jueves, 13 de febrero de 2020

El águila imperial y las aves que llegaron con el frío





Al acercarnos a la segunda mitad de enero la cosa se puso de lo más interesante en la Sierra de Segura con unos repertorios tan variados como interesantes, viendo una combinación de especies que pienso sinceramente que puede hacer las delicias de todo ornitólogo.

Empecemos fuerte con el primer avistamiento de quebrantahuesos de mis alumnos cuando el juvenil llamado Jovan nos visitó muy cerca de nuestra escuela de Marchena. Además también tenemos la suerte de ver otros días más aves rapaces como el águila real o el halcón peregrino al haber parejas reproductoras cerca.


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) incordiado por un cuervo (Corvus corax)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Ese mismo día, el 13 de enero, vi por la tarde junto a la localidad de La Matea una curiosa silueta parda que no pertenecía a los abundantes buitres leonados. Un ejemplar juvenil de águila imperial estaba siendo intensamente acosado por unas cornejas y se dejó ver bien durante un buen rato, a diferencia de mis anteriores observaciones de la especie en la zona durante este curso.
De hecho, creo que en todas estas ocasiones pueda ser el mismo ejemplar en dispersión que se ha quedado temporalmente asentado en esta sierra.






Águila imperial (Aquila adalberti)

Semejantes observaciones eran sólo el aperitivo porque la tarde aún aguardaba con más tesoros de la sierra. Entre los numerosos túrdidos invernantes, con los zorzales alirrojos y los mirlos capiblancos como protagonistas, pude ver unos cuantos zorzales reales para acabar de redondear una de esas tardes que te dibujan una sonrisa de satisfacción al recordarla entre las vivencias recientes.
La tarde del día 15 no fue tan productiva pero me brindó encuentros con el águila real o el mirlo acuático, que no es poca cosa precisamente.



Piquituerto (Loxia curvirostra)

Carbonero común (Parus major)

Zorzal real (Turdus pilaris)

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Zorzal alirrojo (Turdus iliacus)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Mirlo acuático (Cinclus cinclus)




Ya que hablamos de tardes memorables, la del 16 de enero fue también una de ellas viendo especies muy atractivas que además brindaron estupendas oportunidades fotográficas a su ya gratificante observación.
Nada más llegar a una interesante zona de cortados ribeteados de bosques de pino laricio tuve el excelente recibimiento de un pinzón real y la sesión continuó con unos acentores alpinos y dos quebrantahuesos adultos, además de otras especies más comunes que también gustó ver con la cálida luz del atardecer.


El Yelmo

Pinzón real (Fringilla montifringilla)

Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)

Piquituerto (Loxia curvirostra)

Buitre leonado (Gys fulvus)

Acentor alpino (Prunella collaris)

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Buitre leonado (Gys fulvus)

Buitres leonados (Gys fulvus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)



Aquella semana vi alguna cosa más, pero me lo reservo para completar con algo de fauna la próxima publicación sobre las copiosas nevadas que recibió la Sierra de Segura por entonces. Se avecina una entrada muy vestida de hielo y nieve por lo tanto...
Mientras tanto, dejo uno de estos homenajes gastronómicos que me gusta darme para celebrar las buenas jornadas naturalistas con una rica carne con tomate y huevos fritos.






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