miércoles, 23 de diciembre de 2020

Fin de semana muy contrastado

 



Como bien dije anteriormente, muchos de mis fines de semana en la Sierra de Segura han consistido en un sábado horrendo y un domingo espectacularmente espléndido.

El 14 de noviembre estuvo especialmente oscuro y frío, lloviendo incluso por la tarde tras la larga amenaza de tormenta. Me pidieron como favor ir a la finca Villa Adolfina a tomar fotografías relacionadas con los artrópodos que se encuentran en los cultivos de almendro, que se manejan de manera ecológica favoreciendo la presencia de biodiversidad y el control de plagas natural con insectos y aves.
Bajo muchas cortezas se veían las galerías de los escolítidos (escarabajos conocidos como barrenillos) formando unos caprichosos dibujos que hasta me parecen estéticos.



Nido de avispa alfarera

Posible icneumónido

Alguna especie de cucaracha


Ooteca de mantis

Cochinilla de la humedad




Eso fue por la tarde, había estado previamente por la mañana intentando hacer algo pese al desagradable estado del tiempo para estos menesteres de observación de fauna. Por suerte pude disfrutar de un gracioso acentor alpino en los cortados cercanos a La Toba en medio de una tediosa inactividad sólo alterada por el vuelo de algún buitre muy ocasional (como éste con el ala izquierda hecha unos zorros).


Buitre leonado (Gyps fulvus)

Acentor alpino (Prunella collaris)


También un grupo de cabras monteses con un encelado macho adulto ayudó a revertir la insulsa situación, hasta que el mencionado tiempo oscurísimo no permitió nada más.





Cabras monteses (Capra pyrenaica)


Al llegar el domingo 15 de noviembre cambió el panorama muy sustancialmente, siendo una radiante jornada muy amenizada por los pajarillos forestales y los siempre escondidizos mirlos capiblancos (en claro contraste con el descaro que tuvieron algunos de los pequeños pájaros).



Carbonero garrapinos (Periparus ater)

Petirrojo (Erithacus rubecula)

Trepador azul (Sitta europaea)

Setas de cardo

Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)

Carbonero común (Parus major)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)



El halcón peregrino (un juvenil con el buche bien lleno) y un águila real fueron excelentes complementos rapaces del tremendo avistamiento cercano de una pareja adulta de quebrantahuesos mostrando esa impresionante capacidad para el vuelo que tienen.


Halcón peregrino (Falco peregrinus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Águila real (Aquila chrysaetos)


Algún fin de semana de este estilo queda por relatar, ya lo iremos viendo poco a poco.


El mastín que se puso las botas


sábado, 19 de diciembre de 2020

Aves invernantes y rompedores de huesos

 



Hay semanas, como ésta que hemos dejado atrás, que me resultan poco productivas mientras que otras llegan a ser espectaculares y de lo mejor de la Sierra de Segura.
Tenemos un gran ejemplo de esto último con lo visto durante los días 10, 11 y 13 de noviembre por las  tardes. La del día 10 empezó de maravilla con un milano real al pasar por Cañada Hermosa, por sus marcas alares veo que debe ser un invernante de otras zonas (no he recibido respuesta alguna enviando la cita, se me quitan las ganas de seguir mandándolas cuando llevo ya varias sin responder).

Digo esto último porque se ha iniciado un proyecto de la Junta de Andalucía en colaboración con GREFA para devolver al milano real a aquellas zonas del sur de donde ha desaparecido en vista de su pésimo estado al borde de la extinción. El parque natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas ha sido escogido para liberar de momento tres ejemplares que no portan marcas alares, de ahí mi anterior comentario.


Milano real (Milvus milvus)


Lo que sí es un clarísimo invernante es el acentor alpino. Tras haberme sentido muy frustrado no viéndolos bien ni en El Yelmo, aquella tarde tuve la gran suerte de que se mostrara muy cerca la habitual bandada que suelo ver por unos barrancos que me gusta frecuentar. Normalmente se les ve (o más bien se les oye) barranco abajo, pero en aquella ocasión estaban justamente en unas peñas que suelo utilizar como oteadero, permitiéndome disfrutar de lo bonitos que son cuando la cercanía te deja apreciar que son algo más que simples pájaros grises.




Acentores alpinos (Prunella collaris)


Esto no es todo, cuando estaba pendiente del vuelo de los buitres leonados y de un gavilán llegó un quebrantahuesos adulto para que la tarde alcanzara la excelencia.


Gavilán (Accipiter nisus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Unos momentos más tarde apareció de nuevo muy cerca de mi posición sin haberme dado tiempo a ver de dónde salió, cicleando un rato ante mí antes de marcharse nuevamente al alcanzar la altura deseada.







La tarde del 11 de noviembre fue más normalita, aunque no exenta de momentos más que aceptables como el de la joven águila real incordiada por los siempre impertinentes córvidos o el del venado al que sorprendí comiendo entre unos majuelos.


Águila real muy acosada

Ciervo (Cervus elaphus)


El 13 de noviembre ya me esperaba una salida con mucha más enjundia. Quise ir a ver mirlos capiblancos por enésima vez, con la fortuna de localizar uno bien a la vista que se dejó fotografiar desde el coche, aunque al llegar al lugar seleccionado me encontré con una decepcionante inactividad de estas aves invernantes.


Trepador azul (Sitta europaea)

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Bisbita común (Anthus pratensis)

El estornino que me hizo pensar si podría ser pinto

Ciervo (Cervus elaphus)


La vida da muchas vueltas, como se suele decir, y la ausencia de mirlos capiblancos se vio sobradamente compensada al contemplar la mítica estampa del quebrantahuesos lanzando su comida para romperla y así poder engullir mejor los trozos resultantes.







Este método normalmente lo usa con los grandes huesos que no puede ingerir de una sola vez, en el caso concreto de este juvenil con una pata de oveja.
El espectáculo ya de por sí era genial, pero gana muchos puntos si entra en escena una joven águila real que llega a pasar tan cerca del quebrantahuesos como para tenerlos a los dos juntos en el mismo encuadre, e incluso un segundo quebrantahuesos que casualmente fue el mismo que vi ese día por la mañana en el recreo con mis alumnos (aparece en la anterior publicación).



Águila real (Aquila chrysaetos)

Gavilán (Accipiter nisus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)




Por cierto, aviso que no será la única vez que veamos por el blog a un quebrantahuesos haciendo honor a su nombre...