jueves, 22 de febrero de 2018

Volviendo con ganas al Brazo del Este




Aunque esta nueva publicación no vaya muy separada que digamos que la anterior que he mostrado sobre el mismo paraje natural, lo cierto es que habían pasado tres semanas desde la última vez que salí por el Brazo del Este y el día 8 de febrero salí con muchas ganas de retomar uno de los lugares más potentes que conozco para la observación de aves.

Una de las peculiaridades de estos humedales meridionales es poder encontrarte con especies que normalmente son estivales en otras partes, como la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides) o el martinete (Nycticorax nycticorax). Pero hay mucho más, por supuesto, como por ejemplo un gran ejemplar de halcón peregrino de subespecie norteña (Falco peregrinus calidus), pechiazules (Luscinia svecica), archibebes claros (Tringa nebularia), cigüeñas negras (Ciconia nigra) o calamones (Porphyrio porphyrio).














Pero no acaba ahí la cosa, una sorpresa agradable fue ver dos pagazas piquirrojas (Hydroprogne caspia), y disfruté de lo lindo con el vuelo cercano de uno de los dos ejemplares de águila pescadora (Pandion haliaetus) que vi.
Los flamencos (Phoenicopterus roseus) adultos se estaban congregando junto los ejemplares juveniles en buenos números antes de irse a sus zonas de cría, principalmente en la malagueña Laguna de Fuente de Piedra, para empezar la nueva temporada reproductora.












Tanto en esta última imagen con los flamencos como en las siguientes se aprecia la cantidad de aves alimentándose como demostración de la enorme importancia que tienen los humedales, tan frecuentemente agredidos y despreciados pese a ello.
Vemos avocetas (Recurvirostra avosetta), agujas colinegras (Limosa limosa), cucharas (Anas clypeata) y cercetas comunes (Anas crecca) sobre todo, con el maravilloso añadido de mis queridas espátulas (Platalea leucorodia) para redondearlo.








Como vengo haciendo últimamente, he dejado en la plataforma eBird un listado más completo con las especies observadas, que veréis que son bastantes más que las que enseño en fotografías y hay algunas también muy interesantes.




Y una última cosa más a modo de reflexión. Estas fotografías con un perro de caza abandonado devorando un calamón depredado por él mismo revolucionaron un grupo de fotografía de aves de Facebook en el que las colgué, generándose unas discusiones tan acaloradas y agresivas que al final mi publicación fue borrada con mi consentimiento.
Aquí estoy en mi espacio personal y lo quiero compartir. Sé de sobra que la culpa es de la irresponsabilidad de los propietarios de los animales domésticos, pero no deja de ser un hecho que los gatos y los perros matan muchas aves silvestres y sus dueños deben evitarlo.








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