jueves, 31 de agosto de 2017

Dentro de poco... ¡Costa Rica!



La semana pasada fui dejando publicaciones programadas que han ido saliendo mientras yo estaba de viaje, tal como decía mismamente al redactarlas. Pues bien, dentro de poco aparecerá la primera entrada sobre este viaje que ha sido ni más ni menos que al paraíso natural de Costa Rica como muchos de vosotros sabéis ya de antemano.
La espera merecerá muchísimo la pena, ¡ya veréis!






domingo, 27 de agosto de 2017

Preparado para el nuevo curso en las sierras de Cádiz


Sierra del Endrinal

En publicaciones anteriores he revelado mi próximo destino escolar, que por si alguien llega rezagado lo recuerdo de nuevo, en Prado del Rey (Cádiz). Esto se traduce en que la Sierra de Grazalema y el cercano parque natural de Los Alcornocales serán mis próximas áreas de bicheo a partir de septiembre, aunque no he podido evitar inaugurar la nueva temporada al ir allí para conseguir piso.

El día 18 por la mañana fui a un lugar de Los Alcornocales que me encantó desde que lo conocí el año pasado gracias a una muy acertada recomendación: la Garganta de la Pulga. Durante el trayecto, que me llevó atravesando Ubrique y llegando casi a la malagueña localidad de Cortes de la Frontera, fui viendo una inesperada abundancia de ejemplares de culebrera (Circaetus gallicus), por lo que fue imposible volver sin alguna que otra foto decente. La mañana que pasé en esos magníficos bosques de alcornoques se saldó con especies como el buitre leonado (Gyps fulvus), águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), una mariposa del madroño (Charaxes jasius), escorpiones (Buthus occitanus), libélulas (Orthetrum chrysostigma) y abejarucos (Merops apiaster).












Adelfa






Por la tarde estuve en la Sierra de Grazalema, donde al poco de llegar me desquité encontrando un bicho que inexplicablemente no llegué a ver por la mañana, y es que fue rarísimo que no hubiera visto ninguna araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana), especie por la que siento una enorme debilidad y que no veía desde diciembre del año pasado.
Elegí un buen oteadero para disfrutar al atardecer del vuelo de las aves que tuvieran a bien aparecer, como así fue con los buitres leonados, las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax phyrrocorax) y una hembra de aguilucho pálido (Cyrcus cyaneaus). También vi numerosísimos abejarucos migrando, un par de águilas calzadas, una culebrera e incluso un águila perdicera que supuso la primera vez que veo una en la zona.
Un fósil y las vistas de ensueño del atardecer fueron el broche final a este primer contacto antes de que empiece el curso con su consecuente bicheo.


Pinsapos











Salto del Cabrero


No quiero despedirme sin enseñar un ejemplo de las vistas que tengo desde mi nuevo hogar temporal, así como la horrorosa y chapucera restauración que hicieron del castillo de Matrera, que se divisa desde la entrada del pueblo. No se puede ser más cutre...






jueves, 24 de agosto de 2017

El Brazo del Este volviendo a estar muy presente




¡Que no he acabado todavía! La tarde anterior a la salida por Chipiona aproveché que pasaría la noche en Sevilla para hacer una visita al Brazo del Este, otro de esos impulsos nostálgicos que no puedo evitar.

Para quien no sea lector asiduo de este espacio, o simplemente no se acuerde bien ahora, este humedal sevillano de arrozales y áreas de marisma con vegetación palustre original fue mi zona de pajareo habitual durante dos cursos escolares no consecutivos. El curso 13/14 lo pasé en la capital sevillana y fue entonces cuando descubrí el Brazo del Este, haciéndole al menos una visita semanal siempre que podía, pero en el curso 15/16 llegó el remate al tocarme trabajar en Los Palacios y Villafranca, tan cerca que podía permitirme el lujo de visitarlo casi a diario y le saqué todo el partido que pude.
Ahora, al irme a Prado del Rey (Cádiz) no estaré muy lejos y podré escaparme alguna que otra vez, por lo que es predecible que volverán a salir por el blog entradas como la que vais a ver ahora.

Aquella calurosa tarde del viernes 11 la comenzamos con los numerosos aviones zapadores (Riparia riparia) que recalaban durante su largo viaje migratorio, y viendo especies muy comunes como la gaviota reidora (Larus ridibundus) o exóticas como el tejedor amarillo (Euplectes affer).







Las ardeidas tuvieron notable protagonismo, las fechas de paso migratorio hacen que sean abundantísimos los avistamientos de garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides) y martinetes (Nycticorax nycticorax). Las garzas reales (Ardea cinerea) siempre son fáciles de ver allí, y volví a ver al igual que hace dos años los grupos migradores de garzas imperiales (Ardea purpurea) en dirección sur al atardecer.







Martinetes con una garceta común y dos abubillas






No podía ir allí sin ver fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida), moritos (Plegadis falcinellus), canasteras (Glareola pratincola) y calamones (Porphyrio porphyrio).
Los flamencos (Phoenicopterus roseus), que no siempre están allí en números altos, estuvieron algo alejados.
Los fumareles estaban muy ruidosos en sus colonias al tener todavía a sus pollos muy pedigüeños y cansinos a pesar de saber volar ya muy bien, como el que podéis ver en la segunda foto. Pero para haceros a la idea del jaleo vendrá muy bien colgar unos audios que sacó Esperanza con su grabadora, representan muy bien las sensaciones que allí se viven en directo.

















Al llegar el ocaso, siempre tan estético y fotogénico allí, nos entretuvieron unas espátulas (Platalea leucorodia), alcaravanes (Burhinus oedicnemus), más martinetes que se mostraban ya más activos y pagazas piconegras (Gelochelidon nilotica).
Cuando esto salga publicado yo andaré de viaje por el extranjero, pero antes de mi regreso dará aún tiempo a otra entrada que tengo programada, y después de eso ya llegará lo que consiga ver en mi viaje...