martes, 25 de julio de 2017

De rapaces por la altiplanicie de Hernán Perea


Banderillas


Justo han pasado ya dos semanas desde que hice esta salida, el martes 11 de julio, en la que por supuesto vi más animales que las rapaces mencionadas en el título de la entrada, pero era sin duda el objetivo del que más quería disfrutar aquel día.

En la vastedad de la altiplanicie de los Campos de Hernán Perea he ido comprobando que hay rincones especialmente interesantes para disfrutar del vuelo de las aves rapaces, pero primero podía ir viendo durante el trayecto otros tipos de aves como chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) en enorme cantidad, alcaudones comunes (Lanius senator) o collalbas grises (Oenanthe oenanthe).
A más de uno os llamará la atención ver un campo de amapolas en esas fechas, pero así de peculiar es este paraje.








Uno de los puntos que más me interesaban era un cortado de la fachada occidental de la cuerda del Banderillas, con amplias vistas a estos valles sobrevolados por numerosas especies de aves como chovas piquirrojas, buitres leonados (Gyps fulvus), vencejos reales (Apus melba) o culebreras (Circaetus gallicus).

El momento estelar del día llegó precisamente allí, cuando irrumpió en escena un quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) que me pilló totalmente desprevenido al venir volando desde mis espaldas y poder verlo cuando ya lo tenía encima, de manera que sólo le pude tirar unas fotos cuando ya se alejaba. Pero esta perspectiva me ha valido de sobra para ver que en ni en las fotos ni a través de los prismáticos se le veía la antena del transmisor, por lo que hay altas probabilidades de que se trate de uno de esos ejemplares en plumaje adulto que perdieron el transmisor hace tiempo y ya se les daba por muertos...
Esto complica su identificación porque hay varios candidatos posibles, pero de entrada es ya una alegría pensar que uno de esos quebrantahuesos siga con vida por aquí.















El otro punto de observación me esperaba en el calar de Pinar del Risco, que también brinda buenas panorámicas tanto a la altiplanicie como a los valles.
Junto al vuelo de las águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) me esperaban nuevamente los buitres leonados, culebreras y vencejos reales con la vertiginosa aparición de un halcón peregrino (Falco peregrinus) que desapareció tan rápido como llegó.











Como allí se estaba tan a gusto, esperé hasta última hora de la tarde porque sería buen momento para tener encuentros con los ungulados que suelen salir en ese momento del día, y así fue con los ciervos (Cervus elaphus) y muflones (Ovis musimon).
Con la próxima entrada acabaré de enseñar esa última semana que pasé por Cortijos Nuevos y con ello cerraré ya del todo la temporada que he pasado en el curso 16/17 por la Sierra de Segura. Y os adelanto que se puede decir que la despedida fue a lo grande.









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