domingo, 16 de febrero de 2020

La primera gran nevada del año





Recordaréis que en noviembre ya recibimos una buena nevada en la Sierra de Segura, pero aquello no fue nada comparado con lo que llegó en enero. Era de esperar que caería un tremendo nevazo como llegaran precipitaciones con las temperaturas tan heladoras que tuvimos aquellos días, y eso es lo que sucedió el 19 de enero.
Al día siguiente Santiago de la Espada amaneció totalmente cubierto por un manto de nieve tan bello como peligroso, dejando aisladas las aldeas de su entorno e impidiendo que muchos de los niños no pudieran tener clases durante dos días.








Me gustaría retroceder un poco para mostrar la última salida de observación de fauna anterior a la nevada, que tuvo como avistamientos más destacados una pareja de pinzones reales, un mirlo acuático en el río Segura, alrededor de dos decenas de zorzales reales y la inesperada observación de una becada.


Águila real (Aquila chrysaetos)

Pinzón real (Fringilla montifringilla)

Carbonero común (Parus major)

Mirlo acuático (Cinclus cinclus)

Pinzón real (Fringilla montifringilla)

Zorzales reales (Turdus pilaris)

Gamo (Dama dama)

Pinzón real (Fringilla montifringilla)

Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Urraca (Pica pica)

Volvemos otra vez a las escenas de la sierra totalmente nevada. En esos días la observación de aves y otros animales es muy pobre y resulta complicado o directamente imposible acceder a ciertos sitios, pero para disfrutar de la naturaleza es clave saber sacarle partido a lo positivo de cada situación y en este caso concreto es obvio salir a pasear por esos escenarios dominados por el blanco.

Hay veces en las que la naturaleza demuestra ser el mejor cuadro impresionista que hay, siendo una auténtica maravilla adentrarse en su silencio helador y reconfortante al mismo tiempo. El invierno llega a ser realmente duro pero no falta la belleza en esa crudeza que le costará la vida a no pocos seres durante esos días de aparente serenidad.










Después de tan gélidos paseos se agradece mucho volver a la calidez del hogar y sólo tener que contemplar la nieve a través de nuestros cristales, más todavía si además entramos en calor con platos como el de estas patatas a lo pobre con su generoso acompañamiento.
Pero la nieve no ha terminado, próximamente tendremos más dosis de paisajes níveos y una mejor representación de su fauna silvestre.






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