sábado, 21 de octubre de 2017

Primeros de octubre en Grazalema




Estamos a una semana de acabar octubre y ahora llego yo con una publicación de los primeros días del mes, pero así son las cosas cuando se acumula el material.

A pocos kilómetros del pueblo de Grazalema estuve la primera semana de este mes disfrutando de especies tan serranas como las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y las cabras monteses (Capra pyrenaica) ante la visión de estos valles cuajados de encinares que me proveen mi ración semanal de monte.













Es una serranía que no está nada mal para ver aves rapaces. Aquí tenemos una culebrera (Circaetus gallicus), buitres leonados (Gyps fulvus), un buitre negro (Aegypius monachus) y una lejana y fugaz águila perdicera (Hieraaetus fasciatus).

Sobre este buitre negro hablaré más detenidamente en otra publicación porque su caso es muy curioso, pero de la culebrera sí diré ahora mismo que quizá os suene de algo... porque es la misma torreta en la que fotografié la culebrera de la entrada anterior. Lo que no sé es si será el mismo ejemplar, pero el caso es que durante esa semana vi los últimos ejemplares hasta que regresen de su invernada la próxima primavera.










Pasando a aves de menor calibre estaban los aviones comunes (Delichon urbicum) que aún estaban en paso migratorio, carboneros comunes (Parus major), colirrojos tizones (Phoenicurus ochruros), mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita), verdecillos (Serinus serinus) y los primeros mirlos capiblancos (Turdus torquatus) que veo por aquí.









Por último, pero no menos importante, con los artrópodos tuve mi ineludible cita con la araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana) y vi lepidópteros como la piquitos clara (Carcharodus lavatherae) y la gris estriada (Leptotes pirithous). Con los grillos de matorral (especie sin precisar) tuve la oportunidad de fotografiar un macho y una hembra y a la vista tenéis la diferencia más obvia con el enorme oviscapto (órgano para depositar huevos) de la hembra.








En otras publicaciones irán saliendo de nuevo muchas de estas especies, pero sin que sea repetitivo al aparecer junto a otras más. No os perdáis las imágenes que deja el anochecer en la sierra.


Buitre leonado

Totovía y pinsapos






miércoles, 18 de octubre de 2017

Redescubriendo Los Alcornocales




Después de las dos salidas de las entradas anteriores llegó esta otra el domingo 1 de octubre, para empezar el mes pateando un poco de monte en uno de los parques naturales más impresionantes que tenemos: Los Alcornocales.

Tiene el gran inconveniente de la dichosa propiedad privada, pero un parque natural de tanta extensión hay bastante donde poder triscar a gusto. Uno de esos lugares es la Garganta de la Pulga, donde se pueden pasar estupendas jornadas de bicheo en sus bosques de alcornoques con quejigos, helechos, madroños, brezos y roca arenisca.

Ya durante mi llegada fui viendo rapaces como la culebrera (Circaetus gallicus) y los numerosos buitres leonados (Gyps fulvus) que anidan en prácticamente cualquier cortado rocoso. También, al hacer la parada para ver los buitres, grabé un poco el ambiente de ese monte mediterráneo con pinzones vulgares, currucas cabecinegras, reyezuelos sencillos y mirlos comunes junto a los animales domésticos.






Una vez allí, entre los pueblos de Ubrique (Cádiz) y Cortes de la Frontera (Málaga), pude empezar a conocer rincones de este paraje que aún no conocía, como la Laguna de la Greera, que desgraciadamente estaba totalmente seca como casi todo este año (hoy llueve ya por suerte).

Por donde corría algo de agua estaban los odonatos Lestes virens y Sympetrum striolatum, además de encontrar algunos escorpiones (Buthus occitanus) y arañas negras de los alcornocales (Macrothele calpeiana). Como curiosidad, esta araña de las últimas fotos estaba dentro de una arqueta que ocupaba con su trampa de seda en casi toda su totalidad.












Pasando a los vertebrados vi algunas culebreras, ranas comunes (Pelophylax perezi) y un bonito eslizón ibérico (Chalcides bedriagai). No veía uno de estos eslizones desde junio y espero ver alguno más en futuras visitas.







Por allí pasa la carretera (o carreterucha mejor dicho) que lleva al pueblo de El Colmenar y se me ocurrió echar un vistazo. No llegué hasta el pueblo, no tenía intención porque tan sólo quería mirar un poco el entorno, y me alegré de ello porque me encantaron sus bosques y vistas, además de encontrar una sorpresita. En una fuente estaba el terreno muy encharcado y embarrado, el hábitat ideal para ponerme a buscar cierta especie de anfibio que me interesaba mucho.

Además de ver libélulas Orthetrum chrysostigma acabé por ver numerosos ejemplares de Sapillo pintojo (Discoglossus galganoi) de pequeña talla, que por estas tierras son bastantes numerosos pero no se libran de las amenazas que se ciernen sobre ellos y los demás anfibios.















A lo visto en fotos hay que sumar distintas avecillas forestales, unas ciervas, una mariposa del madroño, cernícalos vulgares, un águila real y los bramidos de algunos venados en una berrea algo tímida y escasa.
Durante el regreso paré de nuevo un rato a ver los buitres y la misma culebrera de la mañana, ambas especies mejor vistas al pasar los carroñeros algo más bajos y tener mejor luz la culebrera. Ya volveré más veces durante el curso por estas tierras en las que bichear es un gustazo.