martes, 6 de diciembre de 2016

Breves salidas por Santiago-Pontones






A finales de noviembre salí un par de tardes por el término de Santiago-Pontones, el de mayor extensión de la Sierra de Segura y de todo el parque natural, que cada vez voy conociendo mejor gracias a la estratégica posición que tengo este curso desde Cortijos Nuevos.

Las tardes en estas fechas no dan mucho de sí por lo pronto que anochece, pero incluso así se puede sacar partido a su naturaleza normalmente tan agradecida con quien le dedica un rato. Por ejemplo, estuve apostado cerca de un arroyito al que acuden distintos pájaros para beber y darse un baño, con paciencia iban acudiendo escribanos soteños (Emberiza cirlus), piquituertos (Loxia curvirostra), gorriones chillones (Petronia petronia), carboneros comunes (Parus major), carboneros garrapinos (Parus ater) y herrerillos capuchinos (Parus cristatus). Un repertorio muy ameno al que hay que añadir las especies sin fotografiar, como petirrojos, herrerillos comunes o escribanos montesinos.












Estas sierras suelen mostrarse generosas en observaciones de aves rapaces, una variedad que yo tuve representadas con cernícalos vulgares (Falco tinnunculus), ratoneros (Buteo buteo), un gavilán (Accipiter nisus), buitres leonados (Gyps fulvus) y un águila real (Aquila chrysaetos), además de un azor que fue visto y no visto.










Los córvidos no fueron menos, aquello que la gente considera pajarracos negros o "grajos" son en verdad distintas especies como grajillas (Corvus monedula), chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) o cuervos (Corvus corax), estos últimos fotografiados mientras portaban nueces en el pico.









Pequeños pájaros, rapaces, córvidos... pero aún faltan los grandes mamíferos herbívoros que dan fama al parque natural como "lugar para ver animales". No faltaron ciervos (Cervus elaphus), gamos (Dama dama), cabras montesas (Capra pyrenaica) o un solitario muflón (Ovis musimon).
Este joven macho de muflón es el mismo que aparece en dos entradas anteriores, y aquí está de nuevo fotografiado en dos tardes distintas... ¿le gustará posar para la cámara?











Y esto es todo por hoy, considero que estuvo bien aprovechado  el tiempo en aquellas breves tardes otoñales. 








sábado, 3 de diciembre de 2016

Momento de machos monteses y salamandras






El recién acabado mes de noviembre ha sido ideal para disfrutar de dos especies muy bien conocidas por los habitantes de la Sierra de Segura, aunque con desigual fama como luego veremos.

Una de ellas es la cabra montés (Capra pyrenaica), animal que permite observaciones realmente buenas en el entorno del pueblo de Segura de la Sierra como ya he comentado tantas veces. Ahora con el celo no sólo veo hembras con crías y ejemplares jovenzuelos, los grandes machos entran en escena para intentar ganarse ser los progenitores de la próxima generación.














Algunos machos monteses como el de esta serie fotográfica son impresionantes, pero no lo suficiente para las hembras, que los ignoran bastante y no les consienten que se les acerquen demasiado por mucho que desplieguen su característico cortejo. Estas chicas no son tontas y quieren la mejor dotación para su descendencia, saben de sobra que deben esperar al macho más vigoroso y sano.







Si este hermoso macho adulto recibe calabazas, imaginad entonces el nefasto panorama para los más jóvenes como estos dos de abajo, ni una oportunidad.
Os vais a fijar sin duda en la deformación del hocico en el segundo ejemplar, rasgo que me ha ayudado a reconocerlo y recordar que hace dos años solía verlo por esos lares, y la verdad es que gusta ver lo mucho que ha crecido desde entonces y verlo con una cornamenta mayor. Estoy seguro de que se repetirán los encuentros con este viejo amigo.






Si para el inicio de la entrada escogí una fotografía de Segura de la Sierra durante el día, toca ahora una nocturna porque el siguiente habitante de estas sierras suele aparecer cuando cae la noche, sobre todo con tiempo lluvioso.

La salamandra común (Salamandra salamandra) es un anfibio que se ve menos hoy día, no son pocos los que me han comentado que hace años las encontraban más a menudo. Yo por suerte ya tenía fichada de antemano una fuente en Siles que estos urodelos escogen como concurrido punto de reproducción, y yendo en una noche lluviosa de otoño es fácil ver allí varios ejemplares adultos, incluso más de 10 puede haber al mismo tiempo.










Encontrar tantos individuos distintos viene de maravilla para comparar los distintos diseños que presentan, ya que no hay dos iguales. Varía mucho la extensión de moteado amarillo sobre el predominante color negro, algunas de ellas tienen las manchas bastante pequeñas mientras que otras están mucho más profusamente manchadas, al igual que tampoco tienen la misma cantidad de manchas rojas y algunas de ellas apenas si las tienen.








Es también su momento de celo y reproducción, pude ver una pareja en pleno apareamiento, aunque ha sido mucho más frecuente ver hembras bien gorditas y dispuestas a depositar sus larvas en la fuente, ya que las salamandras no ponen huevos como otros anfibios y expulsan directamente sus larvas al agua.
Las fotografías que ilustran esta entrada pertenecen a la noche del 9 de noviembre, y a estas alturas ya hay muchas larvas como la de la última imagen en distintas fuentes y arroyos (no hay que olvidar que por estas sierras también encuentran muchos puntos de agua naturales donde reproducirse), cosa que hoy mismo he comprobado al encontrar muchas de ellas junto a las del sapo partero bético en un pilón de la localidad de Orcera.









Por último... más arriba mencioné la desigual fama entre los animales de la sierra, y es que la salamandra recibe una de las peores partes. Por aquí la llaman "tiro" y las supersticiones populares le atribuyen una potencia venenosa equiparable a la de la víbora, cosa totalmente falsa que le granjea no pocas muertes a tan inofensivo animal. Afortunadamente, parecer ser que cada vez hay más gente que ve las salamandras como lo que realmente son, unos animales preciosos, mientras yo por mi parte como educador procuro que las nuevas generaciones se despojen de estas supercherías.