jueves, 19 de noviembre de 2020

La primera noche de salamandras

 



Este otoño no está lloviendo lo suficiente como otras tantas veces, de hecho ahora mismo andamos con calor y poca ropa de abrigo (directamente en manga corta muchas veces), por mucho que ese manido cuento chino que llaman las cabañuelas "pronosticaran" unos meses de octubre y noviembre lluviosos.

Una de las pocas semanas con tiempo húmedo propició que la noche del 22 de octubre pudiera salir en busca de anfibios, especialmente salamandras. Además, el ambiente otoñal estaba irresistible para fotografiar esos grandiosos paisajes que tengo la suerte de ver a diario camino del trabajo.



Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Ratón de campo (Apodemus sylvaticus)




La mencionada noche del día 22 no hubo una gran variedad de anfibios, faltó el sapo partero y los únicos anuros fueron varios ejemplares de sapo corredor y un sapo común. Aunque no me parece mal desde luego porque había ganas de ver a esos animales tan graciosos.




Sapo corredor (Epidalea calamita)

Sapo común (Bufo spinosus)

Sapo corredor (Epidalea calamita)



Como había dicho antes, lo que más quería era ver salamandras. Estos vistosos urodelos, tan injustamente acusados por supersticiones estúpidas, entran en celo con las lluvias otoñales y esto hizo que fuera sencillo encontrar una decena de ejemplares yendo a una fuente que ya conozco como punto de reproducción desde hace años.









Salamandras comunes (Salamandra salamandra)

Tobos


Pero poco duró la cosa, al día siguiente se fueron disipando las nubes y volvieron a dejarse ver las rapaces en los cielos segureños. Aparte de los muy numerosos buitres leonados vi tres águilas reales diferentes desde los espectaculares cortados del Puntal de las Buitreras cuando hice una búsqueda fallida de acentores alpinos.


Santiago de la Espada

Buitre leonado (Gyps fulvus)

La Toba

Águila real (Aquila chrysaetos)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Erodium sp.


Estas salidas que hago en solitario por la Sierra de Segura me dan la vida, pero dentro de poco relataré una salida bien acompañado que ahora se echa en falta con la situación actual.


Santiago de la Espada



2 comentarios:

  1. Siempre he pensado que las televisiones y los programas de radio podía dedicar un poco más de su tiempo a informar algo sobre animales tan vilipendiados como la salamandra.
    Desgraciadamente, están más por la labor, no de hablar de asuntos importantes, si no de que los políticos tengan tantas horas de gloria que acaben hinchándonos las narices a diario.
    Saludos.

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    1. Desde luego, el otro día mis alumnos comentaban que si no fuera por mí pensarían que las salamandras son venenosas porque todo el mundo lo dice en el pueblo.
      ¡Saludos!

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