viernes, 22 de mayo de 2020

La primavera prometida





A primeros de mayo por fin se permitieron los paseos al aire libre, siendo cuando por primera vez la gente que vivimos en los pueblos pequeños dejamos de ser los pringados de siempre al no tener restricciones horarias como en las grandes urbes.

Durante el mes de abril me tuve que contentar con lo visto en la serie de publicaciones anteriores, donde comento nuevamente que llegué a ver 50 especies de aves desde mi balcón. Justamente la tarde anterior a mi primer paseo tuve la suerte de ver al águila real poco antes del atardecer mientras soñaba despierto con lo que podría hacer al día siguiente en tan esperadísimo momento.



Golondrina común (Hirundo rustica)

Águila real (Aquila chrysaetos)


El sábado 2 de mayo por la mañana me encontré con que el mismo entorno más cercano a Santiago de la Espada estaba radiante con una vegetación bien frondosa y florida en la que no paraban de cantar zarceros, ruiseñores y oropéndolas entre otras aves. Este audio que grabé ayudará notablemente a transportarnos ese momento al mismo tiempo que vemos las imágenes.





Linaria hirta

Zarcero común (Hippolais polyglotta)

Salvia

Abejaruco (Merops apiaster)


Tarabilla común (Saxicola rubicola)

Anchusa azurea

El recorrido escogido fue junto al río Zumeta hasta llegar adonde se encajona entre fieros cortados que esconden tesoros como el mirlo acuático, la orquídea Cephalanthera damasonium y la lagartija de Valverde. De estas dos últimas no tenía constancia y fueron unos hallazgos por los que mereció la pena sobradamente el paseo.
Este tramo junto a su limpio cauce es un paseo de lo más refrescante, pero no se puede decir lo mismo del regreso subiendo bajo un sol achicharrador por la llamada "Cuesta Chica", que es más insufrible de lo que sugiere su nombre y regaló unas preciosas quemaduras solares como recuerdo de mi salida de desconfinamiento.




Efímera

Zapateros celebrando el desconfinamiento


Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

Cephalanthera damasonium

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)




A la vuelta no faltaron otras orquídeas de especies más frecuentes, pero no por ello menos bonitas, y después de comer tocó sentarse a relajarse en esos praditos de los que tanto costaba separarse, con el canto de la abubilla y la presencia infiltrada de un vencejo real entre sus primos comunes y pálidos.



Ophrys scolopax

Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli)

Ophrys lutea

Rana común (Pelophylax perezi)


Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


Abubilla (Upupa epops)


Vencejo real (Tachymarptis melba)



Estos paseos son un regalo celestial cuando el término municipal donde vives es enorme (haced la prueba y consultad el término de Santiago-Pontones) y tiene una naturaleza que llega a su mejor momento justamente en mayo. Por lo tanto se avecina una serie de entradas con la biodiversidad desbordante de la Sierra de Segura.







1 comentario:

  1. Qué entorno más bonito Carlos, además viviendo en un municipio tan pequeño podrás salir a la hora que quieras. Yo vivo en un pueblo pero mucho más grande, aún así algo se puede hacer.
    ¡Saludos!

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