jueves, 21 de mayo de 2015

De Belmonte a La Mancha Húmeda




Dejando de momento la temática de la Sierra de Segura (que ya volverá, y con mucha fuerza), recopilo unas fotos de una buena salida que hice el día 18 de abril de abril con dos amigos por distintos puntos de La Mancha, con la idea de visitar el castillo de Belmonte (cosa que llevábamos tiempo queriendo hacer) y algunas lagunas que aún no conocíamos.

El pueblo de Belmonte, cuna de Fray Luis de León, posee uno de los castillos que más me atraen de todo el territorio español, habiendo sido además esta fortaleza de Juan Pacheco escenario en la película de "El Cid". Imaginad mis altísimas expectativas, que casi cayeron en picado cuando me lo encontré con una horrorosa grúa inactiva estropeando su regia estampa desde prácticamente cualquier ángulo...
De todos modos me las arreglé para obtener una pequeña remesa de recuerdos fotográficos donde no apareciese el artefacto, y la visita no fue en balde ante tal maravilla. 










Durante el trayecto vi algunos sisones (Tetrax tetrax), pero el premio gordo ornitológico aún estaba por llegar.
La laguna de Manjavacas fue todo un hallazgo, encontrándose en ese momento con un fuerte paso migratorio de limícolas como nunca he visto, con la mayor concentración de combatientes (Philomachus pugnax) que me he topado hasta ahora, entre otras muchas cosas que iremos desgranando en este resumen.




En esta primera foto tenemos unos cuantos correlimos menudos (Calidris minuta), que fueron de las especies más abundantes, cosa que me hizo más efecto si tenemos en cuenta que mi único avistamiento de la especie fue hace 4 años con un grupito de 4-5 ejemplares en una playa de Almería.
Abajo podemos ver a los combatientes junto a unas pocas pagazas piconegras (Gelochidon nilotica) de la colonia que allí hay, y la tercera y cuarta imágenes en liza muestran un repertorio más amplio en el que se pueden ver correlimos comunes (Calidris alpina), chorlitejos patinegros (Charadrius alexandrinus) y unos correlimos zarapitines (Calidris ferruginea).
A este plantel hay que sumar especies como la aguja colinegra, la avefría, la cigüeñuela, el chorlitejo grande o el archibebe común, y más especies que podrían andar por allí en la distancia sin que las detectáramos.






Otro par de zarapitines

Archibebe común (Tringa totanus)

Correlimos y chorlitejos



Los combatientes llegaron a dar mucho juego desde el observatorio, pudiendo disfrutar de ellos a una agradable distancia durante un buen rato mientras que ellos iban a lo suyo, reponiendo fuerzas para seguir con su larga migración.



Ojo a la diferencia de tamaño entre machos y hembras


Con una cigüeñuela (Himantopus himantopus)



No os habrá pasado desapercibido que algunos machos de combatiente empezaban a lucir el plumaje nupcial, con esa variación que tienen entre distintas combinaciones de marrón, negro y blanco. Un par de ellos posaron aún más cerca y nos dejaron observar bien sus diseños, así como las pagazas me dejaron probar suerte con sus vuelos y algunos bandos de flamencos (Phoenicopterus roseus) hicieron lo propio a su más lenta manera.











Volando junto a chorlitejos patinegros


Estos avistamientos de flamencos no fueron desde luego los mejores, esa palma se la llevó la laguna del Pueblo en la localidad de Pedro Muñoz, donde poco más vimos aparte de algunos patos colorados y zampullines.  El hecho de estar pegada al pueblo tal vez sea el motivo de que los flamencos estén más tranquilos que en otros sitios (tranquilos excepto cuando se montan una bronca como la que presenciamos, claro).










Mucha más variedad encontramos por Alcázar de San Juan, poniendo como bonitos ejemplos los muchos aviones zapadores (Riparia riparia), cercetas carretonas (Anas querquedula), patos colorados (Netta rufina), fumareles comunes (Chlidonias miger) y cariblancos (Chlidonias hybrida), aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus), pagazas piconegras, abubillas (Upupa epops) y tarros blancos (Tadorna tadorna).





Avispa excavadora, terrible depredador

Conejo (Oryctolagus cuniculus)









Me gustaría que esta entrada sirviera para que se vea la enorme importancia de los humedales para las aves, no sólo las que residen y crían en ellos, sino también como muy necesarios puntos de descanso para las especies migratorias hasta alcanzar sus lugares de invernada o de cría, por mucho que haya aún tanta gente que piensa que estos lugares "no sirven para nada".



sábado, 16 de mayo de 2015

Enseñando la Sierra de Segura, segunda parte





A primeros de mes he recibido la visita de un amigo euskaldun que tenía muchas ganas de volver a visitar la Sierra de Segura, después de haber venido hace tres años cuando yo vivía en Torres de Albanchez, y esta nueva visita ha estado otra vez llena de espectaculares salidas serranas y muchas risas.

Mientras esperaba su llegada tuve tiempo de fotografiar en mi piso de Siles a los vencejos comunes (Apus apus) y una bellísima polilla tigre (Arctia villica), así como también de dar una pequeña vuelta por las afueras del pueblo y ver una lagartija colilarga (Psammodromus algirus) y encontrar las orquídeas Ophrys lutea, Ophrys speculum y Orchis olbiensis, siendo esta última una novedad.

















Cuando llegó mi buen amigo, lo primero que visitamos fue la Torre del Cubo, que ha estado abierta a las visitas sólo durante la Navidad y Semana Santa (siempre justo cuando yo no estaba en Siles), de modo que había que aprovechar su apertura durante el puente, y aprender muchos datos sobre la historia del pueblo con la importante figura de Rodrigo Manrique (maestre de la Orden de Santiago y padre del ilustre Jorge Manrique) en torno.











Por la tarde hicimos una salida por Las Acebeas y la ascensión a la cumbre del Navalperal, que escogí por sus excelentes vistas del paisaje segureño durante la mayor parte del recorrido. 
Llegados a este punto he de comentar que dedicamos el fin de semana a disfrutar del senderismo, de tal manera que llevé la cámara guardada la mayor parte del tiempo y no me paré apenas a tomar fotografías, aunque de todos modos alguna cosilla había que fotografiar, sobre todo con especies interesantes, como fue el caso de una pareja de collalbas grises (Oenanthe oenanthe) en los prados rocosos de la cima.
Por mencionar otros animales, vimos culebreras, buitres leonados, un roquero solitario, un ratonero, totovías, escolopendras, dos escorpiones y muchas aceiteras, con el canto del cuco de fondo.
Para cerrar esta primera salida, nada como un picadillo serrano y un venado en salsa con un licor de membrillo para cenar.









El sábado 2 de mayo llegó muy caluroso y casi veraniego, pero no nos dejamos avasallar y continuamos con lo previsto. Tras visitar el centro de visitantes El Sequero con su museo de los oficios de la sierra y hacer unas compras de productos típicos, fuimos a ver el nacimiento del Río Mundo, que estaba muy masificado ese día pese a que el caudal que caía por la cascada era ínfimo.
Desde allí, después de una buena comilona a base de gazpacho manchego y caldereta de cabrito, hicimos la subida al enorme Calar del Mundo desde la Cañada de los Mojones, que nos regaló la vista con sus vastísimas panorámicas, viendo especies como el escarabajo rústico (Buprestis rustica), la mariposas arlequín (Zerynthia rumina) y cejialba (Callophrys rubi), un águila calzada (Hieraaetus pennatus) portando un lagarto ocelado y una culebrera (Circaetus gallicus) buscando capturar también algún reptil, además de otros no fotografiados como el escribano soteño, el mosquitero papialbo, el bisbita campestre y la lagartija de Valverde (esta última en el entorno del río).
También aquí tuvimos el canto del cuco como bonita banda sonora.













Para el domingo atendí una petición de mi invitado y fuimos al Yelmo, emblemático pico de esta zona de la comarca que forma parte importante de su paisaje. De camino tuve la suerte de toparme con una nueva especie de orquídea, la Orchis cazorlensis, toda una joya para mi gusto.
En su cima tuvimos unas excelentes vistas de los pueblos de Hornos de Segura y Segura de la Sierra, con sus sendos castillos y el primero de ellos junto al embalse del Tranco y la Sierra de las Villas. 
¿Alguien adivina qué ave se escuchaba cantar? Sí, de nuevo el cuco.







El Yelmo es punto de práctica de vuelo libre



Desde allí nos fuimos a pasar la tarde en el término de Santiago-Pontones, para ver la manera en que las sierras boscosas de Siles y cercanías dan paso a una serranía más rocosa y hostil, donde las condiciones de vida son más duras. Por sus tranquilas carreterillas vimos un grupo de gamos (Dama dama) y alguna ardilla (Sciurus vulgaris), de camino hacia el nacimiento del Río Segura, una preciosa fuente de tonos verdosos que aún no había visitado.










Para despedir la entrada me permito un poco de humor, con una foto nuestra haciendo el cafre tras haber llevado a cabo la hazaña de subir al Yelmo en un tiempo ciertamente menor de lo esperado.
El cafre barbudo de la ropa de camuflaje es el que se despide de vosotros hasta la próxima entrada, que nos trasladará a los humedales para cambiar de aires de momento.