martes, 4 de julio de 2017

Río Madera - Peña del Engarbo - Puntal de la Misa




Últimamente estaba siguiendo a rajatabla el orden cronológico de mis salidas a la hora de ir publicando en el blog, pero me veo obligado a dar uno de mis típicos saltos temporales porque quiero reservar para más adelante otra entrada y así poder aderezarla con varios audios que grabé.

Nos vamos al sábado 17 de junio, día que decidí abordar yendo a dos sitios distintos con la consecuente variedad de especies que uno encuentra cuando va por diferentes ecosistemas.
Primero estuve en el río Madera para hacer la ruta que me enseñaron hasta la Peña del Engarbo, aquella que hice con el CEP de Orcera, pero esta vez yendo solo y con intenciones bicheras. Allí los insectos eran la nota protagonista con lepidópteros como la lunares de plata (Argynnis aglaja) y los odonatos Pyrrhosoma nymphula y Calopteryx virgo.

Tenía una cuenta pendiente con unas orquídeas que aún no había visto en plena floración, y junto a otras especies como Dactylorhiza elata y Listera ovata pude finalmente ver en su apogeo unas Gimnadenia conopsea bien bonitas. De hecho, la flora se lleva la palma en este recorrido al verse también especies como la grasilla (Pinguicula vallisneriifolia), el tejo (Taxus baccata) o el mostajo (Sorbus aria) en un entorno que aún conserva buenas poblaciones de arces e incluso algunos acebos.















Esperaba que la subida a la Peña del Engarbo continuara con el bicherío, pero empezó a flojear el asunto, además de tener unos cambios meteorológicos extraños en los que tan pronto me caía una fina lluvia como el sol volvía a pegar con fuerza. Fotografié un asílido que había capturado una cigarra y también uno de los pocos Libelloides baeticus que quisieron posar un rato. Otras especies fueron el Libelloides longicornis, el ratonero, el águila calzada, la chova piquirroja o la cabra montés.
Al regresar al punto de partida detecté con alegría la presencia en época reproductora de una pareja de colirrojos reales que reclamaba y volaba entre los pinos laricios.






Por la tarde tenía pensado ir al Puntal de la Misa porque no caía lejos de por donde pasaría al volver a casa. Allí, con las fabulosas vistas al Cerro de las Mentiras o al Blanquillo, pude anotar especies de mayor porte como un gamo (Dama dama), águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), vencejos reales (Apus melba) o culebreras (Circaetus gallicus).









El matorral de montaña ya no lucía como unas semanas atrás, sobre todo los cojines de monja sin el morado de sus flores. En cambio los pájaros de montaña seguían siendo todo un regalo para la vista, y es que entre bisbitas campestres (Anthus campestris) y collalbas grises (Oenanthe oenanthe) conseguí ver un precioso macho de roquero rojo (Monticola saxatilis) que durante dos breves momentos entonó su bonito canto. Lo que más ganas tenía de ver era precisamente el roquero rojo desde que vi aquella pareja a finales de mayo, y al menos pude ver al macho algo más cerca que la otra vez.





Uno de los muchos juveniles de collalba gris que ahora se ven





Me quedé sin ver algunas especies más que esperaba poder disfrutar, pero ya me las fui encontrando en otras salidas como iréis viendo más adelante. No paséis por alto el cartel en la última foto, a veces conviene recordarlo.








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