jueves, 21 de septiembre de 2017

Cosas varias por Grazalema




Si en la anterior publicación me centré en un punto concreto de esta serranía, ahora voy a picotear un poco por varios sitios distintos, incluso fuera del macizo montañoso con un buitre negro (Aegypius monachus) que vi ya entrando a la vecina provincia de Sevilla. También en zona de campiña, pero ya sí en tierras gaditanas, vi un elanio azul (Elanus caeruleus) en la localidad de Villamartín, concretamente en el río Guadalete muy cerca de donde es represado en el embalse de Bornos con sus abundantes cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo).







Ya en Prado del Rey, desde mi terraza veo a veces algunas aves sobrevolando el pueblo, como por ejemplo los vencejos reales (Apus melba), un milano negro (Milvus migrans), un águila calzada (Hieraaetus pennatus), los omnipresentes buitres leonados (Gyps fulvus) o un gavilán (Accipiter nisus). Fue muy destacable ver a primeros de mes un bando de cigüeñas negras (que me pilló sin cámara, un clásico) y haber oído algunas noches los reclamos de los mochuelos.








Todo fueron observaciones lejanas a excepción del gavilán, que precisamente pasó tan cerca que salió cortado en el encuadre, pero para compensar tengo otros vencejos reales mucho mejor vistos de un gran grupo migratorio que vi a las afueras de Villamartín.






Metiéndonos ya en faena con la sierra propiamente dicha, la semana pasada estuve por los senderos de El Tesorillo y Llanos del Berral, que pude comprobar gracias a una guía de senderismo del parque natural (la de la editorial La Serranía, muy recomendable) que pueden unirse en una buena ruta circular.
Es una interesante zona de monte mediterráneo con encinas, acebuches, algarrobos, quejigos, madroños e incluso algún alcornoque. De hecho, los madroños llegan a formar un bosque muy interesante y catalogado como arboleda singular de Andalucía. El toque de color de las adelfas fue complementado por otros coloridos que anuncian el otoño al ver azafranes silvestres y las semillas de las peonías.







A pesar de lo descrito, pueden encontrarse unos pocos pinsapos, tan representativos del parque natural. Pasando a la fauna, he visto algunas cabras montesas (Capra pyrenaica) que bajan a comer los frutos caídos de las higueras y muchas culebreras (Circaetus gallicus) por estar aún migrando al sur.









En la hojarasca y rocas del bosque fui descubriendo a otros pequeños habitantes de la zona como el escorpión (Buthus occitanus), la mariposa de los muros (Pararge aegeria), la lagartija andaluza (Podarcis vaucheri) y la araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana).



Ojo, que lleva una presa



Trampa de seda de la araña de los alcornocales



Castillo de Aznalmara



Tanto rebuscar por el suelo me hizo encontrar otra cosa bien distinta a los bichos, y que bien se agradece porque la cantidad de 50 euros es un regalo nada desdeñable.
La imagen final pertenece a la misma montaña del inicio de la entrada, es El Torreón, máxima altura del macizo y de la provincia de Cádiz con sus 1.648 metros.






lunes, 18 de septiembre de 2017

El Endrinal





Continuamos con mis andanzas por Grazalema. Estando tan ligado a la Sierra de Segura como lo estoy, es inevitable que en mi nuevo hogar gaditano quiera buscar parajes de agreste relieve calizo donde saborear todo lo que la montaña ofrece a quienes saben ver y escuchar la naturaleza.

Por todo esto uno de los sitios que más me atraen es el conjunto de la Sierra del Endrinal. En realidad lo que se conoce como Parque Natural Sierra de Grazalema es un conjunto de serranías que se pueden dividir en dos sectores bien diferenciados, destacando El Endrinal dentro de la parte grazalemeña propiamente dicha por su extensión.

Allí, donde destacan dos picos que superan los 1.500 metros y se encuentra uno de los pocos circos glaciares de esta parte de Andalucía, nos acompañará un duro paisaje deforestado donde reinan los lapiaces y encontraremos una fauna típicamente rupícola con cabras montesas (Capra pyrenaica) y collalbas negras (Oenanthe leucura), y bajo las numerosas piedras se cobijan escorpiones (Buthus occitanus) y las siempre impresionantes arañas negras de los alcornocales (Macrothele calpeiana).














Hace dos semanas llegué a tener una tarde especialmente productiva en cuanto al avistamiento de aves rapaces, si bien no fotográficamente al estar el cielo medio nublado y poco favorecedor. Vi a dos residentes como lo son el halcón peregrino (Falco peregrinus) y el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), algunas culebreras (Circaetus gallicus) como representantes de las aves que sólo están aquí en temporada estival y dos especies en paso migratorio por parte de un milano negro (Milvus migrans) y un abejero (Pernis apivorus).
Además, para romper el ambiente normalmente silencioso de estos dominios de los vientos, estaban las bulliciosas chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) en bandos bien numerosos.














Tengo pendientes más visitas a este macizo porque se me ocurren muchas ideas para ir explorando sus rincones, pero todo llegará a su tiempo. Tampoco hay que olvidar las vistas tan maravillosas que se tiene desde allí al atardecer, siendo un buen ejemplo el famoso Puerto del Boyar con sus panorámicas a la falla del Salto del Cabrero y el hermoso valle que allí se extiende.