lunes, 22 de mayo de 2017

De herpetos, orquídeas y valencianos




Hace un par de semanas tuve el gran gusto de que viniera Luis Albero desde Valencia para conocer la Sierra de Segura junto a sus compañeros Pablo Vicent y Carlos Ortega, con el claro objetivo de ver algunos de los anfibios y reptiles que campan por estas sierras.

Vinieron entre semana y me pillaron en horario laboral, por lo que sólo pude acompañarles un par de tardes-noches, pero fue más que suficiente para sentir la enorme satisfacción de poder compartir salidas de campo con gente que vive esto con tremenda intensidad.
Como hay más que ver aparte de los herpetos, vimos también animales como la cabra montés (Capra pyrenaica), la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) o un mirlo acuático que se quedó sin foto por ser muy esquivo, y disfrutamos del carismático nacimiento del río Mundo con su endemismo botánico Pinguicula mundi (bueno, aunque leo que también se encuentra en Cuenca).







Como ya dije en entradas anteriores, Segura está ahora mismo en un buen momento para ver orquídeas mientras que en otras zonas de Jaén ya se han secado. Nuestro repertorio incluyó Ophrys lutea, Dactylorhiza sulphurea, Limodorum abortivum, Orchis langei, Orchis cazorlensis, Cephalanthera longifolia, Orchis purpurea y Cephalanthera damasonium.





 

 


Entre los invertebrados me gustó volver a ver ejemplares del caballito del diablo Lestes barbarus, mientras que otros odonatos aún están en fase larvaria (desconozco la especie de la que he fotografiado). Otros bichos fotografiados han sido la mariquita de siete puntos (Coccinella septempunctata), muy abundante por estas fechas, y un ortóptero sin identificar.








Pasando ya a los reptiles, comprobaron que los lagartos ocelados (Timon lepidus) son abundantísimos por aquí, y pese al tiempo lluvioso pudieron observar a esa estrella de estas sierras que es la lagartija de Valverde (Algyroides marchi). Yo, aunque las he visto bastantes veces ya, no dejé de admirarlas y de hecho pienso que son mis lagartijas favoritas con ese diseño de escamas dorsales, sus reflejos y su vientre de intenso color amarillo.








Con los anfibios no faltó ese gran clásico que es el sapo corredor (Epidalea calamita), además de las ranitas meridionales (Hyla meridionalis) y los tritones pigmeos (Triturus pygmaeus) que he enseñado a mis anteriores visitantes. Tuvimos el toque endémico con unos sapos parteros béticos (Alytes dickhilleni), de los que también vimos larvas en un pilón junto a las de las salamandras (Salamandra salamandra).











Y, hablando de salamandras, justo cuando les iba comentando en plan jocoso que a veces he visto a estos urodelos en zonas de olivar... al poco rato nos apareció una salamandra precisamente en pleno valle olivarero, ahí la podéis ver en las fotos sobre el típico sustrato de arcilla roja de estos olivares.
Y es que tenían como objetivo ver la subespecie morenica que tenemos en este macizo y en Sierra Morena, por lo que fue un perfecto broche final antes de despedirme de ellos. Se les resistieron el eslizón tridáctilo y la víbora hocicuda, pero así tienen más motivos para volver en otra ocasión

Luis ya hizo su crónica en su blog, que podéis leer aquí y de paso echarle un ojo a su blog si no lo conocéis, porque yo desde luego lo recomiendo totalmente.











viernes, 19 de mayo de 2017

Enseñando lo mejor de la Sierra de Segura




Hace un par de fines de semana estuvo Javi Pérez visitándome en Cortijos Nuevos para disfrutar de la naturaleza segureña en su mejor momento, ya habéis estado viendo estas semanas atrás que aquí la primavera llega espectacular y así se mantiene cuando otras sierras andaluzas ya amarillean.

Llegó acompañado de Natalia el viernes 5 bastante tarde y dejamos el bicherío para el día siguiente, ya habría tiempo y nos dedicamos a tapear por el pueblo. Tenía pensado para el sábado ir a patear la Hoya de la Albardía desde la Cuerda de los Miradores, en el término de Santiago-Pontones.

Antes de empezar la ruta propiamente dicha ya estuvimos viendo collalbas grises (Oenanthe oenanthe) y las orquídeas Orchis purpurea y Cephalanthera damasonium, para ya meternos de lleno en la zona escogida observando un gavilán (Accipiter nisus), chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), muflones (Ovis musimon) y gamos (Dama dama) entre otros.










Aunque nunca había bajado desde allí sí que conocéis esta ruta de cuando la hice desde el refugio Campo del Espino (en esta entrada lo podéis recordar). Esta vez estaba aquello mucho más lozano y vivo, además de numerosas especies de aves vimos la mariposa sofía (Issoria lathonia), varios lagartos ocelados (Timon lepidus), la chupaleche (Iphiclides podalirius), la arlequín (Zerynthia rumina) y mariquitas de siete puntos (Coccinella septempunctatus).










Con respecto a las aves, ya dije arriba que fue variado el repertorio, incluyendo buitres leonados, cucos, un roquero solitario, abubillas, currucas tomilleras, aviones roqueros, verderones serranos, piquituertos e incluso un autillo reclamando en pleno día. Aquí dejo como ejemplos un águila calzada (Hieraaetus pennatus) portando una presa en sus garras, numerosas grajillas (Corvus monedula) mezcladas con las chovas y la gran sorpresa del día... porque por la tarde llegamos a avistar a Marchena, una preciosa hembra de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) que se podría decir que ya es buena amiga mía.









Al regresar seguimos viendo más de lo relatado, por variar pongo ahora como ejemplos la curruca carrasqueña (Sylvia cantillans), el escarabajo tigre (Cicindela maroccana) y el ciervo (Cervus elaphus).






Con la llegada de la noche no habían terminado nuestras correrías, porque les preparé una salida nocturna para ver algunos de los anfibios que tenemos por la sierra, sin dejar de lado insectos como el nadador de espalda (Notonecta glauca) y unos caballitos del diablo (Lestes barbarus) que precisamente habían emergido aquella noche.
Ya metidos en faena con los anfibios, vimos una larva y un metamórfico de salamandra (Salamandra salamandra morenica), tritones pigmeos (Triturus pygmaeus), ranas comunes (Pelophylax perezi), ranitas meridionales (Hyla meridionalis) y un sapo partero bético (Alytes dickhilleni).














El domingo tocaba algo más tranquilo de cara a su viaje de vuelta, por lo que empezamos por un paseo ribereño por una zona cercana al embalse del Tranco de la que tengo que hablaros con más detenimiento en una futura publicación que tengo reservada.
Oyendo los cantos de oropéndolas y ruiseñores vimos gaviotas patiamarillas (Larus michahellis), garzas reales (Ardea cinerea), la libélula Gomphus pulchellus, lagartijas colilargas (Psammodromus algirus) y un buen repertorio de orquídeas que incluyó especies tan bonitas como Serapias parviflora, Ophrys speculum, Ophrys lutea, Himantoglossum hircinum y Ophrys apifera.













Antes de que se marcharan tocaba uno de los platos fuertes del fin de semana, viendo tres de los endemismos más célebres que se pueden ver por estas tierras sureñas. Era ya buen momento para ver la floración de la Pinguicula vallisneriifolia y la Viola cazorlensis como ya visteis en una entrada anterior, y también al igual que aquella vez con la presencia de la lagartija de Valverde (Algyroides marchi), fueron unas novedades que tenían muchas ganas de ver.













Personalmente creo que se llevaron una muy buena representación de lo que se puede disfrutar por aquí, con una buena muestra de los distintos biotopos y especies muy emblemáticas de este espacio natural. Aquí en este blog también ha colgado Javi un repaso a lo visto aquel finde, echadle un ojo.

Hoy la imagen de despedida es la de Cortijos Nuevos con mucho zoom desde el Yelmo Chico, viéndose en primer término el colegio donde trabajo este curso (desde el recreo a veces vemos buitres, águilas calzadas y culebreras).