domingo, 22 de noviembre de 2020

Fin de semana otoñal

 




Esta cascada de indudable belleza con la que doy comienzo fue el motivo principal para que el sábado 24 de octubre viniera Javi Reyes a la Sierra de Segura, además de aprovechar la visita bicheando un poco.
Mientras esperaba su llegada encontré un numeroso grupo de buitres leonados cicleando a muy baja altura junto a la gasolinera de Santiago de la Espada, algo que aproveché para mi habitual búsqueda de "infiltrados", que en aquel caso dio como resultado ver un milano real entre los mucho más grandes buitres. Recomiendo encarecidamente esta práctica, que ayuda a detectar buitres negros, águilas reales  e incluso al quebrantahuesos.



Buitre leonado (Gyps fulvus)

Ejemplar marcado

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Milano real (Milvus migrans)


Tras ese rato de buitrerío nos fuimos directamente al río Zumeta, no sin antes disfrutar del paisaje otoñal en el cañón que labra a su paso junto al pueblo.
La bajada hasta su cauce para ver la mencionada cascada no es fácil precisamente, cosa que le omití a Javi para que no se echara atrás, puesto que esto fácilmente desanimaría a mucha gente pese a lo bonito del premio.
Así, entre fuertes pendientes resbaladizas y arañazos con las zarzas, llegamos junto al salto del agua que lucía de maravilla con las galas otoñales y la banda sonora de mirlos capiblancos y lúganos (los primeros que detecto en esta nueva invernada) bajo el vuelo del águila real.
Y es que, como digo a menudo, sin penurias no hay aventuras.





Como había quedado por la tarde con Fernando del Valle, que vino junto a su mujer Eugenia a pasar unos días por la Sierra de Segura, nos fuimos a una zona próxima al punto de quedada en la que pudimos ver más águilas reales, un quebrantahuesos adulto, collalbas grises y varios mirlos capiblancos.


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus) bebiendo

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)


Una vez todos reunidos, nos dispusimos a pasar las últimas y frías horas de la tarde esperando que algún quebrantahuesos diera esas pasaditas cercanas que ya estáis acostumbrados a ver por el blog. Pero la naturaleza es impredecible y no tuvimos esos impresionantes avistamientos, porque pese a ver dos ejemplares distintos los tuvimos siempre muy lejos.
Si la naturaleza no fuera así, creo que en realidad sería hasta aburrida, a mí por lo menos me gusta tener siempre ese factor sorpresa flotando en el aire.


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Gavilán (Accipiter nisus)

Chova piquirroja hostigando al gavilán



El domingo 25 de octubre, ya en solitario, me decidí a desquitarme de tan pésimas observaciones de gonorrea visual y salí a dar una tranquila vuelta por zonas propicias para avistar grandes rapaces. 
Pasando por Arroyo Venancia me llamó inmediatamente la atención ver una gran cantidad de buitres leonados, sobre todo posados pero también volando bajo sobre la zona de cuando en cuando. Le eché paciencia tal y como conté al comenzar la entrada, y el azar me premió con la llegada de un joven quebrantahuesos que se vio atraído por todo ese ajetreo.



Buitre leonado (Gyps fulvus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Buitres leonados (Gyps fulvus)


Buitres leonados (Gyps fulvus)


Buitres leonados (Gyps fulvus)


Más tarde, muy bien colocado a conciencia entre peñones calizos y punzantes cambrones en unos barrancos que me encanta frecuentar, no solamente disfruté de una de esas cercanas pasadas de un quebrantahuesos adulto (la clave es conocer dónde suelen servirse de las deseadas corrientes de aire) porque también me llevé la muy agradable sorpresa de un águila real juvenil subiendo para ciclear cerca de mi posición.


Águila real (Aquila chrysaetos)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Águila real (Aquila chrysaetos)



No solamente este toque ornitológico del domingo dio calidad al fin de semana, otro toque que siempre alegra es el de las "gordosidades", en este caso de las que disfruté en Pontones junto a Fernando y Eugenia la noche del sábado antes de despedirnos.




jueves, 19 de noviembre de 2020

La primera noche de salamandras

 



Este otoño no está lloviendo lo suficiente como otras tantas veces, de hecho ahora mismo andamos con calor y poca ropa de abrigo (directamente en manga corta muchas veces), por mucho que ese manido cuento chino que llaman las cabañuelas "pronosticaran" unos meses de octubre y noviembre lluviosos.

Una de las pocas semanas con tiempo húmedo propició que la noche del 22 de octubre pudiera salir en busca de anfibios, especialmente salamandras. Además, el ambiente otoñal estaba irresistible para fotografiar esos grandiosos paisajes que tengo la suerte de ver a diario camino del trabajo.



Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Ratón de campo (Apodemus sylvaticus)




La mencionada noche del día 22 no hubo una gran variedad de anfibios, faltó el sapo partero y los únicos anuros fueron varios ejemplares de sapo corredor y un sapo común. Aunque no me parece mal desde luego porque había ganas de ver a esos animales tan graciosos.




Sapo corredor (Epidalea calamita)

Sapo común (Bufo spinosus)

Sapo corredor (Epidalea calamita)



Como había dicho antes, lo que más quería era ver salamandras. Estos vistosos urodelos, tan injustamente acusados por supersticiones estúpidas, entran en celo con las lluvias otoñales y esto hizo que fuera sencillo encontrar una decena de ejemplares yendo a una fuente que ya conozco como punto de reproducción desde hace años.









Salamandras comunes (Salamandra salamandra)

Tobos


Pero poco duró la cosa, al día siguiente se fueron disipando las nubes y volvieron a dejarse ver las rapaces en los cielos segureños. Aparte de los muy numerosos buitres leonados vi tres águilas reales diferentes desde los espectaculares cortados del Puntal de las Buitreras cuando hice una búsqueda fallida de acentores alpinos.


Santiago de la Espada

Buitre leonado (Gyps fulvus)

La Toba

Águila real (Aquila chrysaetos)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Erodium sp.


Estas salidas que hago en solitario por la Sierra de Segura me dan la vida, pero dentro de poco relataré una salida bien acompañado que ahora se echa en falta con la situación actual.


Santiago de la Espada