jueves, 8 de mayo de 2014

La sierra llena de vida en primavera





Estas últimas semanas ha sido un gustazo salir por la sierra; con una temperatura cálida sin excesos, la vegetación en plena floración y las aves y otros animales bullendo de actividad.

Voy a recopilar en esta entrada sobre Despeñaperros fotos de un par de salidas durante la semana santa y dos que hice en mayo (una en solitario y otra acompañado). Comenzando por esos fantásticos paseos entre La Aliseda y la aldea de Miranda del Rey, lugar para pajarear por pistas forestales llanas y cómodas y donde muchas águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) escogen criar.

Abril es un mes en el que se puede observar muy bien la especie, cuando está muy activa (si bien es una rapaz que pasa más tiempo volando que sus primas mayores) por el celo. Había momentos en que se llegaban a ver hasta cuatro o cinco al mismo tiempo, incluso en compañía de gavilanes (Accipiter nisus) como los de las últimas dos fotos. Las águilas calzadas son bastante vocales habitualmente, pero durante el cortejo es muy frecuente oírlas con esos reclamos tan musicales que tienen para ser rapaces, sobre todo ese "pip-pip" que emiten al tirarse en unos picados fulgurantes. Hasta he sido testigo de una cópula, aunque a una distancia más que prudencial como muestra la lejana foto, que hay que dejar que la vida siga su camino.















No sólo había que mirar al cielo, llevando la vista al suelo se notaba igual vitalidad con la pequeña fauna artrópoda, como es el caso de estas carralejas (Berberomeloe majalis), una hembra de la libélula Coenagrion mercuriale (identificada por Miguel Rodríguez), y lepidópteros como la mariposa de los olmos (Nymphalis polychloros), la sofía (Issoria lathonia) y abundantes mariposas arlequín (Zerynthia rumina).
No era de extrañar tal cantidad de mariposas entre el festival que les supone la floración de jaras pringosas, jaras blancas, romeros, retamas, romerinas y demás matorrales mediterráneos. Incluso hallé una nueva especie de orquídea a la que puse nombre gracias a la ayuda de Javi Conejero, la Orchis papilionacea.










Orchis papilionacea


El 19 de abril tuve el placer de que Rafa Gómez pasara por mi tierra y le llevé a dar una vuelta por esta misma zona. La lástima era que justo ese día la climatología fuera mala y no se dejara ver apenas ningún ave, pero echamos un buen rato paseando y fotografiando las flores cubiertas de gotas, como romerinas y jaras blancas. Esto incluyó las orquídeas, como la de la anterior foto y otra especie nueva que encontramos y que fue identificada en esta ocasión por Jero Milán, la Orchis champagneuxii.
Hasta las telarañas dieron juego como podéis ver.











Llegó mayo, y las salidas cogieron más altura al ir a las zonas más elevadas y quebradas del parque natural, donde tienen sus dominios el buitre leonado (Gyps fulvus), el halcón peregrino (Falco peregrinus), el vencejo real (Apus melba) y el avión roquero (Ptyonoprogne rupestris).


El pueblo de Navas de Tolosa junto a la famosa autovía







Los primeros días de mayo significan el paso migratorio de los abejeros (Pernis apivorus), rapaz que no cría en estas tierras y que, por lo tanto, sólo podemos observar en los pasos. Esta vez no quiso la suerte que viera ninguno a distancia agradable, pero siempre se agradece ver estas aves, y para compensarme sí tuve cerca a una de las muchas culebreras (Circaetus gallicus) que se dejaron ver.












Para no perder mi costumbre de informar de novedades fenológicas, no sólo los abejeros son migradores recién llegados porque también he visto ya (el día 2) mis primeros chotacabras cuellirrojos del año, pero eso ya aparecerá en el blog en su momento...
Mientras tanto, espero que os haya gustado esta sesión de aves e insectos entre paisajes increíbles y genuina vegetación mediterránea.





domingo, 4 de mayo de 2014

Así terminó marzo...




Esta entrada lleva un poco de retraso como podéis ver, siendo del 30 de marzo ni más ni menos... pero así podremos comparar qué tal ha ido cambiando la cosa cuando publique lo visto en el mes de abril.

El domingo 30 de marzo vi que era factible acercarme a pajarear un rato al Brazo del Este, aunque se acabó nublando por momentos y hasta tuve que acabar marchándome cuando incluso llegó a llover, pero me dio bastante tiempo de sobra a disfrutar de la variada y abundante avifauna del lugar.

Curiosamente, unas de las primeras especies en recibirme no fueron las habituales del lugar, correspondiendo el honor a una liebre (Lepus granatensis) y a un par de buitres leonados (Gyps fulvus).







Las demás aves que se fueron sucediendo sí fueron las representativas de estos arrozales y meandros del antiguo brazo del Guadalquivir, con las cigüeñuelas (Himantopus himantopus), un buen bando de agujas colinegras (Limosa limosa), los infaltables calamones (Porphyrio porphyrio) y las espátulas (Platalea leucorodia).










Las observaciones de garza imperial (Ardea purpurea) han sido muy numerosas debido al paso migratorio, aunque no son precisamente pocas las que se quedan aquí a criar en las masas de juncos.







Durante las veces que he ido en marzo (y también en abril) siempre han estado allí los flamencos (Phoenicopterus roseus), la mayoría jóvenes como los de la foto aunque también he estado viendo adultos en la distancia. Aquí los veis tan a gusto, hasta que pasa la típica furgoneta que me llena a mí de polvo y a las aves les hace levantar el vuelo, cosa a la que estoy ya desafortunadamente acostumbrado.









Han sido varios los ejemplares de águila pescadora (Pandion halieatus) que se estuvieron viendo por entonces, incluso tres al mismo tiempo según he leído en otra parte, y una de ellas estuvo rondando el rincón conocido como La Margazuela en busca de algo que echarse al buche. Llegó a pasar cerca de mi coche, pero no pude bajarme si no quería que el mastín de un pastor me comiera vivo.





A los fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida) ya los habéis visto en otras entradas, y su abundancia es más que notoria. La verdad es que dan mucha vida con sus constantes vuelos en busca de insectos sobre el agua.
A los ejemplares jóvenes los puse como de pagaza piconegra en una entrada anterior, pero ya he podido ver a las verdaderas pagazas en abril y compruebo así que estos jovenzuelos sí son de fumarel cariblanco.









Como despedida dejo una de esas series de imágenes lejanas que me gustan al tener varias especies en el mismo encuadre. Espero que esto abra un poco el apetito para cuando veáis lo que se ha ido cociendo en abril.


Garza imperial con morito y calamón

Garceta grande, garza imperial y garza real con fumarel

Garzas reales de distintas edades con garceta común y avocetas

Garzas reales con calamones, cigüeñuelas y avocetas