jueves, 22 de noviembre de 2018

Montijo y Bonanza




Escribo desde mi casa mientras veo llover con intensidad por la ventana, de la misma manera que lo lleva haciendo durante toda la semana, para relatar un 28 de octubre en el que por el contrario brillaba el sol y me marché a la costa gaditana para ver aves en uno de mis sitios preferidos.

Tocó ver la playa de Montijo por tercera vez desde que la descubrí junto a un amigo la primavera pasada. Es un lugar muy bueno para ver limícolas y otros tipos de aves y aquel día no fue para menos.
Justamente con las limícolas se dio bastante bien la cosa y encontré varias especies costeras que no suelo ver mientras se alimentaban o descansaban con la marea baja. Hace poco vi en redes sociales un vídeo en el que unos cazadores tiroteaban estas aves (concretamente chorlitos grises, agujas, ostreros y archibebes) en Francia sin entender cómo se permite aquello, deberían recordar lo que le ocurrió al zarapito esquimal en América...


Chorlito gris (Pluvialis squatarola) y archibebe claro (Tringa nebularia)

Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Correlimos tridáctilos (Calidris alba)

Chorlitos grises (Pluvialis squatarola)

Correlimos tridáctilos (Calidris alba)

Aguja colipinta (Limosa lapponica)

Ostrero (Haematopus ostralegus)

Aparte de las limícolas destacó la presencia de gaviotas de Audouin y pagazas piquirrojas, además de numerosos charranes patinegros que no muestro en imágenes por su gran lejanía.


Gaviota de Audouin (Larus audouinii)

Gaviotas de Audouin (Larus audouinii)

Gaviotas de Audouin (Larus audouinii)

Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia) con su captura

Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia)

El clásico perro suelto que espanta a todas las aves, los dueños de mascotas no son conscientes del daño que hacen



En unas charcas de Bonanza pude ver un interesantísimo repertorio de anátidas encabezado por la presencia de ocho ejemplares de cerceta pardilla. Después de tanto tiempo sin verlas, tras intentarlo sin éxito en el codo de la Esparraguera, ahora en cambio las consigo ver en un entorno horriblemente feo de lagunas rodeadas de edificios y fábricas. Así de curiosa es la naturaleza a veces.


Cuchara (Anas clypeata)

Porrón moñudo (Aythya fuligula) hembra

Malvasía (Oxyura leucocephala)

Porrón común (Aythya ferina) hembra

Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris)

Cercetas pardillas (Marmaronetta angustirostris)

Cerceta pardilla y malvasías

Porrón común (Aythya ferina) macho

Para acabar la salida, nada mejor que parar un largo rato en las salinas de Bonanza y ver los inevitables flamencos junto a otras aves tan espectaculares como el águila pescadora y así rematar la mañana en condiciones.


Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia)

Águila pescadora (Pandion haliaetus)

Flamenco (Phoenicopterus roseus)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Correlimos comunes (Calidris alpina)

Archibebe común (Tringa totanus)

Tengo que retomar pronto este tipo de salidas, aunque no sé cuándo podrá ser porque ahora mismo con las abundantes lluvias los humedales que tengo más a mano estarán convertidos en un barrizal.
Todo se andará, que ganas no faltan.






lunes, 19 de noviembre de 2018

Vuelve la temporada de mirlos capiblancos




En este cuaderno virtual de mis salidas de campo continuamos con el avance del otoño en la Sierra de Grazalema, con las choperas reluciendo el oro de sus hojas y la mayor presencia de algunos pájaros aquí reproductores a los que se unen sus congéneres invernantes llegados de otras partes para pasar mejor los meses fríos.


Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) hembra

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) macho

Petirrojo (Eritathacus rubecula)

Lavandera blanca (Motacilla alba)

Entre estos pájaros hay algunos que sí se ven aquí exclusivamente como invernantes, tal es el caso del mirlo capiblanco (Turdus torquatus) que vuelve un año más en octubre buscando refugio invernal allí donde puede encontrar la generosa despensa de la fructificación otoñal de majuelos, sabinas, endrinos y otros arbustos de la sierra.









Estuve largo rato esperando con paciencia a los desconfiados y ariscos túrdidos, que acaban perdiendo un poco la vergüenza al tener que acercarse a saciar su sed en un abrevadero. No eran los únicos y se ve que un joven macho de cabra montés (Capra pyrenaica) tenía las mismas intenciones, vigilándome a una distancia prudente y esperando su turno, siendo especialmente divertido darme cuenta de que se acercaba poco a poco cuando yo miraba para otro lado. Al marcharme el pobre debió sentir gran alivio.
Caminando por los recortados relieves calizos me fui encontrando con otros machos más ocupados en otros asuntos, que por estas fechas de celo no puede ser otra cosa que andar siguiendo a las hembras.











Aunque uno salga con alguna especie concreta como objetivo, se disfruta igualmente de lo que se va viendo por el camino, sea de pluma o pelo. Sin olvidarnos tampoco de lo que se ve mirando atentamente al suelo.


Gavilán (Accipiter nisus)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Ciervos (Cervus elaphus)

Gamos (Dama dama)

Tarabilla común (Saxicola torquatus)

Azafrán silvestre

Luciérnaga (Nyctophila reichii)

Araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana)

En jornadas así un pequeño pero agradable regalo final es ver a lo lejos el pueblo donde uno vivió durante todo el curso anterior, Prado del Rey, y así recordar lo vivido entonces al mismo tiempo que se piensa en lo que quedará por venir.