martes, 14 de noviembre de 2017

De invertebrados y rapaces por Los Alcornocales




Para el 22 de octubre tenía pensado ir al vecino parque natural de Los Alcornocales, y José Carlos Sires se apuntó a acompañarme tras la anterior salida por el Brazo del Este y las Salinas de Bonanza.

Tenía muchas ganas de volver a La Sauceda, un paraje que me encantó desde que lo conocí el año pasado, aunque no elegí un buen día porque se celebraba una especie de evento medieval con gente vestida con atuendos de esos tiempos y aquello estaba muy concurrido. De todos modos allí siempre se disfrutan las visitas y nos volvimos con buenas experiencias camperas.

En primer lugar, los insectos, porque con el calor de aquel día (decir que era otoño parecía un mal chiste) estaban muy activas especies como la abeja carpintera (Xylocopa violacea), la cleopatra (Gonepteryx cleopatra) y la mariposa del madroño (Charaxes jasius). Con esta última tuvo especial guasa la cosa, porque justamente por el camino yo iba hablando de ella y pareció como si la hubiera invocado.







En este parque natural no suelo gozar de variados y cercanos avistamientos de aves rapaces, lo habitual es que únicamente vea buitres leonados (Gyps fulvus) a mucha distancia y así fue con ellos ese día, pero al menos se sumó algo más de variedad al entrar en escena un azor (Accipiter gentilis), un halcón peregrino (Falco peregrinus) y un gavilán (Accipiter nisus).












Dentro de esa fabulosa masa forestal constituida por alcornoques con quejigos y rincones umbríos llenos de musgo fui encontrando algunos depredadores artrópodos. Entre ellos destacaron el ciempiés doméstico (Scutigera coleoptrata), el escorpión (Buthus occitanus) y la araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana), a los que sumamos una mantis africana (Sphodromantis viridis) que vi en medio de la carretera al marcharnos.













Desde luego que todo esto no fue lo único que vimos. También vimos por ejemplo un gamo, un corzo, cuervos, un escarabajo dorado, picogordos, lúganos y un mirlo capiblanco, aunque a estos dos últimos los detectamos sólo por sus reclamos.
Ya haré alguna visita más a este parque natural, tenedlo por seguro.


Ubrique



2 comentarios:

  1. Buen tamaño el de la mantis y menudo depredador para el resto de insectos.
    Cogiendo las olivas la semana pasada tuve la fortuna de pillar una Empusa pennata hembra. Hacía tiempo que no veía una.
    Saludos.

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    1. Las Sphodromantis son unos bicharracos, y más la de aquel día por ser hembra.
      La primavera pasada vi un macho y una hembra de Empusa después de dos años sin ver ejemplares adultos, un gustazo.
      ¡Saludos!

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