domingo, 13 de octubre de 2019

Bicherío por las aldeas de Santiago-Pontones



Marchena


Una de las características más gratificantes de vivir en la Sierra de Segura es que muchas veces no es necesario tener que salir a ver animales expresamente, en mis trayectos entre las distintas poblaciones ya me encuentro muchas cosas inevitablemente al estar en este espacio privilegiado. Esto lo vamos a comprobar con una serie de fotos hechas los días 18, 19 y 20 de septiembre en esas mismas aldeas o en las carreterillas que a ellas conducen.

Comienzo, como en una vez anterior, con la aldea de Marchena en la que trabajo este año. El origen de su nombre está en el vocablo latino Marciana (propiedad o hacienda de Marcius) y, de hecho, se han encontrado vestigios de presencia romana en su entorno.
Allí mismo están hechas la mayoría de estas fotos, bastantes de ellas incluso junto a mis alumnos, o en los trayectos hacia allí pasando junto a otras aldeas como Marchenica o Vites con la vecina Góntar (Castilla-La Mancha) en el magnífico paisaje.



Santateresa (Mantis religiosa)

Gavilán (Accipiter nisus)

Marchenica

Longicornio del pino (Monochamus galloprovincialis)

Mantis enana (Ameles spallanzania)

Embalse de la Vieja

Pequeña gitana (Cymbalophora pudica)

Zorro muerto que atrajo a numerosos buitres cerca del colegio

Góntar

Vanesa de los cardos (Vanessa cardui)

Santateresa (Mantis religiosa)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Vites

Los jueves tengo que ir a la aldea de Miller, también con nombre romano y poseedora de un entorno maravilloso de fuentes y cauces de agua que ya iré investigando mejor conforme avance el curso.
Desde hace años ya tengo constancia de rutas que unen Miller con Marchena y otras poblaciones, además de estar tan cerca de la confluencia de los ríos Zumeta y Segura que hay interesantes posibilidades.




Santateresa (Mantis religiosa)


Culebra de escalera (Zamenis scalaris)

Río Segura

Zorzal charlo (Turdus viscivorus)


Corneja negra (Corvus corone) y urraca (Pica pica) en Santiago de la Espada



Después de haber hablado de mi entorno cercano dejo un detalle de sitios más desconocidos y apartados con la promesa de ir a conocerlos. La iglesia de Santa María de la Quinta en Puebla de Don Fadrique será un buen recordatorio de que tengo que investigar las vecinas sierras de Granada.






jueves, 10 de octubre de 2019

Criaturas de la noche






"La noche es oscura y llena de terrores", dicen en la popular saga de libros de Canción de Hielo y Fuego (Juego de Tronos para los seguidores de la serie televisiva), aunque también está llena de criaturas de lo más interesante para quien se anime a hacer salidas nocturnas.

El 4 de septiembre, muy lejano ya, me decidí a realizar una de ellas con clásicos de las noches de estas fechas como la araña lobo y la mantis con la sorpresa de un sapo común saliendo a dar un paseo con un tiempo tan seco, pero los sapos con su gruesa piel lo toleran mejor que otros anfibios.
No sólo vi lo fotografiado y disfruté enormemente con algunos chotacabras europeos y, sobre todo, la poco frecuente observación de un tejón y una garduña. Los mustélidos no lo ponen nada fácil y ni siquiera saliendo de noche está garantizado verlos.

Tengo también una grabación de cárabo que me salió bastante bien al haber cantado desde muy cerca de mi posición. Merece la pena que le dediquéis un rato a oírlo.



Sapo común (Bufo spinosus)

Araña lobo (Hogna radiata)

Santateresa (Mantis religiosa)

Segura de la Sierra

El 11 de septiembre, un día después del ya mítico día de la víbora hocicuda, fui a conocer la Cueva del Jabalí. Esta cueva, entre los pueblos de Pontones y Santiago de la Espada, es bien conocida por los lugareños pero yo todavía no había tenido el gusto de ir.

Su pequeña entrada no predice lo grande que resulta por dentro, un gran santuario de oscuridad y silencio. Esto último lo tuve que respetar a rajatabla al encontrar que es lugar de descanso para muchos murciélagos, por lo que mi visita fue corta y procuré fotografiar solamente los que aquí veis sin pararme mucho con cada ejemplar o grupo. Por supuesto que esto habría sido muy distinto si hubieran estado hibernando, entonces hay que dejarlos tranquilos de primeras.

Una de las especies era de murciélagos de herradura, aunque la especie concreta me es imposible saberla, pero con la segunda especie presente ya ni siquiera tengo ni una pobre pista.



Murciélagos de herradura (Rhinolophus sp.)


Murciélagos de herradura (Rhinolophus sp.)


Murciélago de especie desconocida 


Murciélagos de especie desconocida junto a un murciélago de herradura



El día 12 de septiembre llovió con ganas y había que estrenar la primera salida de anfibios de la temporada. Llovía tan fuerte que al final no pude salir en condiciones, pero además de un sapo común y numerosos sapos corredores esta salida me brindó el primer sapillo moteado que consigo ver en la Sierra de Segura. Sabía de su presencia desde hace años pero nunca antes había visto ninguno por aquí, será que no estuve en los lugares adecuados.

Este sapillo moteado, aunque indistinguible en la foto, no es de la misma especie que los que he solido ver en la Sierra de Cádiz. Al separarlo nuevamente en distintas especies resulta que el aquí presente es Pelodytes hespericus, llamado comúnmente sapillo moteado mediterráneo. Cosas de taxónomos, ¡en fin!



Sapillo moteado (Pelodytes hespericus)

Sapo corredor (Epidalea calamita)

Sapo común (Bufo spinosus)

Santiago de la Espada

Para terminar, esto no es ninguna criatura, pero no está nada mal acabar una jornada de bicheo con una pizza de horno de leña al caer la noche.






lunes, 7 de octubre de 2019

Intensivo malagueño con una pizca sevillana






Mi amigo Javi Pérez estuvo mucho tiempo insistiendo en que lo visitara en Estepa, que ahora me queda bastante lejos desde mi actual domicilio en Santiago de la Espada.
A mediados de septiembre se consolidó la visita y el motivo de su insistencia no era para menos porque Natalia y él me tenían que contar en persona una gran y maravillosa noticia.

Así que allí llegué el 13 de septiembre tras un interesante viaje viendo parajes increíbles como La Sagra, Sierra de Baza, Sierra de Castril, la Hoya de Guadix, Sierra Nevada, Sierra de Huétor... El plan incluía adentrarnos en la cercana provincia de Málaga para que yo conociera el Paraje Natural Desembocadura del Guadalhorce. Allí estábamos la mañana del sábado14 en lo que se consiguió salvar de esos valiosos ecosistemas marismeños en tan peligrosa proximidad con la capital malagueña y la consabida voracidad urbanística.
Al ir hacia un observatorio ya veíamos algún abejero en migración y tuvimos un muy buen recibimiento con los martines pescadores. Parece que mi gafe con estas gemas emplumadas se esfumó tras lo bien que se portaron sus parientes tropicales, tal vez por ello ellos no quisieron ser menos.

Es por lo visto el lugar donde más especies se han registrado desde la conocida plataforma eBird. Malvasías, cercetas comunes, correlimos, archibebes, ánades frisos, un águila pescadora, vencejos reales y abejeros migrando, patos cuchara, avocetas, flamencos... un estupendo repertorio que hasta incluyó aves marinas viendo unos págalos muy lejos desde la playa.



Zampullín chico (Tachybaptus ruficollis)

Martín pescador (Alcedo atthis)

Malvasía (Oxyura leucocephala)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Águila pescadora (Pandion haliaetus)

Archibebe claro (Tringa nebularia)

Abejero (Pernis apivorus)

Archibebe común (Tringa totanus)

Aguja colipinta (Limosa lapponica)

Martín pescador (Alcedo atthis)

Avocetas (Recurvirostra avosetta)

Vencejo real (Tachymarptis melba)

Cuchara (Spatula clypeata)

Correlimos tridáctilos (Calidris alba)




También fuimos al Torcal de Antequera, otro lugar nuevo para mí. La niebla no dejaba ver mucho, pero de todos modos no es un lugar que destaque especialmente para la observación de aves y esto le daba un encanto muy misterioso.
En una venta de Antequera comimos como cosacos, con un flamenquín y esa maravilla calórica que allí llaman plato de los montes (un buen trozo de lomo con chorizo, pimiento y huevo frito).
Estando cerca de la mítica laguna de Fuente de Piedra no pudimos evitar ir a echar un vistazo. Los flamencos obviamente tuvieron papel destacado junto a anátidas como la malvasía o el pato colorado con una cerceta pardilla infiltrada y la aparición crepuscular del elanio.
Por la noche nos esperaba Natalia para salir a cenar por Estepa y yo no tuve bastante con la comilona del mediodía pidiendo una riquísima pizza para mí solo.




Barbudos en el Torcal

Majuelo


Plato de los montes, rendid pleitesía

Antequera

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Buscad la cerceta pardilla



El domingo 15 nos quedamos más cerca de Estepa viendo la laguna de El Gosque, que completa con aves acuáticas el fantástico entorno de la Sierra Sur de Sevilla (por la que dimos un paseo en el que nos llovió). ¡Ya quisiera yo tener un humedal así al lado de mis sierras!
Entre los fumareles juveniles pudimos pude comprobar con las fotos la presencia del fumarel común, que de común no tiene nada, además de otras especies como la malvasía o la garza imperial.



Fumarel común (Chlidonias niger)

Malvasía (Oxyura leucocephala)

Ánades frisos (Mareca strepera)

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis)

Avispa alfarera

Hespérido

Al regresar a Estepa a mediodía, donde me esperaba un tapeo espléndido, vimos por la Sierra del Becerrero un juvenil de águila perdicera que con sus anillas nos revelaba procedencia granadina. Aquí tenemos una buena demostración de la importancia de la fotografía en la observación de aves pese a que algunos se empeñan en separarlas, pues al conocer la situación de esta sierra como área de dispersión de rapaces amenazadas tenemos un buen argumento en contra del parque eólico que amenaza con destrozar el entorno.

En Estepa nació una plataforma para tratar de frenar este despropósito que atentará contra el patrimonio natural de los estepeños... y sin que reciban ni un euro a cambio, en contra de lo que muchos suelen pensar y esgrimir para defender estas atrocidades.


Águila perdicera (Aquila fasciata)