domingo, 22 de septiembre de 2019

Peña Amusgo (Peñamujo)






Ahora que estoy de regreso en la Sierra de Segura ha llegado el momento de saldar cuentas pendientes yendo a sitios que quería conocer y de hacer las muchas rutas que nunca llegué a patear. Hay muchos sitios nuevos que iré conociendo sobre la marcha sin tenerlo previsto, estoy muy seguro de ello, pero también tengo desde hace bastante tiempo una buena lista de sitios pendientes a los que ir.

Uno de ellos es el conocido como Peña Amusgo (Peñamujo localmente), un promontorio rocoso que se asoma al embalse del Tranco a modo de balcón privilegiado con unas panorámicas extraordinarias de su bello entorno. Por ello el 30 de agosto me propuse hacer la ruta que parte desde la aldea de Artuñedo. Primero tuve que pasar por Casas de Carrasco, donde sus explotaciones ganaderas suelen garantizar la presencia de buitres leonados en sus inmediaciones, estando entre ellos la agradable sorpresa de un joven alimoche que seguramente estaría migrando.
Además de los buitres y del alimoche también era notoria la presencia de cornejas negras y un joven milano negro con las mismas intenciones de encontrar algún despojo o carroña.




Buitres leonados (Gyps fulvus)

Ciervo (Cervus elaphus)

Buitres leonados (Gyps fulvus)



Alimoche (Neophron percnopterus)

Una vez en la pequeña y apartada aldea de Artuñedo comienza la ruta, ascendiendo un poco hasta adentrarse la senda entre los pinares que nos llevan a un saliente rocoso que nos sirve como primer mirador natural antes de continuar con el recorrido.
Las vistas incluyen los cortados que forman el Mirador de Juan León y el lejano pero inmenso Banderillas, mientras que mirando al cielo se veían algunos abejeros en migración postnupcial entre las más grandes siluetas de los buitres.




Abejero  y buitre leonado

Abejero (Pernis apivorus)



Salir de entre los pinos y encontrarte casi de pronto con la mole de Peña Amusgo es una experiencia fabulosa, pero lo es más cuando te asomas a ella contemplando el gran valle que se abre bajo tus pies con la lámina de agua del embalse a modo de lago de montaña. Mirando a la derecha se ven los pueblos de Hornos de Segura, Cortijos Nuevos y Torres de Albanchez.
El color amarillo del pasto agostado no le sienta muy bien al paisaje y por ello me propuse que más adelante haría de nuevo la ruta para disfrutarla con mayor verdor, además de completar el recorrido con unos buenos consejos que me dieron ese mismo día.






Hornos de Segura





Por el camino no me paré a fotografiar animales, lo cual no significa que no los encontrara, tales como águilas calzadas, lagartijas colilargas o mariposas pandora.
En la gran peña sí saqué la cámara mientras disfrutaba de la observación de abejarucos y oía un juvenil de águila real piando con insistencia a sus padres como suele pasar en estas fechas, aunque sólo pude ver a uno de los adultos.
Cuando ya estaba regresando a Santiago de la Espada tuve un buen regalo de despedida viendo por la carretera un quebrantahuesos adulto al que no he podido identificar, aunque sí puedo descartar varios ejemplares y no tardaré en ponerle nombre.



Abejarucos (Merops apiaster)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Si os ha gustado lo visto por aquí recordad que más adelante repetiré la ruta cuando la sierra luzca más bonita en otoño-invierno, y muy pronto se superarán esas fotos lejanas de quebrantahuesos de estas dos últimas publicaciones con otras mejores.
La verdad es que estoy muy emocionado con todo lo que tengo aún por delante, tanto lo que ya está planeado como lo que sé que llegará por casualidad.






2 comentarios:

  1. Buena entrada! La verdad es que ya había visto la anterior y era espectacular, pero esta no se queda corta. Tiene que ser una pasada vivir en un sitio así, tan rodeado de naturaleza (y además con quebrantahuesos!!)

    ¡Un saludo!

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    1. Muchas gracias, este entorno me encanta y me considero afortunado de haberme podido venir a vivir aquí de nuevo.
      ¡Saludos!

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