lunes, 13 de julio de 2020

Sapos parteros, roqueros rojos y aves rapaces







Hay días en los que determinada especie se nos resiste criminalmente y no hay manera de dar con ella, mientras que otras veces ves prácticamente de todo sin casi proponértelo. Uno de los primeros días de junio fue así de tal modo que me basta para una sola publicación, aunque añadiendo un toque extra con una salida nocturna previa.

La noche del 4 de junio estaba el ambiente bien húmedo después de haber llovido por la tarde, condiciones perfectas para fisgar un poco por las afueras de Santiago de la Espada en busca del siempre deseado sapo partero bético. Tanto fue así que encontré sin esfuerzo un par de adultos cerca de un arroyo en el que se oía a otros tantos cantar, viendo un poco después dos juveniles de diminuto tamaño que fueron prudentemente apartados de la carretera en la que estaban.



Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)


Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Sapo común (Bufo spinosus)

Sapos parteros béticos (Alytes dickhilleni)

El 5 de junio por la tarde tocaba una buena salida por el Puntal de las Buitreras, lugar ya mítico para mí por el elenco tan atractivo de aves que se pueden ver juntas en el mismo sitio. No fallaron, por ejemplo, las collalbas ni el bisbita campestre, habituales de esas laderas pedregosas cubiertas de matorral espinoso.
Aprovecho para añadir un par de fotografías tomadas en el pueblo, que creo que añaden un toque interesante a las imágenes de paisajes de la zona.




Cornejas negras (Corvus corone)

Vanesa de los cardos (Vanessa cardui)

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Bisbita campestre (Anthus campestris)

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

Manto bicolor (Lycaena phlaeas)



Ese repertorio mostrado es muy bonito de por sí, pero el protagonismo se lo llevó sin duda el roquero rojo, dejándose ver nuevamente aquel macho que apareció en una publicación muy reciente del blog.
Lo mejor de todo es que, llegando más adelante al puntal en sí, vi otro macho junto a su pareja en el territorio clásico que conocía de hace tres años. Ya me había preocupado creyendo que aquel territorio se podría haber perdido, pero allí estaban los roqueros un año más.


Roquero rojo (Monticola saxatilis), macho nº1

Roquero rojo (Monticola saxatilis), macho nº2

Roquero rojo (Monticola saxatilis), hembra

Roquero rojo (Monticola saxatilis), macho nº1 en su hábitat típico

Roquero rojo (Monticola saxatilis), macho nº1

Por si no hubiera tenido ya una jugosa sesión de pajareo, las aves rapaces también tuvieron gran peso en la salida al ver un nuevo buitre negro (un juvenil) y una magnifica hembra subadulta de quebrantahuesos que llegó a última hora poco antes del atardecer.



Ratonero (Buteo buteo)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Buitre negro (Aegypius monachus)

Buitres leonados (Gyps fulvus), uno de ellos sin cola

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)




Como colofón a tan buena salida me sorprendió una espléndida luna llena al regresar a casa, irresistible de fotografiar mientras cantaban el autillo y el cárabo en la espesura del pinar.







viernes, 10 de julio de 2020

De cuevas y cascadas



Restos del castillo de Miller


El mes de mayo ha sido apoteósico en la Sierra de Segura como buen mes del desconfinamiento que fue, pero junio no se quedó atrás para nada y también resultó de lo más fructífero con numerosos descubrimientos y novedades como ya se irá viendo, hasta el punto de estar seguro de haber reunido varios de los mejores momentos del año aunque aún vayamos por la mitad.

El mismo día 1 de junio comencé el mes dando un paseo en grupo por Miller para ver la cascada del Barranco de la Cerrá con un modesto pero interesante repertorio de fauna ya que estábamos allí.



Águila real (Aquila chrysaetos)


Trucha común (Salmo trutta)

Molino

Barbo andaluz (Luciobarbus sclateri)


Al día siguiente quisimos repetir saliendo casi todo el mismo grupete por el río Madera como inicio, donde ya volaban algunos Calopteryx xanthostoma junto a sus parientes más numerosos de la especie virgo y florecían bastantes orquídeas piramidales.


Anacamptis pyramidalis

Calopteryx xanthostoma


Calopteryx virgo

Después fuimos al verdadero objetivo de la salida, que era la Cueva del Aljibe en la aldea de Huelga Utrera. Tras un sinuoso sendero donde florecían orquídeas de la especie Orchis coriophora llegamos a su entrada bien forrada de plantas insectívoras.



Aguileña

Pinguicula vallisneriifolia



Quisimos rematar la tarde yendo a La Toba para ver su famoso nacimiento de agua, en el que yo me entretuve muy especialmente con una lagartija de Valverde bastante sinvergüenza que se dejaba retratar tan tranquilamente.





Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)



El día 3 ya salí en solitario centrándome en el bicherío con una buena observación de alimoches para empezar la cosa en condiciones.
También fue destacable un enorme macho de culebra bastarda cruzando la carretera, pocos habré visto así, aunque por desgracia se me escapó y aún a día de hoy me frustra una barbaridad. Un minuto de silencio por la oportunidad que perdí.



Lagarto ocelado (Timon lepidus) con una escolopendra capturada

Anacamptis pyramidalis

Alimoche (Neophron percnopterus)

Macaón (Papilio machaon)

Pero quedaba todavía el plato fuerte. Desde unos grandes peñascos tuve la fortuna de ver llegar dos quebrantahuesos adultos que me dieron unos pases impresionantes, uno de ellos por delante de mi posición y el otro sobrevolándome a escasa distancia. Esto casi me hizo olvidar la pesarosa experiencia con la culebra bastarda... casi.


Quebrantahuesos (Gyapetus barbatus)

Buitre leonado (Gyps fulvus) marcado

Quebrantahuesos (Gyapetus barbatus)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Quebrantahuesos (Gyapetus barbatus)

Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)

Quebrantahuesos (Gyapetus barbatus)


El regreso a casa fue bastante relajante viendo una joven culebrera campeando con toda su blancura sobre unos campos abiertos en los que cantaba una codorniz. Esta última no quiso dejarse ver, por supuesto, al igual que unos verderones serranos que estuvieron toda la tarde reclamando desde las copas de los pinos laricios.


Himantoglossum hircinum

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Totovía (Lullula arborea)

Culebrera (Circaetus gallicus)



No hay mejor broche final para esta publicación que la ronda de gordosidades de aquellos días, que no estuvo nada mal. El buen comer también forma parte de estas salidas camperas haciendo más completa la experiencia, al menos para mí.