domingo, 29 de marzo de 2020

Zorzales reales y otras historias de finales de febrero



La Muela


Retomando el hilo cronológico de mis salidas por la Sierra de Segura, me quedé en cuando el domingo 13 de febrero di una muy completa vuelta por varias zonas de abruptos valles y cortados junto a mis amigos Ismael y Aurora, momento en el que vimos un bando de dos decenas de zorzales reales.

Pues bien, al día siguiente no me lo pensé dos veces y salí en su busca por la tarde. Son unas aves muy desconfiadas y ariscas, cosa que no es de extrañar con el recibimiento a escopetazos que se les hace a los túrdidos todos los años cuando bajan a pasar el invierno en nuestras tierras, pero sabiendo de antemano que estaban allí pude buscarles las vueltas y finalmente incluso pude fotografiarlos.
Y no sólo eso, para colmo las fotografías que conseguí de un ejemplar concreto han sido las mejores que tengo de la especie cuando justo ya quedaba muy poco para que marcharan de nuevo al norte, tanto es así que éstas son las últimas imágenes de ellos que veremos por el blog hasta la próxima temporada. No es así con las observaciones, pues aún he tenido tiempo en marzo de detectarlos un par de veces muy fugazmente.

También quise, ya que estas aves estaban cerca de la Cañada de la Cruz, aprovechar para acercarme a una de las poblaciones que mejor controlo de lagartija de Valverde en vista del día soleado y caluroso que lucía por entonces (nada que ver que las jornadas lluviosas e incluso con nieve actualmente). Aquí me llevé un chasco al no querer aparecer los deseados lacértidos, pero no me fui de vació consiguiendo grabar los graznidos de una pareja de chovas piquirrojas muy de cerca.



Zorzales reales (Turdus pilaris)

Narcissus hedraeanthus

Zorzal real (Turdus pilaris)

Pico picapinos (Dendrocopos major)

Zorzal real (Turdus pilaris)

Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)


El zorzal real es, a diferencia de sus primos el zorzal alirrojo o el mirlo capiblanco, un ave tímida que sin embargo a veces se queda posado al descubierto antes de esconderse del todo y esto es lo que me ha venido como un regalo divino.
Pero hay otros que posan muy bien como el lagarto ocelado de Marchena que he estado viendo a menudo con mis alumnos o las cabras montesas que suelo ver de camino todos los días (bueno, ahora mismo no). Y es que en Marchena tenemos entretenimiento y no se lo pierde ni el águila real, hasta el punto de que una de mis próximas publicaciones tratará sobre las observaciones de fauna en la aldea junto a los niños.



Prímula

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Narcissus papyraceus


La tarde del día 26 de febrero tuve la suerte de compartir con Ismael y Aurora otro buen paseo mientras todavía duraba su estancia por tierras segureñas, que ellos bien saben que me alegra muy de corazón que les haya gustado.

Escogimos por situación, comodidad y valores estéticos y naturales el sendero del Cañón del Segura junto al pueblo de Pontones. Allí no quisieron asomarse el mirlo acuático ni los pinzones reales, pero estuvimos viendo lúganos y nos deleitó la presencia de dos águilas reales y de un quebrantahuesos adulto. He de decir que he hecho un poco de trampa al incluir una foto de una tercera águila real que vi ya a solas a mi regreso a Santiago de la Espada, junto a gran cantidad de cuervos con ganas de bronca.



Águila real (Aquila chrysaetos)

Violeta

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Mariposa del olmo (Nymphalis polychloros)

Buitre leonado (Gyps fulvus)
Cuervos (Corvus corax)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris)

Cuervos (Corvus corax)

Al día siguiente me marché a Bailén como paso previo a los días festivos que pasaría en Extremadura, cosa de la que hablaré más detenidamente en las dos próximas publicaciones, pero no sin ver durante el camino un buitre negro entre los muy numerosos buitres leonados.
Precisamente en Extremadura vería buitres en abundancia durante los siguientes días, pero este avistamiento segureño es muy interesante dado que aquí no cría la especie... de momento.




Buitre negro (Aegypius monachus)

Los Goldines



jueves, 26 de marzo de 2020

Guías de aves rapaces






Tengo todavía acumulada una buena y generosa remesa de publicaciones que durará hasta bien entrado el mes de abril, pero tarde o temprano el material escaseará dadas las circunstancias actuales que atravesamos. Esto no significa que la actividad del blog vaya a decaer, tengo varios ases en la manga y uno de ellos consiste en retomar las reseñas de libros. Esto es algo casi de traca porque de momento tan sólo tengo dos publicaciones sobre ello, intentaré subsanarlo aprovechando el tiempo libre para que haya material variado e interesante siempre que sea posible.

Todo aquel que me conozca sabe de mi dilatada relación con las aves rapaces, por lo que es obvio que acabaría dedicando unas líneas a dos obras importantes en mi biblioteca. Teníamos como referencia la obra de Dick Forsman hasta que, recientemente, hemos tenido un producto nacional que a mi entender está muy bien ejecutado.

Empecemos precisamente por el libro de Forsman, que vio su edición española en 2016. Estamos ante una obra dedicada en exclusiva a la identificación de las aves rapaces en vuelo, cosa natural cuando gran parte de nuestras observaciones de este grupo de aves consiste en las verlas volar, sobre todo cuando muchas de esas especies pasan una variable cantidad de tiempo planeando y resultan así muy visibles. Esto hace que apenas se centre en otras cuestiones, y cada especie tiene solamente unas pinceladas sobre distribución y comportamiento aparte de los textos sobre el aspecto del ave y su identificación.
Veamos como ejemplo al elanio común con su página correspondiente, algo escueta al no ser un ave con mucha variación de plumajes ni tampoco precisa de extensas explicaciones con respecto a confusiones con especies similares.






Es en las láminas bien surtidas de fotografías en vuelo donde nos encontramos ante una muy útil de guía de consulta y aprendizaje. Tomemos como ejemplo a mi adorado quebrantahuesos, un ave longeva que pasa por numerosos plumajes hasta alcanzar el muy distintivo aspecto adulto que apenas tiene que ver con el que presenta durante su juventud. Incluso nos enseña el plumaje de una subespecie sudafricana como curiosidad, dado que es algo que en nuestra región no vamos a poder ver. 
De hecho se incluyen varias especies americanas que muy raramente aparecen en nuestra región como divagantes, además de un repertorio de especies africanas y asiáticas al incluirse en la guía el norte de África y Oriente Medio con la misma profusión de fotografías mostrada en las especies europeas.

Ya podréis imaginar la cantidad de páginas dedicadas a especies tan tremendamente variables como los abejeros o ratoneros, o las identificaciones de híbridos entre especies que ya de por sí son muy similares y pueden provocar serios dolores de cabeza.








En 2019 la misma editorial publicó esta otra guía de los españoles Àlex Ollé y Fran Trabalon centrada en las rapaces europeas, esta vez sin el ámbito norteafricano ni oriental.
No se trata ya de una guía de identificación pura y cada especie cuenta con una mayor extensión de texto tratando aspectos como su distribución (mapa incluido), movimientos y migraciones, alimentación, hábitat, reproducción o amenazas.
He tomado nuevamente como ejemplo al elanio, aunque solamente con las dos primeras páginas porque esto continuaría con las que hablan del resto de puntos que he referido.






Para las páginas sobre identificación vuelvo a tomar el ejemplo del quebrantahuesos, que aquí cuenta (al igual que el resto de especies) con una única página doble en la que se resumen sus distintos plumajes. Es muy agradecido el detalle de señalar en las mismas fotos varias características importantes de observar a la hora de identificar la edad y el sexo aparte de la propia especie.
También cuenta con una ficha mostrando una serie de plumajes a través de la edad con ejemplares posados, porque también los podemos encontrar así en la naturaleza aunque lo más normal sean los avistamientos en vuelo.







Por último, cuenta en sus páginas finales con fotomontajes que muestran juntas varias especies similares y  unas parejas de fotografías comparativas de especies fáciles de confundir, para algunas personas desde luego mucho más que para otras. Entre algunos ejemplos tenemos los clásicos pares de azor/gavilán, milano real/milano negro, cernícalo primilla/cernícalo vulgar o abejero/ratonero.







Que quede claro que esto no lo presento a modo de "versus" y no estableceré qué guía me parece mejor, tienen distintos enfoques y he de decir que yo estoy más que satisfecho de contar con ambas en el estante de libros más cercano a mi escritorio.





lunes, 23 de marzo de 2020

Un fin de semana variado y bien acompañado






Hace justamente un mes la situación era muy distinta a la que nos ha caído encima, podíamos salir libremente y disfrutar de cosas que incluso siendo muy pequeñas ahora sabemos realmente lo que valen. El penúltimo fin de semana de febrero pude, a diferencia de lo que normalmente hago, salir por la sierra con compañía muy agradable tanto el sábado como el domingo.

En una publicación anterior conté que estuve por el río Zumeta viendo sus saltos de agua cerca de la aldea de Tobos, pero aún podía conocer mejor el río y el sábado 22 de febrero la oportunidad me la brindó Aída yendo con ella por el tramo más cercano a Santiago de la Espada siguiendo la Senda de los Pescadores.
Las aves vistas fueron sobre todo especies habituales como la lavandera cascadeña, el pico picapinos o el buitre leonado, pero unas observaciones muy bien recibidas por ambos fueron las de unos mirlos acuáticos en varios tramos del río, además de mariposas como la limonera.
Después de esto todavía se pudo redondear la cosa con una buena comida casera en La Matea, en mi caso a base de buenas gordosidades con sopa cortijera y venado en salsa.











Por la tarde no fui capaz de desaprovechar las horas de luz que aún me quedaban y me fui en solitario al Puntal de las Buitreras a disfrutar de sus amplias panorámicas que incluso nos permiten disfrutar de las vecinas montañas de Albacete (en las dos últimas fotografías) con el flotante vuelo de un quebrantahuesos bajo los escarpados tajos.
También, aparte de la celebrada presencia del quebrantahuesos, estuve acompañado por chovas piquirrojas, aviones roqueros, mariposas e incluso el ya famoso buitre leonado sin cola.




Buitre leonado (Gyps fulvus)

Vanesa de los cardos (Vanessa cardui)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Calar del Mundo

La Almenara y el Padroncillo, creo


Esto último fue un mero calentamiento para lo que esperaba el domingo 23 de febrero. Por esas fechas estaban recién llegados mis amigos Ismael y Aurora que iban a pasar una semana de vacaciones en la Sierra de Segura. Ese día fue su primera salida por la zona viniendo conmigo a ver estos paisajes espectaculares de inmensos valles valles flanqueados por picachos calizos, extensos calares y farallones dolomíticos.

Empezamos en donde estuve justamente la tarde anterior, el Puntal de las Buitreras, admirando esa postal viva del espejo turquesa del embalse de Anchuricas con el orgulloso Puntal de la Misa y diversos calares en torno.
Un objetivo ornitológico era ver quebrantahuesos y se cumplió con creces viendo cuatro quebrantahuesos distintos comenzando por el ejemplar juvenil que nos sobrevoló a muy baja altura al poco tiempo de empezar a carrilear. Después tuvimos un quinto ejemplar ni más ni menos que al lado de la gasolinera de Santiago de la Espada como si no hubiera sido suficiente, y no es que se me den mal las matemáticas si veis seis fotos porque uno de los ejemplares de quebrantahuesos lo he repetido para que disfrutéis de su retrato cercano.
A esto hay que sumar el también interesante avistamiento de una joven águila imperial, especie no reproductora y poco frecuente en la Sierra de Segura, y los siempre recelosos mirlos capiblancos.



Carbonero común (Parus major)

Narcissus hedraeanthus

Daphne laureola

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Águila imperial (Aquila adalberti)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Ratonero (Buteo buteo)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Después de una buena comida continuamos la tarde yendo a otra zona también caracterizada por sus fieros escarpes rocosos en busca de más sublimidad paisajística, no sin antes hacer varias interesantes paradas con vistas a la inmensidad de La Sagra (ya en la vecina Granada) y alguna sorpresita pajarera como la presencia de un bando de más de una decena de zorzales reales... cosa de la que hablaré en otra publicación, por cierto.

Estos nuevos puntos de observación nos regalaron tres quebrantahuesos más, siendo además ejemplares adultos con su plumaje más bonito que el de los juveniles y portando uno de ellos un hueso. Esto suma un total de ocho ejemplares distintos a lo largo del día, lo máximo que he llegado a ver en una sola jornada.






Ismael y Aurora continuaron sus vacaciones yendo por su cuenta a más rincones de estas sierras (como Cazorla, La Toba, el río Borosa o el valle del Zumeta) y también a otros sitios de la provincia como Úbeda y Baeza, pero aún pudimos quedar juntos una tarde más que pronto aparecerá por aquí relatada junto a otras cosas.
Fue una suerte que vinieran en febrero, esto en fechas más tardías hubiera sido imposible por la complicada situación sanitaria que atravesamos. Tal vez ahora se empiecen algunos a tomar más en serio dejar en paz a la fauna silvestre tropical si no quieren que el próximo virus sea incluso peor.