lunes, 7 de junio de 2021

Sierra de Castril

 




Segura, Las Villas, Cazorla, Alcaraz, Castril, Sierra Seca, La Sagra... estas sierras y otras más forman juntas el macizo Prebético, separado en distintas provincias y hasta en comunidades autónomas al estar entre Andalucía, Castilla-La Mancha y Murcia.

A la naturaleza le importan bien poco las fronteras que el ser humano inventó, los valores naturales y paisajes son los mismos en este enredo de sierras y parques naturales. La Sierra de Castril, en la provincia de Granada, está dominada por el quebradísimo relieve y las fuertes pendientes resultantes de la brusca caída desde la altiplanicie de los Campos de Hernán Perea.
En ella nace el río Castril, que fluye bravo y salvaje con el mirlo acuático y la garza real pescando en él.







Sus profundos barrancos llaman la atención por sus afilados relieves de finas crestas aserradas. En estas enriscadas y agrias sierras habitó el quebrantahuesos hasta su lamentable extinción, pero vuelve a sobrevolarlas hoy día gracias a que Castril forma parte del proyecto de reintroducción de la especie y cuenta con uno de los dos puntos de suelta del programa.
De hecho, incluso este invierno hubo nidificación por parte de una pareja adulta con un intento de cría que desgraciadamente no salió bien al final. El tiempo dirá. 




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Águila real (Aquila chrysaetos)


Águila real (Aquila chrysaetos)


Águila real hostigada por los córvidos




En el rocoso entorno tan aparentemente reseco no falta el agua en realidad, su árido paisaje está surcado por numerosos cursos de agua con cascadas y pozas cristalinas.







Mención especial merece el barranco de Túnez, bajo el inmenso centinela del pico Empanadas con sus 2.106 metros de altitud y nuevamente salpicado de abundantes saltos de agua.
En estas duras laderas pedregosas se quedó a vivir el apodado como el Maestrillo de Túnez. Recorría la sierra para enseñar a leer a los habitantes de aldeas y cortijos, hasta que se estableció en una choza construida por él mismo. Allí vivió en total soledad durante más de 30 años con lo que le proporcionaban sus animales y su huerto, bajando solamente al pueblo a lomos de su mula cuando necesitaba algo más.
Todavía puede verse lo que queda de su choza junto a los nogales que él plantó, aunque tristemente no fue enterrado allí tal y como deseaba.



Empanadas









Bajando por el susodicho barranco de vuelta a la civilización es normal ser sobrevolado por las siempre bulliciosas bandadas de chovas piquirrojas, tan amantes de riscos y gargantas, y nuevamente por el enorme quebrantahuesos en sus largas patrullas,



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax)


Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax)


Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax)


Bien merece la pena ver la cascada de La Magdalena, otro de los muchos atractivos de la Sierra de Castril. Me queda en el tintero ver más parajes, empezando por el popular nacimiento del río Castril por ejemplo.







Al volver de mi excursión encontré un sapo común en sus correrías nocturnas, justo cuando pensaba que tengo que continuar conociendo más este conjunto de sierras.


Sapo común (Bufo spinosus)


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