Aquí estoy de vuelta tras las vacaciones de navidad con el material que pude conseguir los pocos días que no tuvimos lluvia ni grises días nublados, ciñéndome sobre todo a los fines de semana en los que el tiempo despejado fue más satisfactorio para salir a buscar aves y otros animales.
Para ello he pensado hacerlo en dos bloques teniendo como nexo común los dos destinos que han unido el grueso de mis salidas más serias: Andújar y Despeñaperros.
Voy a comenzar con Andújar, que se ha mostrado muy generosa con sus cerros cuajados de monte mediterráneo enseñándome una variada y potente muestra de su fauna representativa.
Damos comienzo el lunes 23 de diciembre, cuando decidí pasar allí la mañana para aprovechar el día radiante que llegó... y tan radiante, parecía primaveral con algunos romeros en flor y abejas en torno, el vuelo de algunas mariposas, diversos cantos de pajarillos y reclamos de perdices por doquier, contrastando con los ocasionales bramidos de algunos ciervos que no parecen haber renunciado a la berrea.
Las aves pequeñas y medianas acompañaron muy bien este trayecto desde Baños de la Encina hasta Andújar; como por ejemplo la abubilla (Upupa epops) que no migra en estas tierras, la brava perdiz roja (Alectoris rufa), el apuesto roquero solitario (Monticola solitarius), el diminuto mito (Aegithalos caudatus), la descarada curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) y la tímida curruca rabilarga (Sylvia undata), además de la bonita mariposa saltacercas (Lasiommata megera).
Los animales más grandes también se dejaron ver, que por algo son plato fuerte en estas tierras. Los ungulados estuvieron representados por algunas ciervas (Cervus elaphus) y muchísimos gamos (Dama dama), pudiendo fotografiar de estos últimos a un jovenzuelo solamente, pese a haber visto machos de enormes cuernas.
Al decir que los grandes animales son especialidad de estos lares no sólo iba por los mamíferos, porque los avistamientos de enormes aves planeadoras son un clásico, y no faltaron los siempre impresionantes buitres negros (Aegypius monachus) entre los numerosos buitres leonados (Gyps fulvus). Estas aves son del tipo que jamás me canso de ver, y más todavía si te sobrevuelan a menor distancia de la habitual, como podéis comprobar.
Colofón genial para la salida de esa mañana, antes de volver para comer a casa.
Hasta el sábado 28 de diciembre no pude volver a salir en condiciones, pero ese fin de semana llegaba espectacular y había que aprovechar, así que me fui con mi mejor amigo a pasar el día entero allí (bueno, la mayor parte, porque él no podía regresar muy tarde).
A partir de aquí es cuando podríamos titular esta entrada como "Festival de las águilas", y la verdad es que así podría llamar a las dos entradas hermanas porque las salidas por Despeñaperros depararon otro tanto en pajarracos del género Aquila, pero de eso hablaremos en su momento...
Empezamos muy bien la jornada con un juvenil de águila imperial (Aquila adalberti) planeando entre buitres en el único parche nublado que había, cuando un segundo ejemplar apareció en el horizonte acosando y tirando pasadas a un pobre buitre negro. Cuando aún se veía la segunda imperial ciclear, llegó en línea recta un maravilloso macho adulto de águila real (Aquila chrysaetos) con esa mirada de mala uva tan característica.
Sabía de antemano que las rapaces estarían ansiosas por salir a planear tras los días de abundantes lluvias, y así fue cuando los buitres leonados y negros volaron al mismo tiempo que el aguerrido cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), un bando macarra de cuervos (Corvus corax) e incluso el mismísimo azor (Accipiter gentilis) dignándose a salir de su habitual discreción, por no hablar de la lujosa aparición de un águila imperial adulta y otro ejemplar de águila real.
El recorrido de retorno lo hicimos por el camino que lleva hasta El Centenillo, obteniendo panorámicas como la del pueblo de Baños de la Encina con su castillo, su embalse y Linares al fondo.
La simpática figura rechoncha del mochuelo (Athene noctua) contrastó con la mayor estampa de los machos de muflón (Ovus musimon) y de ciervo.
Esta segunda salida también tuvo su regalito final, con la presencia de una enorme hembra juvenil de águila real (fue el sexto ejemplar de águila entre imperiales y reales) entre los buitres leonados de la colonia que hay poco antes de llegar a El Centenillo.
La tercera y última salida es más reciente, del domingo 5 de este mes, y la más corta de todas porque la mañana se volvió totalmente envuelta por el gris de las nubes.
Iba yo solo y decidí volver a casa para estar allí a mediodía, visto el percal, pese a que la mañana prometía como podéis ver en el fondo azul que nos muestra el cernícalo vulgar.
Pero no tardó en nublarse completamente como se aprecia en esta imagen con el santuario de La Cabeza al fondo.
No obstante, los buitres dieron mucho espectáculo al volar en enormes cantidades y a muy poca distancia, posándose en un lugar cercano a mi posición y montando un griterío increíble. Me ahorré el sacar fotos en vuelo porque sólo se verían cosas negras en el cielo gris, pero sí os los puedo enseñar posados, al igual que el juvenil de águila real que volaba entre ellos mientras que un rebaño de muflones me miraba desde el otro lado de la malla de una finca.
Y esto es todo en cuanto a Andújar, ya sabéis que la próxima entrega navideña nos llevará hasta las agrestes alturas de Despeñaperros y su quebrado paisaje, continuando con este particular "Festival de las águilas". Me despido hasta entonces con una imagen de mi propio pueblo (Bailén), algo inusitado, con la iglesia de La Encarnación.
