lunes, 14 de mayo de 2018

Especialidades de la Sierra Morena cordobesa




El día 14 de abril amanecí en Córdoba invitado por José Carlos Sires y Esperanza Poveda para continuar conociendo mejor la naturaleza cordobesa junto a ellos como ya hice en enero.

Esta vez tocaba empezar el día con la Sierra Morena más cercana a la capital, que tanto desconozco pese a las muchísimas veces que habré estado en esa ciudad, yendo al Arroyo Bejarano para buscar en sus encinares y bosques de ribera a dos pícidos tan pequeños como discretos.
El pico menor (Dendrocopos minor) y el torcecuello (Jynx torquilla) no son especies que yo haya visto muchas veces precisamente, y gracias a lo bien controlados que mis amigos los tienen los pude disfrutar de una manera que ni esperaba en ese bonito entorno salpicado de orquídeas de la especie Ophrys tenthredinifera.









Esas dos especies que tanto me interesaban bastaban por sí mismas para hacer la excursión allí, pero se pudo disfrutar además de una cigüeña negra (Ciconia nigra) cicleando junto a un aguilucho lagunero (Circus aeroginosus), águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), un precioso macho de colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus), abejarucos (Merops apiaster) y un cuco (Cuculus canorus) que en la última foto salió incomodado por las pasadas que le dio un alcaudón.
Hay que destacar que el colirrojo estaba marcando territorio al criar en la zona gracias a la colocación de cajas nido, que tanto ayudan a nuestros pájaros insectívoros.












Después nos dirigimos a Villafranca de Córdoba para comer y pasar la tarde en Las Ventillas, paraje que nos recibió con sus mejores galas primaverales y especies como el águila real (Aquila chrysaetos), la golondrina común (Hirundo rustica), la culebrilla ciega (Blanus mariae) o el caballito del diablo Ischnura graellsii.










Pienso que es justo dedicar un momento a admirar la floración tan espléndida que había por entonces. Sirvan como muestra la leche de gallina (Ornithogalum umbellatum), el cantueso (Lavandula stoechas), la arveja (Lathyrus clymenum), la jara blanca (Cistus albidus), el jacinto bastardo (Dipcadi serotinum), el cestillo de plata (Iberis sempervirens) y la aguja de pastor (Erodium cicutarium).










Aquí siempre siento que hay que destacar aparte las orquídeas, tan atractivas con sus diferentes y curiosos diseños. Encontramos las especies Orchis champagneuxii, Orchis italica, Ophrys tenthredinifera, Ophrys speculum y el híbrido de las dos últimas (Ophrys x heraultii).








Todo esto justificó de sobra ir allí, pero había una especialidad ornitológica que era el claro objetivo de la tarde. 
Allí se ven de maravilla los críalos (Clamator glandarius) haciendo el gamberro para distraer a las urracas y conseguir una oportunidad para dejarles un huevo en el nido, que ellas cuidarán como forzoso hijo adoptivo. Presenciamos varias cópulas que siempre eran precedidas por una ofrenda de comida del macho (una peluda oruga), con ruidosas y gritonas llamadas incluidas.






Cópula





El sector cordobés de Sierra Morena era hasta ahora una zona que desconocía bastante pese a tenerla cerca de mi tierra natal, cosa que de momento se va subsanando gracias a la ayuda de amigos con aficiones comunes (y con los que se disfrutan más este tipo de salidas).
Al día siguiente cambiamos de tercio con los humedales yendo a las lagunas del sur de Córdoba, cosa que ya veréis en unos pocos días.


Embalse de San Rafael de Navallana

Sierra Subbética Cordobesa


2 comentarios:

  1. Te ha faltado nombrar la cantidad de dulzajos que nos comimos

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    1. Pues sí que fue importante también en la salida, y la cena marranaca.

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