sábado, 24 de mayo de 2014

Esos ríos y arroyos serranos





Llevo un tiempo haciendo que mis entradas sobre Sierra Morena sean recopilaciones de dos o más días, pero esta vez voy a optar por relatar una sola salida, porque es una que tuvo bastante miga cuando el día 26 de abril fui con mi mejor amigo y su padre por un lugar de Despeñaperros... un lugar que no ubicaré para salvaguardar a sus ilustres habitantes.

El agua siempre es sinónimo de vida, y es lógico que en un medio como la sierra haya fauna atraída por cualquier río o arroyuelo, aunque sean cauces tan sujetos al rigor de las estaciones que llegan a ser lechos rocosos y secos durante el verano. Escogimos un río del que no diré su nombre, con sus arroyos cercanos, donde al poco tiempo de llegar encontré un bichejo que tenía muchas ganas de ver: el escorpión acuático (Nepa cinerea). Empezaba bien la jornada con este terror del micromundo fluvial.





Varias veces pasaron volando martines pescadores como flechas vivientes, pues en sus serenas aguas no falta la pesca. Al ver este sitio, con peces bastante grandes y muchas ranas, no puedo evitar pensar que debería ser buena zona para avistar a la cigüeña negra en su trasiego diario en busca de comida, y más cuando hace dos años encontré unas enormes plumas negras en este sitio, pero no se ha dado aún el caso de ver esa belleza por ahí.
Lo que sí vimos fue variedad de serpientes, sobre todo las culebras viperinas (Natrix Maura) que se lanzaban al agua de pronto, acompañadas por lo que creo una culebra de collar (Natrix natrix) y una culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis).









Esta presencia de ofidios hacía que mereciera la pena mirar al suelo, disfrutando de las peonías en plena floración (con oruga comensal incluida), de los escarceos de las carralejas (Berberomeloe majalis) y de la preciosísima mariposa arlequín (Zerynthia rumina), esa joya que sólo existe en el sur de Francia y el norte de África aparte de en la Península.










Pero no debemos dejar tampoco de mirar al cielo, que algo que caracteriza a esta zona es su variada e interesante población de rapaces. Ese día vimos las infaltables águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), una pareja de culebreras (Circaetus gallicus), un águila perdicera (Hieraaerus fasciatus) y un buitre negro (Aegypius monachus) luciendo sus siluetas de expertos planeadores.
No faltó la acción cuando dos aves aparecieron de la nada en una frenética persecución llena de aleteos y chillidos... eran un gavilán (Accipiter nisus) y una oropéndola (Oriolus oriolus), pero lo que no quedó claro es si se trataba de un lance fallido de la rapaz o de un ataque de la oropéndola para expulsar al predador, porque no sería la primera vez que veo al bonito pájaro dorado enseñar su carácter a una rapaz.










En estas sierras podemos disfrutar de la presencia de las tres grandes águilas de nuestra fauna, y justo ese día nos honraron dejándose ver. La perdicera de antes iba sola, pero las otras dos especies, el águila real (Aquila chrysaetos) y el águila imperial (Aquila adalberti) coincidieron juntas y hasta salen en el mismo encuadre. Esto se debe a que una real decidió que no le gustaba ni un pelo ver a la otra por allí y se puso a perseguirla. Encima son dos grandes hembras, de modo que es una exhibición de aves poderosas y con muy mala leche.
Hubo otro ejemplar de águila real antes de ese momentazo, un macho que incluso se dejó ver muy cerca cuando salió de pronto volando del bosque de ribera, y la respuesta a por qué salió desde tan cerca la encontramos al ver una putrefacta y pestilente carroña de ciervo con la que se ve que se estaba dando un homenaje.






Sí, sé que la imagen de los despojos del ciervo no son una preciosidad precisamente, pero para compensar dejo para el final un rincón de estos remansos de verdor y serenidad, porque uno ve estas pozas y no se creería que están en Jaén, provincia asociada a secos olivares, ¿verdad?



8 comentarios:

  1. Qué maravilla esa poza, seguro que allí te bañas cuando vas en verano, junto a esos peces, culebras e insectos que tan bien nos muestras, y además con la atenta mirada de las rapaces.

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    1. Hombre, ¡no hay nada como bañarse entre culebras! :D
      La verdad es que hay rincones con un baño tremendo... buffff.

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  2. Hola Carlos,

    vaya pasote eso de pillar en la misma foto a las dos águilas... Has sacado buenas especies de culebras, ya me gustaría a mí ver alguna más. Bonita salida sí señor.

    Salu2 Linse!

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    1. Encima pensé que era una pareja de imperiales, pero al mirar bien la foto me di cuenta del premio que llevaba, jeje.
      Hasta hace poco sólo tenía la culebra de escalera y la bastarda, a lo tonto voy viendo más especies.
      ¡Saludos!

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  3. Mira que encuentras bichillos por donde vas.. Bonitas imágenes y buen trabajo de campo.. Un saludillo..

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    1. Encontrar bichos se me da mejor que afotarlos, jajajaja. Muchas gracias.
      ¡Saludos!

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  4. Si señor. Verdaderas arterias fluviales de nuestras sierras. La vida gira entorno a ellos. tarde o temprano toda la fauna acaba pasando por ellos. Como siempre una gran entrada linse.
    Un abraso felino

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    1. Tú sabes bien que incluso una charca es todo un foco para la fauna. Estos ríos distribuyen vida por nuestras supuestamente secas tierras.
      ¡Un abrazo linsero!

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