martes, 13 de octubre de 2020

Bicherío antes del otoño

 


Normalmente una publicación sobre la entrada oficial del otoño estaría plagada de frondas caducifolias con el tono dorado de la estación, o paisajes con cielos plomizos anunciando lluvia como en una publicación anterior que ya escribí. 

Hoy no va a ser el caso, porque este año el otoño del calendario ha llegado con sol y mucha actividad de artrópodos y reptiles hasta el punto de ser ellos los protagonistas de la entrada con tan sólo tres aves de por medio. En donde trabajo, la aldea de Marchena, son frecuentes las oportunidades de ver y fotografiar numerosos insectos, así como también en algunos puntos más alejados como cuando paré en una pantaneta de Beas de Segura para ver un rato las libélulas Brachythemis impartita.

Mención especial al pobre lagarto ocelado que vi en el límite entre Santiago de la Espada y la vecina provincia de Granada, que estaba con la cola recién autotomizada y muy mal aspecto, no sé si por haber sido casi depredado o por causas humanas. También por allí vi una hembra de araña lobo de la especie Hogna radiata con sus crías a cuestas, algo muy propio de estas fechas.



Sympetrum striolatum

Colias crocea 

Niña celeste (Polyommatus bellargus)

Pyrgus sp.

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Hogna radiata

Brachythemis impartita


Otro clásico otoñal junto con las arañas lobo es ver numerosos ejemplares de Mantis religiosa con las hembras bien repletas de huevos, incluyendo la sorpresita de ver por primera vez una Iris oratoria cerca de Santiago de la Espada.


Mantis religiosa, macho


Mantis religiosa, hembra

Águila real (Aquila chrysaetos)

Mantis mediterránea (Iris oratoria)



El 23 de septiembre, con el otoño ya estrenado, tuvo también su buena ración de bicherío con un bicho especialmente ilustre al tratarse de la endémica lagartija de Valverde, una de las joyas de la fauna de estas sierras que aún nos queda.






Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)


Esa misma tarde disfruté de un quebrantahuesos adulto reflejando la luz dorada del atardecer en el lustre negro de su dorso en compañía de un joven halcón peregrino. Aquella salida acabó igual que empezó, con un reptil, al encontrar de camino a casa una culebra lisa meridional que empezaba su actividad crepuscular.


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)


Mientras escribo esto vuelve a lucir el sol, pero seguro que pronto encuentro aves invernantes como el mirlo capiblanco y espero que las lluvias traigan muchas observaciones de salamandras.






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