varios miles de ellas al dormidero con los colores púrpuras del ocaso destacando las lejanas cumbres nevadas.
Fuimos al embalse de Borbollón, no sin antes parar por los campos donde se alimentan y conseguir verlas bastante cerca, algo inusual en una especie tan recelosa y huidiza.
El día ciertamente no empezó bien pero fue mejorando y tuvo un gran final, perfecto antes de cenar una buena ternera con patatas y huevos fritos.



Con el pueblo de Santibáñez el Alto










Buitre negro (Aegypius monachus)





El domingo 7 de enero tocaba el largo viaje hacia Ubrique para retomar el curso escolar en el tercer trimestre, pero no me iba a ir directamente porque nos esperaba probar con las aves esteparias en los Llanos de Cáceres.

A veces comento mucho con amigos que hay sitios que se han quedado como importantes refugios para la fauna por el sencillo motivo de ser los únicos lugares a los que no llega la voracidad de la explotación económica. Tal es el caso en estos llanos que, con sus rocosos suelos, se libran de ser cultivados y allí pueden sobrevivir todavía especies como la avutarda, el sisón, la carraca, la ortega o la ganga ibérica... aunque sin escapar del declive que sufren muchas de estas especies.

Justamente con estas dos últimas especies tuvimos suerte y pudimos ver dos pequeños grupos de ortegas y uno bastante grande de gangas ibéricas para rematar en condiciones tan variado y agradable fin de semana.




Mochuelo (Athene noctua)

Ortegas (Pterocles orientalis)


Chorlito dorado (Pluvialis apricaria)

Buitres negros (Aegypius monachus) y buitres leonados (Gyps fulvus)

Zorro rojo (Vulpes vulpes)

Gangas ibéricas (Pterocles alchata)

Gangas ibéricas (Pterocles alchata)

Gangas ibéricas (Pterocles alchata)

Gangas ibéricas (Pterocles alchata)

Después de esto, como acabo de decir, regresé a Andalucía y pronto iréis viendo lo que he visto durante todo este tiempo en Ubrique y otros sitios de la Sierra de Cádiz, además de las inevitables salidas marismeñas por la provincia de Sevilla.
Es un gustazo poder disfrutar de la hospitalidad de amigos con los que compartir afición pajarera.






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